n el caso de economías pequeñas y abiertas como la uruguaya, el análisis del sector externo es fundamental. La escasa dimensión del mercado interno lleva a que la consolidación de una senda de crecimiento sostenible a lo largo del tiempo dependa, necesariamente, de la evolución favorable de sus flujos comerciales. Este análisis se torna particularmente relevante a comienzos del presente año, ya que los temidos y anunciados efectos de la desaceleración de la economía global comienzan a sentirse en nuestro país.
Era previsible que el canal de contagio fuese el comercial y todo parece indicar que el sector exportador habrá de enfrentar dificultades en los meses venideros. Los problemas no se derivan solamente del contexto internacional, sino que también los hay de carácter doméstico. La economía presenta problemas de oferta en algunos rubros relevantes como es el caso de la carne. Agreguemos a ello, la pérdida de competitividad derivada de aumentos de costos internos superiores a las ganancias de productividad, que fuera analizada en la nota de la semana pasada, y se entienden las dificultades por las que atraviesa el sector.
CONTEXTO EXTERNO. En los últimos años, China fue uno de los principales motores de la economía global. Su acelerado crecimiento se tradujo en una demanda creciente de alimentos y minerales (incluido el petróleo), para satisfacer tanto al mayor consumo interno de alimentos de mejor calidad, como para abastecer a su industria de materias primas.
Se han conocido recientemente las proyecciones oficiales de crecimiento de la economía china para el presente año, que estiman un aumento del PIB de 7,5%. Ello marca una desaceleración importante con respecto al crecimiento registrado en los últimos años (del orden del 9%). Si bien es cierto que las cifras reales han superado sistemáticamente a las proyecciones de crecimiento, también lo es que el crecimiento proyectado es menor al pronosticado en el pasado. Todo parece indicar que el crecimiento chino será menor. Ello debería tener un impacto en nuestras exportaciones. La desaceleración responderá a igual comportamiento de las exportaciones chinas, no así del consumo interno, por lo que la venta de alimentos, en principio, no debería verse tan afectada. De todas formas, como se trata del segundo destino en importancia de las exportaciones de bienes del país, cualquier enlentecimiento afectará negativamente la tasa de crecimiento global de las ventas externas de Uruguay.
Brasil es el principal mercado de destino de las exportaciones uruguayas y también se verá afectado por el enlentecimiento chino. Durante el último año, la economía brasileña creció 2,7%. Ello marca una fuerte desaceleración respecto al resultado de 2010, cuando el incremento fue de 7,5%. Tan marcada desaceleración responde a las medidas adoptadas en los primeros meses de 2011 tendientes a frenar la inflación, a las que cabe agregar el impacto de la crisis internacional sobre fines del pasado año. Al respecto, ante el "tsunami" financiero que significó la inyección de liquidez por parte de la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, que apreció las monedas de los países emergentes, las autoridades brasileñas están respondiendo con recortes en la tasa de política monetaria (Selic) procurando contrarrestar la apreciación del real. Ello podría impactar negativamente en la competitividad de las exportaciones uruguayas a ese mercado.
La crisis que se desató en el segundo semestre de 2011 en Grecia y rápidamente se extendió a varios países europeos lejos está de resolverse, y tras unas semanas de relativa calma, la incertidumbre ha retornado. Al momento de escribir esta nota se aguardaba la respuesta de los acreedores a la propuesta de canje por parte del gobierno griego, con una quita superior al 50%. En todo caso, las perspectivas en Europa no son nada auspiciosas y por consiguiente no se presenta como un mercado dinámico en el corto y mediano plazo.
De los grandes mercados, el que aparece mejor posicionado es Estados Unidos. Los últimos indicadores señalan que la economía está creciendo por encima de lo esperado, aunque por el momento la recuperación es frágil y es muy pronto para que tome la posta y lidere el crecimiento global.
Dejamos el mercado argentino para el final. Desde el pasado mes de febrero, nuestro vecino instauró un férreo control sobre las importaciones que responde, en última instancia, a los problemas de caja del gobierno y a la imposibilidad de acceder al mercado de capitales debido a lo poco amigable que fue su solución al problema del endeudamiento tras el abandono de la convertibilidad. En el primer mes de vigencia de los controles, las ventas a ese destino cayeron prácticamente a la mitad.
En realidad, las trabas en Argentina comenzaron antes, con los controles al cambio de moneda entre particulares, lo que impactó negativamente en la temporada turística. Los números de enero, el mes de mayor ingreso turistas, señalan que el gasto cayó 17%.
Del lado de las importaciones, las noticias tampoco son buenas. El precio del petróleo está aumentando debido a los problemas en Medio Oriente. La tensión en la región es muy grande y aumenta la posibilidad de que estalle un conflicto armado, con implicaciones muy difíciles de predecir en estos momentos sobre el desempeño de la economía mundial.
NÚMEROS. Veamos ahora los números del último año. Las exportaciones de bienes ascendieron a US$ 9.490 millones en 2011. De ese total, US$ 8.000 millones corresponden a ventas de empresas instaladas en territorio fiscal uruguayo y el resto a colocaciones de empresas instaladas en zonas francas. Las exportaciones desde el territorio fiscal se incrementaron 19% con respecto a las del año anterior.
En el último año, los precios promedio de exportación se incrementaron 26%. El Gráfico N° 1 muestra su evolución. Se observa el estancamiento que experimentaron durante el año 2009 como respuesta a la crisis estadounidense, el rápido crecimiento en el segundo semestre de 2010 (cuando la economía china se expandió a tasas anualizadas del 14%, el doble del crecimiento previsto para el presente año) y la nueva meseta en que parecen haber entrado a raíz de la crisis europea. De hecho, el índice que elabora la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU) presenta una ligera disminución (-1,4%) en el segundo semestre de 2011.
El aumento promedio de los precios de exportación en el último año fue mayor que el de las ventas (desde el territorio fiscal) medidas en dólares corrientes. Se desprende de ello que en términos físicos las exportaciones de 2011 fueron inferiores en 5% a las de 2010, tal cual se muestra en el Gráfico N° 2. Tal descenso responde a problemas de oferta en algunos rubros como el caso de la carne ante el descenso de la faena. De hecho, en el sector agropecuario estaría muy cerca de alcanzarse la frontera de producción.
En los últimos años, se produjo una revolución en el sector primario uruguayo. La agricultura se expandió a un ritmo nunca visto en el pasado y los frutos de la forestación que comenzó con fuerza a comienzos de los años noventa comenzaron a materializarse. Ello se vio reflejado en las exportaciones que, medidas en dólares, se cuadruplicaron a lo largo de la última década, tal cual se muestra en el Gráfico N° 3. Se ve allí que, si se las clasifica por grandes rubros, las manufacturas de origen agropecuario (MOA) son el principal rubro de exportación del país. Sin embargo, no fueron las que más crecieron en los últimos años. Las exportaciones de productos primarios se multiplicaron por cinco. Incluso, las manufacturas de origen industrial (MOI) aumentaron a un ritmo mayor ya que se multiplicaron por cuatro al tiempo que las MOA se triplicaron.
Ante la aparición de nuevos rubros de exportación (como la madera y los oleaginosos) y los cambios en la demanda internacional (por ejemplo cayó la demanda de lana) hubo cambios en el ranking de los principales productos de exportación del país a lo largo de la última década. En el Gráfico N° 4 se presentan los principales productos que exportó el país en 2011, comparando su participación relativa en el total actual con la de diez años atrás. La carne fue y sigue siendo el principal rubro de exportación, de hecho gana participación relativa. Salvo el caso del arroz, todos los productos que allí aparecen ganan incidencia. Algunos, como la soja y el trigo, no eran representativos en aquel entonces.