Encuentro

Expertos de la región articulan propuestas ante crisis de la OMC

La reunión puntaesteña tuvo un antecedente reciente en la “Declaración de los 33” de fines de noviembre, donde académicos, profesionales y ex autoridades de 11 países latinoamericanos hicieron un llamado público a defender el multilateralismo comercial.

Economía y Mercado

Un grupo de expertos de diversas nacionalidades, vinculados durante muchos años a las negociaciones y el debate global sobre políticas comerciales, varios de ellos ocupando cargos y con rol protagónico en el sistema de Naciones Unidas, la OMC, el Banco Mundial o el FMI, dieron forma este mes de enero al llamado “Grupo Punta del Este”.

El encuentro puntaesteño tuvo un antecedente reciente en la “Declaración de los 33” de fines de noviembre, donde académicos, profesionales y ex autoridades de 11 países latinoamericanos hicieron un llamado público a defender el multilateralismo comercial, previo al G20 en Buenos Aires. Varios de los firmantes en aquella oportunidad, fueron partícipes de la reunión en Punta del Este.

Comparten con aquella declaración que es “imprescindible defender un comercio regido por normas y evitar un sistema en el que el poder político sea lo que prime en el comercio y las inversiones”. De ser así, “los países en desarrollo serían los más afectados y América Latina vería reducidos sus espacios de autonomía”.

La creación de este Grupo “de estudio y propuesta” -como lo definen-, es la generación de un espacio de debate que pretende hacer oír su voz, ante lo que califican como “el colapso” del sistema comercial mundial y sostienen que se hace necesario un proceso de discusión en Latinoamérica que posibilite propuestas comunes en aras del restablecimiento del multilateralismo, jaqueado por posturas proteccionistas y aislacionistas.

En breve se dará a conocer un documento constitutivo de este grupo y sus propuestas sobre las cuestiones que consideran más débiles con consecuencias nefastas para el sistema, como ser la solución de controversias y el sistema de subsidios. Pretenden convocar a instituciones públicas y privadas para que se unan al debate y ofrecer a los gobiernos “el respaldo político e intelectual” para afrontar las futuras reuniones sobre comercio.

“La alternativa al sistema que defendemos es la anarquía; y en esas condiciones, los que ganan son los poderosos”, subrayó el experto uruguayo Guillermo Valles, ex Director de la División de Comercio Internacional de Bienes y Servicios y Materias Primas de la Unctad y ex Presidente del Grupo de Negociaciones de Normas en la OMC.

Además de Valles, participan entre otros el chileno Alejandro Jara, ex Director General Adjunto de la Organización Mundial del Comercio; Fernando de Mateo (México) ex representante permanente de su país ante OMC, jefe negociador en negociaciones de libre comercio con UE y EE.UU. y Canadá; y los argentinos Héctor Torres, quien fue Director Ejecutivo del FMI y Consejero de la OMC, y Horacio Sanchez-Caballero, Coordinador general en GPS (Grupo de países productores del Cono Sur).

También fueron parte de los debates el primer y último presidente de la Ronda Uruguay (Gatt), Enrique Iglesias y Sergio Abreu (Presidente del CURI). Por videoconferencia se sumaron el ex Director General de OMC, el francés Pascal Lamy o la española Arantxa González, directora del Centro de Comercio Internacional.

Amenazados.

“Nos proponemos defender el multilateralismo”, afirmó Guillermo Valles. “La OMC debe aggiornarse -indicó-, debemos estimular el diálogo, movilizar instituciones, academia, gobiernos, para debatir y fijar prioridades”.

Advirtió que los problemas del sistema multilateral de comercio no son nuevos, pero a las dificultades consideradas históricas sobre normativas y agendas incompletas, hoy se agrega el debilitamiento en el sistema de solución de controversias, que está al borde del colapso. “Las vacantes sin llenar -EE.UU. bloquea que se cubran los puestos- del órgano de apelaciones son una gran amenaza. Podría darse este año quede sin funcionamiento este ámbito, lo que dejaría sin tratamiento todos los casos que ingresen”.

Doble cuestionamiento. 

A juicio de Alejandro Jara, el sistema multilateral enfrenta una situación que se torna perversa: “hay un cuestionamiento a la aceptación del sistema como mecanismo de reglas que regulan las políticas comerciales; esa no aceptación y las trabas para su funcionamiento, llevan a que se afirme también que el sistema está en crisis por sus propias ineficiencias y por tanto, en su forma actual no puede seguir cumpliendo su función”.

En ese sentido, Jara sostiene que la OMC necesita de una estrategia clara: “primero, convocar a una tregua entre los países integrantes, el compromiso de que los miembros se abstengan de tomar acciones que puedan empeorar la actual situación; después, buscar soluciones a temas candentes como los subsidios y el comentado problema en la solución de controversias. Hay que procurar estabilizar el sistema para empezar inmediatamente el diálogo, y así diseñar una agenda de reformas”.

La peor crisis.

Para Fernando Di Mateo, “no ha habido una crisis mayor en el sistema multilateral de comercio desde la fundación del GATT en 1947. Por un lado, Estados Unidos viola el sistema multilateral de comercio y fija aranceles que van más allá de sus aranceles consolidados. Y los agraviados (caso China) toman represalias, unilateralmente. Una violación doble. Por otro lado, está la no cobertura de las vacantes en el órgano de apelación del sistema de controversias”. Esa “doble pinza” pone a la OMC en una situación de “gran debilidad y genera enormes tensiones al sistema mundial de comercio”, subrayó.

Sobre las excepciones al sistema, Di Mateo demandó “que los países realmente conozcan los subsidios que otros miembros otorgan”, como aspecto clave. “Hay países que no han notificado nunca los subsidios que aplican. Hay que transparentar el sistema”.

Consensos imposibles.

Héctor Torres también responsabiliza especialmente a EE.UU. de la crítica situación. “El que fue el principal motor y garante del sistema de instituciones y reglas internacionales de la postguerra está hoy cuestionando su legitimidad. La doctrina del America First es un desafío para todo el orden multilateral; no sólo para el sistema multilateral de comercio”, aunque admite que las debilidades del sistema “no son un invento del presidente Trump”.

Torres considera “insostenibles” algunas reglas que hacen hoy al funcionamiento del sistema multilateral. “Por ejemplo, en la OMC las decisiones se adoptan por consenso. Si un país está en desacuerdo con una decisión puede impedir su adopción con solo objetar el consenso. Si se ejerce ese derecho de una forma responsable, las decisiones ganan legitimidad y el sistema resulta fortalecido. Lamentablemente la práctica no es esa. Hay países que bloquean el consenso como forma de forzar a los demás a hacerle concesiones”.

Otro problema es la división de los miembros de la OMC entre “desarrollados” y “en desarrollo”, explicó Torres. “Dos tercios de los miembros de la OMC se proclaman en desarrollo. Con ello tienen derecho a lo que se conoce como trato especial y diferenciado. Ese trato especial se traduce en plazos más largos para implementar reducciones arancelarias menos ambiciosas. El problema es que cualquiera puede declararse “en desarrollo y permanecer en ese estado para siempre”, destacó.

El polo agroindustrial.

Según Horacio Caballero, la adecuación de la OMC no es un tema central. “Hay que definir cuál es la función del multilateralismo en el siglo XXI, donde han aparecido muchos factores nuevos a tener en cuenta”, como los nuevos sistemas de producción, comunicación e inteligencia artificial y servicios. “Todo esto implica un cambio enorme, ya no hay ningún país autosuficiente”, precisó.

El debate planteado en Punta del Este contempla particularmente un tema muy sensible para la región: su perfil agroindustrial. En ese contexto, Horacio Caballero recordó que GPS trabaja en base a una red de instituciones privadas que hacen foco en “un trípode: las prácticas agrícolas, el cambio climático y el comercio. Tres áreas que están interrelacionadas; encararlas en forma individual puede tener efectos nocivos sobre las otras”, indicó.

“Armonización sanitaria, de normas técnicas, estándares ambientales, integración de cadenas productivas, cooperación en promoción de exportaciones y agenda de negociaciones internacionales” son tareas pendientes para la región. “En la medida en que avancemos en superar estos temas complejos seremos menos vulnerables ante los efectos de una guerra comercial, como la de EE.UU. y China”.

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