Existe una situación potencialmente complicada para las cuentas públicas

| El país deberá demostrar que es capaz de mantener los mismos números fiscales que exhibe en medio del auge actual

 20120506 345x230

JORGE REBELLA

El gran problema a futuro es que el gasto público ha tenido un altísimo crecimiento sin que eso, lamentablemente, se haya traducido en una mejora de la eficiencia y eficacia de la gestión del Estado y, por tanto, la recaudación impositiva no podrá seguir creciendo al ritmo actual cuando se desacelere la expansión económica, afirmó el Dr. Michele Santo, director de la consultora Michele Santo y Asociados. A continuación un resumen de la entrevista.

-Luego de las crecientes restricciones que el gobierno argentino ha impuesto a las importaciones uruguayas, ¿Ud. ha tenido que modificar sus proyecciones del PIB de Uruguay?

-No solo las noticias negativas provenientes de Argentina, sino también las medidas -aunque mucho más ortodoxas- adoptadas por Brasil para proteger a su industria, me han hecho revisar a la baja las proyecciones de crecimiento del PIB. Además, las propias cifras oficiales publicadas por el Banco Central del Uruguay (BCU) hace algunas semanas mostraron una desaceleración notoria del ritmo de la actividad económica en el último trimestre de 2011, que sorprendió a la mayoría de los analistas.

-Entonces, ¿cuáles son sus pronósticos acerca de la evolución de la actividad económica?

-Estimo que el producto de Uruguay va a crecer entre 3% y 4% en 2012 -donde casi un punto porcentual corresponderá al impacto de la construcción de la planta de celulosa de Montes del Plata-, que es una tasa más que razonable en función de la disponibilidad de recursos que tiene nuestro país y de lo que fue la perspectiva histórica antes del boom económico del último decenio.

-Dada la incidencia de la política argentina en la economía uruguaya, ¿prevé que el plan "Argentina 2020: Sustitución de Importaciones" se mantenga vigente al menos durante el resto del gobierno de Cristina Kirchner?

-Lamentablemente, hoy se puede esperar cualquier cosa de Argentina y es muy probable que esta política de restricciones comerciales continúe durante todo su mandato porque es parte integral del modelo de crecer hacia dentro en base a la demanda interna.

-¿Se irá flexibilizando esa política tan restrictiva de las importaciones a mediados de año una vez que hayan ingresado suficientes divisas por las exportaciones de soja?

-En la secuencia de las medidas tomadas por el gobierno argentino, cada paso ha sido dado por la necesidad de proteger sus reservas internacionales que iban disminuyendo progresivamente cuando el precio de la soja era de alrededor de US$ 400 por tonelada y se veía que la cosecha sería perjudicada por problemas climáticos. Eso auguraba una reducción significativa del superávit comercial con un serio impacto fiscal negativo porque una parte importante de los ingresos del Estado argentino proviene de las exportaciones de la soja

Si la cotización de la soja se mantiene por encima de US$ 500 la tonelada, que es el nivel alcanzado en las últimas semanas, significará un alivio para el gobierno argentino en términos de ingreso de divisas, así como también en materia de ingresos fiscales. Por lo tanto, se podría pensar de manera optimista en un cierto afloje de las restricciones a las importaciones, sobre todo cuando se vea el impacto negativo que van a tener esas medidas proteccionistas sobre el crecimiento económico a corto plazo.

-Las empresas uruguayas están solicitando al Poder Ejecutivo medidas compensatorias por las restricciones que ha impuesto el gobierno argentino a las exportaciones uruguayas. ¿Acaso los empresarios no internalizaron los costos del riesgo que asumían y los trasladaron a los precios que han estado cobrando por sus bienes vistos los antecedentes en el comercio con Argentina y, en menor medida, con Brasil?

-Esta contingencia no es reciente. Hay décadas de historia de una relación comercial bastante conflictiva de Uruguay con sus vecinos y de un Mercosur que no ha funcionado desde su creación. Por lo tanto, sería razonable pensar que los empresarios hubiesen internalizado el riesgo de venderle a la región. Pero también es entendible que, ante la adversidad, los empresarios procuren que el Estado los ayude a compensar las pérdidas ocasionadas por la política proteccionista argentina, independientemente de que deberían haber contemplado el alto nivel de riesgo en su modelo de negocios al producir y vender a mercados altamente inestables.

Intercambio de datos

-A fines de abril se firmó el acuerdo de intercambio de información tributaria con Argentina. ¿Qué opina de sus contenidos?

-Teóricamente, Uruguay logró algunas cosas fundamentales desde el punto de vista de nuestro país, tales como la no retroactividad y mecanismos para evitar la doble tributación e impedir que haya "operaciones de pesca" para "cazar" presuntos evasores. El problema es que mucho dependerá de la aplicación que se haga del acuerdo. Ahí es donde, potencialmente, se puede generar un marco de creciente inseguridad para los inversores argentinos, teniendo en cuenta el estilo del "gobierno K" y la actitud "colaboracionista" del actual gobierno uruguayo.

-¿Qué consecuencias tendrá para Uruguay la firma de ese acuerdo?

-Como mínimo, ha aumentado el riesgo de los inversores argentinos que deseen colocar capital en Uruguay. Especialmente, si el gobierno uruguayo sigue dando muestras de que está dispuesto a seguir bailando la música que pone el gobierno argentino, en lugar de alejarse lo más posible del mismo. A igualdad de otras condiciones, el tratado debería llevar a una disminución del flujo de capitales argentinos hacia nuestro país, lo que podría en el margen impactar negativamente a la construcción y al agro. Esperemos que, por lo menos, el presidente Mujica entienda que debe proteger sí o sí la confidencialidad del enorme stock de inversiones argentinas en propiedades inmuebles y negocios agropecuarios existentes en nuestro país.

Vulnerabilidades

-A principios de abril la calificadora Standard & Poor´s le devolvió el grado inversor a la deuda soberana uruguaya. ¿Qué debería hacer Uruguay para conservar el grado inversor cuando el contexto externo no le sea tan favorable?

-La propia lógica de los modelos de sostenibilidad de la deuda lleva a que el mantenimiento del "investment grade" dependa de una combinación que implica que la situación fiscal esté relativamente controlada y que la economía continúe creciendo a un ritmo adecuado en cualquier circunstancia, de forma tal que los ratios de deuda/PIB se mantengan o sigan cayendo. Si hubiese un cambio desfavorable en el contexto internacional, el país deberá demostrar que es capaz de mantener los mismos números fiscales que exhibe en medio del actual período de bonanza, así como que podría continuar creciendo a ritmos de 3%-4% por año. En ese sentido, advierto que Uruguay presenta dos grandes debilidades potenciales: la situación fiscal y la lentitud en las reformas microeconómicas.

-¿Qué problema halla en las cuentas fiscales que exhibieron un déficit global de solo 0,8% del PIB en 2011?

-Si bien el resultado fiscal luce muy favorable en términos nominales, sobre todo si se lo compara con las cifras del mundo desarrollado, no ocurre lo mismo si se toma en cuenta la fase del ciclo económico en el que se encuentra la economía uruguaya con un "boom" a todas luces imposible de sostener. En este sentido, el gran problema a futuro es que el gasto público ha tenido un altísimo crecimiento sin que eso, lamentablemente, se haya traducido en una mejora de la eficiencia y eficacia de la gestión del Estado y, por tanto, la recaudación impositiva no podrá seguir creciendo al ritmo actual cuando se desacelere la expansión económica. Como en general el gasto público tiene una rigidez muy grande, por lo que implica el pago de salarios, jubilaciones y de los enormes subsidios que han otorgado tanto el anterior como el actual gobierno, y porque la recaudación está obviamente atada al nivel de actividad, se genera una situación potencialmente complicada para las cuentas fiscales. Ello hará que los actuales niveles de crecimiento sean muy difíciles de sostener, sobre todo en un contexto regional e internacional más desfavorable a futuro.

Microeconomía

-¿Qué reformas microeconómicas considera prioritarias para la economía uruguaya?

-Sin ninguna duda los temas microeconómicos son cruciales para definir el desarrollo de un país a largo plazo. Desgraciadamente, tenemos múltiples problemas que hoy no se ven porque estamos surfeando una ola muy buena que nos llega del exterior, pero que se van a manifestar en toda su magnitud cuando tengamos que convivir con un mundo menos amigable.

-¿Cuáles son esos problemas a nivel microeconómico?

-Un primer tema básico es que, a pesar del "boom" que hemos vivido desde 2004, no se ha hecho prácticamente nada en términos de una reforma estructural profunda del sector público que disminuya el peso muerto que representa para la economía. Lo peor es que ni el expresidente Vázquez, ni el mandatario actual pueden excusarse en la falta de recursos para no haber encarado este tema a fondo. Desde la restauración democrática hasta ahora, ningún gobierno pudo contar con tantos recursos como lo han hecho las dos administraciones del Frente Amplio, pero el enorme aumento del gasto público no ha mejorado en nada los alarmantes niveles de eficiencia y eficacia en el accionar del Estado.

-¿A qué áreas de la actividad estatal se refiere?

-Un ejemplo notorio es la educación que, pese a habérsele destinado recursos equivalentes al 4,5% del PIB, plantea graves deficiencias en su gestión y un retroceso permanente en la calidad de conocimiento con que egresan los estudiantes del sistema. La situación de la seguridad pública es otro caso paradigmático de ineficiencia e ineficacia, a pesar de la mejora de recursos otorgada. Los problemas de gestión a nivel de toda la administración pública son descomunales y deberían ser encarados antes, o cómo mínimo al mismo tiempo, que se aumenta el gasto.

-¿Qué otras reformas microeconómicas no se han encarado?

-Está pendiente la apertura a la competencia de las áreas comerciales e industriales del Estado con el objetivo de mejorar la calidad de los bienes y servicios producidos y reducir los precios para los usuarios. En ese sentido, se ha retrocedido tanto en la actual como en la anterior administración. Algo similar sucede con la cantidad de rigideces introducidas en el mercado laboral, que se harán sentir cuando las empresas vean mermar la demanda por sus productos y no puedan mantener sus niveles de rentabilidad.

Otro problema desde el punto de vista microeconómico es habernos quedado presos del Mercosur en lugar de haber buscado una inserción mayor con todo el mundo, al estilo de lo que hizo Chile en su momento. Será un tema que complicará el crecimiento y desarrollo futuro del país, como ya lo demuestran las dificultades que estamos teniendo con los países vecinos.

Tasas de créditos subieron menos que la tasa de referencia

-A fines de 2011 el BCU subió la tasa de interés de referencia de 8% a 8,75%, para dar una "señal clara" de su compromiso de desacelerar el alza de precios, encareciendo el crédito en moneda nacional y, de ese modo, tratar de moderar el consumo interno. ¿Se ha notado alguna mejora en ese sentido?

-Es evidente una moderación de las presiones inflacionarias en el primer trimestre de 2012, aunque la tasa de inflación continúa situada por encima del techo del rango meta del BCU y, seguramente, lo seguirá estando durante el resto del año. Queda abierta a la discusión en qué medida ese menor aumento de la inflación tiene que ver con la suba de la tasa de interés de referencia y su efecto sobre la cotización del dólar, un menor impacto de demanda agregada por una temporada turística no tan buena como la del año pasado, la demora en el ajuste de las tarifas de los servicios públicos, etc.

-¿Es factible que, por lo menos, la inflación anualizada tienda a alinearse con el límite superior del rango meta?

-Lo veo difícil, básicamente por los aumentos salariales acordados y porque el gobierno no parece estar dispuesto a contener el crecimiento del gasto público en un contexto, donde el uso de la política cambiaria para mitigar la inflación aparece mucho más problemático, dado que desde comienzos de marzo Brasil ha tomado medidas para generar una devaluación del real y mejorar su competitividad. Mientras los brasileños sigan con la política de hacer subir al dólar en su mercado interno, Uruguay no podrá dejar que la divisa estadounidense baje en el mercado local. Por lo tanto, para que las expectativas de inflación converjan al límite superior del rango meta, el equipo económico debería aplicar medidas de restricción fiscal y salarial significativas en lugar de pensar en operar sobre el tipo de cambio. El problema es que el gobierno no ha dado ninguna señal de querer transitar por ese camino, con lo cual la probabilidad de que la inflación esté alineada con las metas oficiales es prácticamente nula, como lo corroboran las propias encuestas que realiza el BCU mes a mes.

-¿Qué efectos ha tenido la suba de la tasa de interés de referencia en la evolución del crédito?

-No creo que el impacto haya sido muy significativo. Si bien el aumento de la tasa de referencia fue importante en su efecto sobre el tipo de cambio, las tasas de préstamos subieron pero en menor medida. Además, los bancos locales están muy activos en ofrecer créditos por la alta liquidez que tiene el sistema y el buen momento económico. En todo caso, el efecto básico de la suba de la tasa de referencia por parte del BCU se da en el mercado cambiario y no en el mercado de crédito.

El gobierno no tiene ningún margen para dejar caer el tipo de cambio

-¿A qué instrumentos podría recurrir el gobierno para evitar una apreciación del peso uruguayo en los próximos meses?

-A mi juicio, hace rato que el gobierno no tiene ningún margen de maniobra para dejar caer el tipo de cambio como el instrumento básico -al que ha recurrido tanto esta administración como las anteriores desde la restauración democrática- para contener la inflación. Esa imposibilidad de seguir usando al tipo de cambio para contener la inflación se acentuó a partir de comienzos de marzo cuando Brasil decidió tomar medidas para devaluar al real.

El gobierno brasileño parece haber entendido finalmente que su moneda no puede seguir apreciándose en forma indefinida. Por eso, su tipo de cambio alcanzó los niveles más altos del año, cotizándose por encima de R$ 1,88 por dólar a fines de abril frente a valores en el entorno a R$ 1,70 por dólar a fines de febrero. Eso le genera una complicación importante al BCU, porque el valor de la moneda uruguaya no puede desfasarse demasiado del real, ya que Brasil es el único lugar del mundo donde nuestra producción sigue manteniendo algún tipo de competitividad de precios, salvo el caso de los commodities agropecuarios que transita por la demanda china.

-Ante ese panorama, ¿cómo espera que evolucione el tipo de cambio en Uruguay?

-Nuestro tipo de cambio va a estar muy atado a lo que ocurra en Brasil y hasta donde quiera llegar el Banco Central brasileño en cuanto a hacer subir al dólar en el mercado interno. Si bien nuestro vecino tiene el mismo tipo de restricción que Uruguay, en cuanto a que tampoco puede permitir que el dólar suba fuertemente por el impacto que tendría sobre la tasa de inflación, los efectos de una apreciación de la divisa estadounidense sobre la economía brasileña, en general, y sobre los precios internos, en particular, serían mucho más leves dado que el grado de dolarización de su economía es sensiblemente más bajo que en nuestro país. Eso le da más margen al gobierno de Dilma Rousseff para tolerar subas mayores y más rápidas del tipo de cambio que en Uruguay.

-¿Qué supone que hará el BCU al respecto?

-Seguramente, el BCU tratará que el peso no gane demasiado valor frente al real, lo cual significa que no se acompañará exactamente la eventual depreciación de la moneda brasileña. Sin embargo, la tendencia del valor del peso uruguayo sí va a estar determinada por la evolución del real.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar