HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN
La crisis internacional ha obligado a repensar los negocios en varias actividades. Desde agosto del año pasado se vienen observando señales de deterioro de las condiciones para el nivel de actividad y tanto las empresas como los consumidores empezaron, en mayor o menor medida, a adoptar medidas preventivas. La única excepción radicó en la conducta del sector público. Esto se refleja con claridad en las estadísticas del PIB que el BCU divulgó la semana pasada. A partir del análisis de los principales componentes del nivel de actividad económica en el primer trimestre, consideramos que el escenario para el 2009 es de una leve caída del PIB que cuantificamos entre el 0% y el -1%.
Con seguridad esta semana se discutirá la política monetaria para la segunda mitad del año. Según trascendidos se vislumbra un dilema entre los responsables de la política económica. La disyuntiva teórica es entre el compromiso de controlar la inflación y el compromiso de reactivar la economía. En la forma como está planteado, entendemos que la tasa de interés en pesos tiene muy poca incidencia en el corto plazo sobre las dos variables objetivo, máxime dentro del rango de posibles variaciones en relación al 9% actual para la tasa call interbancaria. Es decir, no creemos que si se baja la tasa al 8% por ejemplo, se logre un cambio sustancial ni sobre el nivel de actividad ni sobre la inflación. Creemos que la decisión será mucho más fuerte como señal que por su impacto macroeconómico, ya que será considerada por quienes analizamos la coyuntura para percibir dónde está el compromiso del BCU y por lo tanto a pensar si es razonable un escenario de reducción de la inflación para los próximos 18 meses o si seguiremos flotando en niveles cercanos al 10% anual.
CIFRAS. El PIB del trimestre se ubicó en $ 173.100 millones, que a un tipo de cambio promedio del trimestre de $ 23,50 implica US$ 7.366 millones. En los doce últimos meses terminados en marzo, el producto se ubicó en un nivel de US$ 32.245 millones.
El dato diferente en este informe trimestral es la variación entre el período enero-marzo y el período octubre-diciembre. En efecto, luego de corregir las cifras registradas por los componentes estacionales, el BCU estima que el PIB del primer trimestre cayó 2,9%. En el Gráfico N° 1 se observa cómo hay un quiebre en la tendencia. Es la primera variación negativa en términos desestacionalizados que se comprueba desde el segundo trimestre del 2004. Estos 18 trimestres de crecimiento fueron suficientes como para corregir la caída ocurrida en la crisis del 2002 y retomar una tendencia de crecimiento.
La fuerte tendencia ascendente de los últimos trimestres hace que la comparación en términos reales del primer trimestre del año con el mismo período del 2008 arroje una variación positiva del 2,3%. Si se analizan los componentes del gasto que componen esta variación se observa que el consumo privado aumentó solamente 1,2% en el trimestre, un freno significativo si se considera que los dos trimestres anteriores registraron aumentos superiores al 7% anual con el año anterior. También dentro del sector privado se nota una caída interanual de la formación bruta de capital fijo.
Mientras el sector privado realizó un ajuste, el sector público fue expansivo. El gasto en consumo final del gobierno aumentó 6,1% mientras que su formación bruta de capital fijo creció un 27,5%. Tal como se ha analizado semanas atrás, la contracara de esta expansión es mayor déficit fiscal.
SECTORES. La caída desestacionalizada no fue pareja en todos los sectores de actividad. De acuerdo a lo especificado en el cuadro adjunto, se observa que el combinado de Transporte, almacenamiento y comunicaciones registra un crecimiento del 12,1% interanual con la fuerza que implica el aumento de la actividad primaria, del comercio exterior y el desarrollo del mercado de telefonía móvil. Sin embargo, en el Gráfico N° 3 se observa cómo en el primer trimestre del año hubo una fuerte contracción desestacionalizada (8,5%), debido al menor movimiento del transporte marítimo, de carga y de pasajeros por tierra.
Los otros sectores que crecen en el último año son la construcción y el agregado de otras actividades al impulso de los servicios del gobierno y del sector de intermediación financiera.
Del lado de las contracciones, el primer punto de impacto de la crisis fue en el sector agropecuario y en la industria manufacturera. En el primer caso se agravó por la sequía que limitó fuertemente la producción lechera. Por último, la producción y distribución de electricidad, gas y agua sufrió el impacto de la sequía y registra una caída del -7% en la comparación interanual. En el Gráfico N° 2 se puede apreciar la evolución en los tres sectores mayoritariamente productores de bienes, con un techo en el tercer trimestre del año pasado para la industria y las actividades primarias.
El sector que se mantuvo relativamente en los mismos niveles que un año atrás fue Comercio, Hoteles y Restaurantes. Al interior de este agregado se observa que por un lado Comercio registra el impacto de menores ventas de automóviles y baja, mientras que la buena temporada turística en el primer trimestre con menos visitantes (726 mil) pero mayor gasto per cápita movilizaron al alza la actividad de hoteles y restaurantes.
LA REGIÓN. El nivel de actividad en toda la región está registrando el mismo impacto. En Brasil, el PIB del primer trimestre bajó -0,8% con respecto al cierre del año pasado y -1,8% con respecto al mismo período en el 2008. Para nuestro país interesa en particular la industria manufacturera en el vecino del norte puesto que somos proveedores de insumos. En este caso la caída fue más abrupta (-3,1% desestacionalizada). Las expectativas del nivel de actividad que releva el Banco Central de Brasil señalan que para el 2009 se espera en promedio una caída leve (-0,6%) y se mantiene la tónica de mayor contracción en la industria manufacturera (-4,7%).
Lo interesante de cara a las proyecciones de los próximos trimestres es que el pronóstico promedio para el año 2010 es de crecimiento (3,5%). Esta estimación si se considera que los datos indirectos del segundo trimestre no señalan nada distinto al primero, da para pensar que la trayectoria esperada es del inicio de una tenue recuperación sobre la segunda mitad del año.
En el caso de Argentina, se mantiene el problema de falta de credibilidad de las estadísticas oficiales. Estas dicen que el Estimador Mensual de Actividad Económica registra un aumento del 2,3% en el primer trimestre del año en relación al mismo período del año pasado. En relación a las tasas acostumbradas en el pasado (promediando 9% anual en el último quinquenio) representa un freno considerable en el nivel de actividad.
Las expectativas a futuro relevadas en el mercado argentino son de un aumento del 0,7% en el 2009 y del 2,3% en el 2010. Variaciones menos abruptas que las esperadas en Brasil y como veremos más adelante superiores a lo esperado para nuestro país.
PANORAMA FUTURO. Esta semana se discutirá sobre la política monetaria y la información sobre el PIB y la inflación estarán en los platos de la balanza.
Si bien el deflactor implícito del PIB en el primer trimestre supera el máximo de la banda, de acuerdo a los indicadores de precios observados en lo que va del segundo trimestre, es posible que haya bajado hasta acercarse al 7%. En este caso se puede pensar que se salió de la zona de peligro, pero gran parte del mérito de esta reducción corresponde a situaciones artificiales con precios administrados. Todavía no se encuentra la economía en una situación de inflación baja y acorde a lo anunciado por la política que exige convenios salariales con ajustes del 5%.
Por el lado del nivel de actividad, consideramos que todavía habrá una leve reducción en el segundo trimestre, pase lo que pase con la tasa de interés de corto plazo. Esta caída, si no se agrava la situación externa, estará seguida por un muy leve aumento en la segunda mitad del año. Todo esto nos lleva a mantener el escenario que describiéramos en diciembre del año pasado y mantuviéramos en marzo: la economía uruguaya registrará una leve caída en el PIB en el 2009, entre el 0% y el -1%.
Por lo tanto, una baja en la tasa de interés módica, en el orden del 1% no alterará ninguno de los dos escenarios, pero tampoco significará una señal de compromiso mayor con alguno de ellos. Entraremos en el período preelectoral sin polémicas, pero también sin definición de prioridades.