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El mercado laboral uruguayo, en año de elecciones

Es probable que en los próximos doce meses, hasta la asunción de un nuevo gobierno, el empleo continúe en alza ante la presencia de factores locales que contribuirán a la expansión de la economía y que no lo hicieron en 2023.

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Getty Images

Uno de los mercados que en nuestro país siempre se analiza desde el momento del inicio y durante la carrera electoral, en este caso hacia octubre, para realizar propuestas que importan a la población en general, es el mercado laboral. Evaluarlo al cabo ya de cuatro años de la conducción económica de la actual administración, implica considerar la información que la realidad brinda sobre el comportamiento cuantitativo del empleo y el de la retribución salarial al trabajo, en términos de su capacidad de compra, o sea, el salario real.

La evaluación debe tener presente no solo las políticas macroeconómicas que han llevado a la situación actual. También debe considerar los efectos sobre el mercado laboral que en ese lapso ha tenido la situación mundial, la regional y lo que ha sido y es el escenario político del país. Asimismo, la recurrencia de fenómenos exógenos con repercusiones adversas sobre la actividad económica y la inflación.

Hoy, el análisis de resultados y causas del comportamiento del mercado laboral es sumamente importante para asegurar que la información que se trasmite durante la carrera hacia octubre sea la real, la verdadera. Lo que surja de la evaluación basada en las estadísticas oficiales podrá considerarse bueno para algunos y podrá aparecer malo para otros y el veredicto de quienes voten en octubre nos dará la respuesta: ¿ha mejorado o no el mercado laboral?

Empleo. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en febrero de 2020 la tasa de desempleo se ubicaba en 10.5% de la población económicamente activa (PEA) lo que significaba que de 1.705.000 personas que deseaban trabajar, había 179.000 que se encontraban desempleadas y que el resto, 1.526.000 tenían su trabajo. En el inicio de este año 2004, al comenzar la carrera pre electoral, de un total de 1.883.000 personas que desean trabajar —un número sensiblemente mayor que el de hace cuatro años—, hay 161 mil personas que se encuentran desocupadas, —el 8.6% de la PEA—, y el resto, 1.772.000 que tienen empleo, es decir 197.000 trabajadores más que en el mes previo al del inicio de la actual administración.

Cabe indicar que si bien la comparación punta a punta permite observar una clara mejoría cuantitativa entre lo que ocurría en febrero de 2020 y en la actualidad, se debe indicar que la descripción realizada no permite ver la dinámica del pasaje de una situación a otra, tránsito que ha mostrado en el lapso considerado, momentos de deterioro significativo del mercado de trabajo en lo que se refiere al empleo.

Ese deterioro se ha verificado, en particular, en ocasión del golpe exógeno de la pandemia que afectó a Uruguay y al mundo. Un deterioro que resultó en parte enfrentado por una política de subsidios al desempleo —seguro de paro— que fue mucho más allá de lo que ocurre en condiciones normales y que pasó de 45.937 personas en febrero de 2020 a 185.769 personas dos meses después, según lo muestra la información del Banco de Previsión Social (BPS). En la actualidad el seguro de paro alcanza a 42.075 personas.

Lo hasta aquí señalado es la evidencia de lo ocurrido con el empleo, el desempleo y el seguro de paro en el lapso considerado. Se trata como se señalara, de la información que dan a conocer mensualmente el INE y el BPS que siempre se ha considerado reflejo de la realidad.

Salarios. La otra variable que se debe considerar en la descripción del comportamiento del mercado laboral es lo que ha ocurrido en igual período que el considerado en el punto anterior, con la retribución nominal del trabajo, ajustada por el comportamiento del nivel general de precios al consumo (IPC). Para ello, nuevamente se puede apelar al INE y describir el comportamiento del Índice Medio de Salarios (IMS) ajustado por la evolución, en igual lapso del IPC, para conocer qué ha ocurrido con el salario real o el poder de compra de los salarios entre febrero de 2020 y enero de 2024.

Desde la asunción del gobierno actual en marzo de 2020 hasta enero de este año, el aumento de los precios al consumo ha sido 32,9% mientras que el incremento del IMS, es decir de los salarios nominales, ha sido en igual lapso 36,3%. En consecuencia, el aumento del salario real de los trabajadores en el período transcurrido de la actual administración de gobierno ha sido 2,6%. El poder de compra de los asalariados ha aumentado levemente respecto a lo que era en febrero de 2020 pero cabe una muy importante aclaración y es que, recién al final de 2023, el salario real logró alcanzar y superar al del inicio de la actual administración.

Cabe nuevamente la aclaración de las instancias que se han debido atravesar por efectos exógenos al manejo de la economía, que llevaron a limitados ajustes de salarios nominales en igual momento que ocurrían aumentos de precios por incrementos significativos de precios internacionales relevantes para nuestro país, que afectaron en las segunda mitad de 2021 y en 2022 a la inflación local.

Resto de 2024. Ante el comportamiento del salario real y el del empleo, la contribución al valor agregado de la economía —es decir, al PIB— por la masa salarial —efecto conjunto del aumento del empleo y del salario real—, es mayor en la actualidad que lo que era su contribución en febrero de 2020.

Es probable que en los próximos doce meses, hasta la asunción de un nuevo gobierno, el empleo continúe en alza ante la presencia de factores locales que contribuirán a la expansión de la economía y que no lo hicieron en 2023 —como se reconoce— por diversas circunstancias, básicamente temporales como la ausencia de lluvias, el cierre de la refinería de Ancap por mantenimiento, el empleo por debajo de su capacidad de UPM, la relación de precios con Argentina y otros factores por el estilo. El mayor ritmo de crecimiento del PIB esperado debería, entonces, nutrirse de una mayor participación del trabajo que la actual, en el valor agregado nacional.

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