El gasto aumenta por el combate al IPC

| El gobierno está dispuesto a sacrificar el superávit obtenido en lo que va del año, para evitar el doble ajuste de salarios y pasividades en 2008

HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELÍN

El resultado global del Sector Público resultó superavitario por el equivalente al 0,69% del PIB en el año finalizado en el pasado mes de septiembre. De hecho, y considerando siempre períodos de doce meses móviles, las cuentas públicas vienen arrojando saldos positivos desde abril, hace ya seis meses.

Dicho resultado se explica por un superávit primario que se situó en el 4,61% del producto y en lo que va del año, con la excepción de marzo debido al adelanto de salarios y pasividades por el feriado de Turismo, siempre ha sido superior a la meta establecida por el Comité de Coordinación Macroeconómica de diciembre de 2006 (3,8% del PIB), tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 1.

Los sucesivos comunicados que emitió el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) al divulgar las cifras fiscales al cierre de cada mes han relativizado este desvío positivo, señalando que el mismo es producto de la desacumulación de stock por parte de Ancap, como así también de la menor ejecución de otros gastos, resultado que habría de revertirse en el correr de los próximos meses, debiendo finalizar el presente ejercicio con un superávit primario similar al previsto, y un resultado global levemente deficitario.

Dicha explicación pudo ser de recibo unos meses atrás, al comienzo del año, pero a medida que pasan los meses y las cuentas van mejorando, no parece tal.

En los últimos años la economía atravesó primero por un período de recuperación y luego por uno de expansión, que del punto de vista fiscal implica una recaudación superior a la prevista. Además, el cambio de precios relativos le favorece porque tiene gastos y pasivos en dólares y recauda en pesos.

Ante ello, las cuentas deberían ser superavitarias, lo que redundaría en una serie de beneficios para la economía tales como el abatimiento de la deuda, menores presiones sobre los precios y un mercado cambiario más estable.

Pero la realidad puede ir contra lo ideal, y ante la posibilidad de alcanzar un resultado positivo de las cuentas públicas aparecen siempre las presiones de todo tipo para aumentar el gasto, lo que impide alcanzar el círculo virtuoso anteriormente descrito.

En el Gráfico Nº 2 se puede apreciar que en el primer semestre del año los egresos primarios corrientes del gobierno aumentaron a un ritmo muy importante (corregido por el doble pago de salarios en marzo), superior al del aumento del PIB.

En tal sentido, podría interpretarse que el objetivo último de los comunicados mencionados, ante el aumento no previsto de la recaudación, haya sido impedir en la medida de lo posible el desborde de las demandas por mayores gastos, tratando así de defender un cierto equilibrio de las cuentas, más que relativizar el resultado alcanzado.

Al menos eso es lo que se podría interpretar a raíz de las últimas medidas adoptadas para impedir que el aumento del Índice de Precios al Consumo supere el 10%, y cómo han sido relacionadas con el resultado fiscal.

En efecto, el último comunicado del MEF, correspondiente a los datos acumulados a septiembre vuelve a relativizar el primario alcanzado (4,6% del producto), pero se señala ahora que el deterioro de los próximos meses se deberá al costo de estas medidas.

Esto está marcando un cambio en las prioridades del gobierno, cuyo objetivo principal de corto plazo en materia económica pasa ahora por evitar un aumento del IPC que desencadene una mayor periodicidad en el aumento de los salarios del sector público y, fundamentalmente, de las pasividades, a costa del pequeño superávit alcanzado hasta el momento. Se ha estimado el costo de las medidas en casi US$ 80 millones, a lo que debe agregarse el reciente anuncio de rebaja del Imesi a los combustibles para evitar el aumento de las tarifas, ante la escalada de los precios internacionales del petróleo, y los aumentos de gasto por casi US$ 300 millones previstos para el año próximo, que ya está a la vuelta de la esquina.

INGRESOS. El resultado primario mejor al esperado se explica por un aumento real del 9,3% en los ingresos del Sector Público no Financiero en los nueve primeros meses del año, que más que compensó la suba de los gastos primarios corrientes (5,1%) y el descenso de las inversiones (cayeron 4,9%).

El componente más importante de los ingresos es la recaudación impositiva. Al respecto cabe aclarar que el pasado mes de julio entró a regir la Reforma Tributaria. Dado el escaso tiempo transcurrido es imposible evaluarla seriamente, ya que aún no se puede extraer conclusión alguna.

No obstante, y como un simple ejercicio numérico, puede ser interesante comparar el desempeño de la recaudación antes y después de los cambios introducidos. Como la Reforma eliminó el IRP e introdujo el IRPF, se analizará en conjunto la recaudación de la DGI y el antiguo impuesto a las retribuciones.

En el primer trimestre del presente año la recaudación real aumentó 11,7% en relación al mismo período del año anterior, en el segundo cayó 5,1% y en el tercero subió 7,5%.

Lo primero que se debe decir de esa evolución es que la caída del segundo trimestre no respondió a un freno en la actividad económica, ya que el PIB creció 4,8% en dicho período. La explicación debe buscarse tal vez en decisiones de postergar consumo ante los cambios impositivos. Por eso mismo, el aumento del tercer trimestre tampoco debe interpretarse como una aceleración del nivel de actividad, sino como la realización del consumo pospuesto.

Las cifras de importaciones de bienes de consumo duradero durante el tercer trimestre analizadas la semana pasada lo estarían avalando.

Si consideramos la evolución acumulada en el año, vemos que aumentó un 4,5% real, bastante acorde con la evolución del nivel de actividad general.

Pese a los cambios introducidos, el IVA continuará siendo el principal impuesto del sistema. En lo que va del año se incrementó un 14,7% real respecto a igual período de 2006.

La mayor recaudación de este impuesto es una señal de que la actividad continúa firme, pero también refleja cambios en el patrón de consumo que repercuten favorablemente en la recaudación.

En efecto, las mayores compras observadas de automóviles y viviendas, determinan no sólo una mayor base imponible del tributo, sino una mayor fiscalización, dada las características de los bienes transados.

Otros tributos que aumentan son los que gravan las importaciones, al influjo del aumento que registran las compras al exterior. En los nueve primeros meses del año los impuestos al comercio exterior aumentaron un 9,7% real.

EMPRESAS. Las Empresas Públicas también contribuyeron a la mejora del resultado fiscal, ya que su superávit primario casi se duplicó en lo que va del presente año (90,7% en términos reales).

Como se puede apreciar en el cuadro que acompaña la nota, la empresa que más contribuyó a la mejora fue UTE.

La explicación de este resultado no es otra que el cambio en las condiciones climáticas, que durante la sequía que afectó al país el pasado año llevó a la empresa a aumentar sus costos de generación, ante la falta de energía hidráulica.

En el presente ejercicio no debió recurrir a generación térmica, al tiempo que disminuyeron los impuestos que debió pagar a la Tesorería por concepto de IRIC, ante la mala performance financiera de 2006, cuando no se trasladó totalmente a tarifas el mayor costo.

Otra empresa que enfrenta problemas de costos es Ancap, dada la escalada de los precios internacionales del petróleo. En este caso tampoco se trasladó a tarifas el aumento de la materia prima, tal cual se puede apreciar en el Gráfico Nº 3. Allí se compara la evolución del ratio entre las compras de bienes y servicios (fundamentalmente petróleo) y los ingresos de la empresa desde el año 2005 a la fecha, con el promedio histórico del mismo ratio, que resultó siempre inferior, indicio de un menor resultado financiero.

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