El auge exportador de Brasil

| El crecimiento de las exportaciones es la base de la receta de Lula para evitar el colapso

Las ventas al exterior aportarán un crecimiento del 2% en el PIB y se espera que superen los U$S 100.000 millones en 2006.

Algunos lo llaman el nuevo "milagro brasileño", otros lo califican de "boom". Las exportaciones "verdeamarelas", que baten todos los meses récords de crecimiento y ya ocupan la mayor porción del PIB brasileño en toda la historia reciente, están salvando a Brasil del colapso.

El proceso que se convirtió en auge fue acompañado por una serie de medidas de estímulo del gobierno de Fernando Henrique Cardoso, luego continuadas y reforzadas por la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.

Algunas cifras resumen lo impresionante del fenómeno: en 1998 las exportaciones representaban 6,5% del Producto Interno Bruto, hoy ya llegan a 15%; se vendían al exterior U$S 50.000 millones en 2000, contra los 85.000 millones a los que se puede llegar este año, y sólo entre 2002 y 2003 las exportaciones crecieron 23%. Eso hizo que el año último Brasil tuviera un superávit en su balanza comercial de casi U$S 25.000 millones (73.084 millones de exportaciones contra 48.282 millones de importaciones).

Todo eso no es poca cosa para un país estancado en un crecimiento mediocre, con el poder adquisitivo cayendo, la producción desacelerada y cifras récord de desempleo. Las exportaciones parecen estar pagando la cuenta de la economía brasileña.

"Si consideramos que este año las exportaciones van a crecer entre U$S 11.000 y U$S 12.000 millones, y que tenemos un PIB de 550.000 millones, las ventas al exterior por sí solas van a ser responsables de un crecimiento del dos por ciento del PIB", dijo el presidente de la Fundación Centro de Estudios de Comercio Exterior (Funcex), Roberto Giannetti da Fonseca. "Si en 2005 no llegamos a los U$S 100.000 millones en ventas, romperemos esa marca en el 2006 seguro", apostó.

El especialista condujo durante el gobierno de Cardoso la Cámara de Comercio Exterior (Camex). Y cree que el acceso a financiamiento para exportadores, la promoción de los productos brasileños en el exterior, el aumento de calidad de los productos, la quita de impuestos para exportaciones, la mejora en la logística del país, la diversificación de mercados y hasta una economía interna con poca demanda explican el fenómeno.

Brasil es hoy el mayor exportador del mundo de azúcar, café, soja, jugo de naranja y carne bovina. Y comparte con Canadá el primer puesto en ventas al exterior de aviones ejecutivos. Un ejemplo muestra el impacto que el estímulo oficial puede tener en el salto al exterior de un sector productivo: cinco años atrás Brasil exportaba U$S 5 millones en camarones; el año pasado fueron U$S 200 millones, después de que el gobierno incentivó la creación en el Nordeste de criaderos y plantas procesadoras.

Ahora el país camina a convertirse en el mayor productor y exportador mundial de camarón en los próximos cinco años.

Precios favorables para las commodities en el mercado externo así como una demanda internacional medianamente alta también forman parte del fenómeno, pero están lejos de explicarlo por completo. Tanto que, del 23% de aumento en las exportaciones entre 2002 y 2003, apenas cinco puntos porcentuales se deben al aumento de precio; el resto fue producto del incremento de volumen.

- Financiamiento: el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) ofrece para los exportadores créditos a tasa Libor más 1% a 1,5% al año. Los créditos son para preembarque, que les permite tener a los productores un mejor acceso a materias primas, y para posembarque, para financiar las ventas tanto a corto plazo como a diez años para productos de alta tecnología. "De esta forma los exportadores brasileños pueden competir de igual a igual con los productores del resto del mundo", explicó Giannetti da Fonseca.

- Promoción: Brasil tiene a la Agencia de Promoción de Exportaciones (Apex) actuando en diferentes partes del mundo para difundir los productos brasileños. Hoy realiza acciones puntuales en doscientos supermercados norteamericanos, acaba de lanzar la semana brasileña en Inglaterra y organiza ferias, seminarios y misiones comerciales brasileñas en diferentes partes del mundo.

- Calidad: "Una de las claves para vender los productos en el exterior era aumentar la calidad y presentar mejor lo que tratábamos de vender", explicó Giannetti da Fonseca. La misión le fue encargada al Instituto de Investigaciones Tecnológicas (IPT) y el Sebrae, el servicio de apoyo a las pymes brasileñas. De esa forma se mejoró el embalaje, el rotulado y el design, y se adaptaron los productos para los consumidores de otros continentes.

- Quita de impuestos: "Antes se tenía la idea equivocada de querer exportar impuestos. Los tributos cobrados internamente encarecían los productos cuando salían a competir al exterior. Lo que hicimos fue reducir gradualmente la carga impositiva de las exportaciones", dijo Giannetti da Fonseca, quien criticó las retenciones cobradas a las exportaciones argentinas.

"Nadie en el mundo quiere comprar impuestos pagados en otro país. Creo que esa medida del gobierno argentino es equivocada, porque reduce la lucratividad del exportador, y sin lucratividad ese potencial exportador pierde el estímulo".

- Logística: Brasil realizó una inversión modesta en rutas, ferrovías e hidrovías, complementada por la privatización o licitación de varias vías de transporte. Sin embargo, el país aún tiene en la logística una de sus mayores deficiencias. Algunos puertos, como el de Paranaguá, llegan a tener colas de 150 kilómetros de camiones, mientras que se pagan miles de millones de dólares en multas por las demoras para embarcar.

La estructura actual, según Giannetti da Fonseca, no aguantaría un crecimiento sostenido por más de uno o dos años.

- Diversificación de mercados: pocos años atrás Brasil envidiaba a México, que entonces exportaba U$S 100.000 millones. Hoy probablemente la situación es la inversa: además de que México hoy tiene una balanza deficitaria, casi el 90% de las exportaciones mexicanas tienen a Estados Unidos como destino. Brasil vende hoy aproximadamente 25% de sus exportaciones a Estados Unidos, 25% a la Unión Europea, 25% a América Latina y Mercosur y 25% a Asia, Africa y Medio Oriente.

- Mercado interno deprimido: no es algo elogiable, pero favoreció el aumento de la "cultura exportadora" del brasileño. Con un crecimiento interno nulo —o incluso decrecimiento— los últimos dos años los productores salen en busca del mercado externo, donde, como dice Giannetti da Fonseca, "las posibilidades son casi infinitas".

En 2000 las exportaciones brasileñas representaban 0,8% del comercio mundial; hoy ya llegan a 1,1%, lo que de cualquier forma aún es poco para la 14a. economía mundial.

Por Luis Esnal | LA NACION-GDA

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