Crece crédito de corto plazo a empresas

| La pesificación de los préstamos que otorga la banca está aumentando, y en el caso de los cedidos al consumo de corto plazo es cercana al 90%

HORACIO BAFICO

El monto del crédito vigente concedido por el sistema financiero al sector privado residente al mes de octubre ascendió al equivalente de US$ 4.092 millones. Ello representa un incremento del 26,4% con respecto al dato de un año atrás.

De hecho, el crédito en términos nominales viene creciendo desde fines del año 2003. Sin embargo, corregido por el efecto de la inflación se constata que, salvo el fuerte crecimiento registrado durante el año 2004, continuó contrayéndose y recién a fines de 2006 vuelve a presentar tasas de crecimiento positivas.

En particular, cabe señalar que a partir del segundo semestre del presente año, concretamente a partir del mes de junio, el crédito acelera su tasa de expansión real, evolucionando en los últimos meses a un ritmo más elevado que el del nivel de actividad, lo que determinó que en ese breve período haya aumentando en casi dos puntos porcentuales su relación al producto, tal cuál se puede apreciar en el Gráfico Nº 1.

PESIFICACIÓN. Antes de detenernos a analizar el porqué de la reciente expansión, vale la pena observar cuáles son las modalidades del crédito que más aumentan. La primera aproximación es por el tipo de monedas. Desde esta óptica se constata que los préstamos concedidos en moneda nacional son los que más crecen. En los últimos cinco meses aumentaron 10,5% (14,1% en los últimos doce meses) frente al 3,6% (6,0%) que registraron los denominados en moneda extranjera, básicamente dólares.

Estas variaciones disímiles entre monedas llevan a que cambie la estructura del crédito. Hoy día el 31% de los préstamos concedidos están denominados en moneda nacional, cuando a principios del año 2004 la proporción era levemente inferior al 20%.

Varios factores explican la desdolarización del crédito. Una mayor prudencia al otorgar los préstamos, asociado a la normativa del Banco Central, que los vincula a la moneda en que el deudor realiza sus actividades, y un mayor retorno esperado por los bancos ante la apreciación del peso, son razones de fuste para explicar este comportamiento. Pero también parte de la explicación se encuentra en la reestructuración de carteras, ya que han existido casos de pasaje a moneda nacional luego de otorgar refinanciaciones de deudas vencidas.

Precisamente debido a las refinanciaciones concedidas, y a la recuperación de la economía, disminuyó la participación de créditos vencidos. Hace un año los créditos vencidos representaban el 18,2% del total concedido, porcentaje que cayó en un punto porcentual al día de hoy. Sin embargo el comportamiento por monedas ha sido muy diferente. Hay una caída sistemática de la morosidad en la cartera en dólares que pasa del 5,7% a tan solo el 2,9% del total. Mientras tanto, en pesos se observan porcentajes muy superiores (en el entorno del 37%), donde incide fuertemente el Banco Hipotecario del Uruguay.

PLAZOS. Otra forma de aproximarse a la evolución de los préstamos que las instituciones bancarias realizan al sector privado residente es a través de los plazos de esos créditos.

En el cuadro que acompaña esta nota se presenta la evolución del crédito concedido por la banca privada y el BROU en el último año y en los últimos cinco meses (cuando se acelera su ritmo de crecimiento). Varias conclusiones pueden extraerse del mismo. En primer lugar que el crédito a largo plazo (mayor o igual al año) si bien es relativamente el más importante, viene perdiendo participación relativa, al tiempo que aumenta la de los préstamos a corto plazo.

Asimismo, que son los préstamos concedidos por la banca privada los que aumentan, ya que los del BROU disminuyen.

De hecho, si unimos los dos aspectos anteriores resulta que el aumento del crédito en los últimos meses responde a las mayores colocaciones de la banca privada a corto plazo. Al haber mejorado la solvencia y por ende el capital excedente de las instituciones privadas, varias se han embarcado en los últimos meses en campañas de expansión del crédito al sector privado residente.

La evolución de ese crédito y su aceleración en los últimos meses se puede apreciar mejor si se analiza por separado el comportamiento de los préstamos concedidos al sector empresarial y a las familias.

La información al respecto no corresponde al stock de créditos concedidos, sino al flujo mensual, pero su evolución es muy ilustrativa.

En el Gráfico Nº 2 se presenta la evolución real de los créditos de corto plazo (plazo inferior a un año) concedidos mensualmente, tanto a las empresas como al consumo, sea éste financiado a través de préstamos bancarios o de tarjetas de crédito.

Se observa allí que previo a la crisis ambas variables tenían un comportamiento similar, y tienen una gran caída con la debacle del año 2002. A partir de 2003 se empiezan a alejar, ya que el crédito de corto plazo al consumo crece más rápido desde entonces.

Con respecto al crédito al consumo es interesante destacar que su evolución a partir del año 2005 muestra ciertas particularidades que no presentaba antes de la crisis. Concretamente una marcada estacionalidad en época de aguinaldos, al principio en diciembre, pero este año también en junio. En esos picos el crédito concedido duplica al otorgado en los restantes meses.

EMPRESAS. Al promediar el presente año se recuperan las colocaciones al sector empresarial. Por ser estos últimos los más importantes cuantitativamente, su aceleración en el segundo semestre del año es la que explica el aumento del crédito total del sistema bancario en dicho período. Asimismo, si bien este tipo de préstamos está denominado mayoritariamente en moneda extranjera, en los últimos meses son los concedidos en pesos los que más crecieron, lo que también explica el mayor grado de pesificación del crédito.

Para hacerse una idea, basta con decir que las empresas solicitan mensualmente préstamos de corto plazo al sistema bancario por aproximadamente US$ 600 millones, de los cuales sólo el 20% es en moneda nacional. Sin embargo, en los últimos meses fueron los nominados en pesos uruguayos los que más crecieron.

En términos reales los montos concedidos aumentan mes a mes, pero el dato de octubre muestra que los préstamos en pesos resultaron 40,2% mayores que los otorgados un año atrás, en tanto que los denominados en moneda extranjera crecieron 22,6%.

Como ya hemos visto, el crédito que crece es aquel concedido a corto plazo, de donde podría inferirse que el sector privado está acudiendo al sistema bancario en búsqueda de capital de giro, pero no para financiar inversiones. La aparición de nuevas fuentes de financiamiento, la inversión extranjera directa y una normativa más exigente, son factores que explican el escaso dinamismo que muestra el crédito bancario a mayores plazos.

El crédito al consumo también es de corto plazo, aunque en los últimos tiempos varias instituciones bancarias de plaza han comenzado a incursionar en el financiamiento hipotecario, por definición a largo plazo, otorgando préstamos denominados en Unidades Indexadas, contribuyendo también por esta vía a la desdolarización del crédito.

En lo que refiere al consumo de corto plazo, las familias uruguayas lo financian, ya sea vía bancos o tarjeta de crédito, mayoritariamente en moneda nacional.

Este segmento del crédito asciende a unos US$ 100 millones mensuales, que se reparten en forma equitativa entre las dos modalidades.

El dato de octubre señala que el 84% del financiamiento obtenido ese mes fue en pesos. Este es un cambio muy importante con respecto al año 1998, cuando más de la mitad del financiamiento era en dólares.

Pero más impactante aún es el cambio si sólo analizamos los préstamos concedidos por el sistema bancario, ya que el grado de pesificación del financiamiento a través de tarjetas de crédito se ha mostrado bastante estable a lo largo de este período, fluctuando en torno al 80%.

En 1998 sólo el 30% de los créditos al consumo de corto plazo otorgados por la banca era en pesos, porcentaje que trepa a casi el 90% en la actualidad, tal cual lo muestra el Gráfico Nº 3.

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