Campeón de la mejora continua

| De poco vale invertir en nuevos equipos si antes no se logra el mejor producto posible con la tecnología disponible

"Existe el mito de que la calidad es más costosa. Al contrario, hacer productos de calidad resulta más barato. Si se cumplen estrictamente todos los pasos de la calidad total, es decir de los procesos de mejora continua, el producto que se obtenga tendrá más calidad y menor costo. Desde el momento en que se le da al cliente el mejor producto al precio más barato posible, la empresa tiene la posibilidad de atraer un mayor número de compradores", afirmó el ingeniero José Pedro Sintas, director ejecutivo de Gerdau Laisa.

Esta compañía siderúrgica logró este año por tercera vez el Premio Nacional de Calidad, que constituye el máximo galardón que el gobierno uruguayo otorga a las empresas públicas o privadas que se destaquen en la aplicación de programas de mejora continua en la gestión. En realidad, Gerdau Laisa comenzó a aplicar su programa de calidad total a comienzos de la década de los noventa. Con el correr de los años había plena conformidad con los resultados ya que se fueron registrando progresivamente aumentos en la facturación, reducción de costos y mayor participación en el mercado local. No obstante, para confirmar si se estaba transitando por el camino hacia la excelencia, la empresa se presentó al llamado del Comité Nacional de Calidad en 1997, haciéndose acreedor al Premio Nacional ese mismo año. Luego lo volvió a ganar en 2001 y ahora en 2004.

"Si bien el reglamento no informa del puntaje obtenido en el Premio Nacional de Calidad, existen diferentes franjas que los ganadores de un determinado año, como lo fue Gerdau Laisa, deben ir escalando en los certámenes futuros a efectos de demostrar que su gestión ha ido mejorando continuamente. Entendemos que en cada ocasión que recibimos esa distinción fuimos calificados con puntajes más altos, lo que cumple con nuestros dos objetivos: posicionar mejor a la empresa dentro del país y generar internamente una motivación muy alta para superarnos permanentemente. Al estar inmersos en un programa de mejora continua no hay espacio para el conformismo, sino que debemos tratar entre todos de superarnos día a día en la búsqueda de la excelencia. Por eso pensamos que la meta de la próxima etapa será alcanzar la franja de calidad superior", dijo Sintas.

RAZONES. "El principal motivo que llevó a Gerdau Laisa a aplicar un programa de mejora continua en 1991 fue garantizar su supervivencia ya que la empresa sólo lograba pequeños avances en su desempeño, que no eran suficientes para contrarrestar los efectos del atraso cambiario que ya existía en aquella época. Había una necesidad imperiosa de bajar nuestros costos en dólares para mantener nuestra competitividad y sobrevivir con la llegada inminente del Mercosur", explicó el ejecutivo. Agregó que "los criterios de la gestión en calidad establecen que la utilidad es la recompensa que nos da la sociedad por un trabajo bien hecho. Por lo tanto, el acento está en hacer las cosas bien. La supervivencia de la empresa la garantiza la preferencia del consumidor por nuestro producto hoy y en el futuro. Para lograr esa preeminencia se debe manejar el concepto de calidad en un sentido amplio. No comprende sólo la calidad intrínseca del producto, sino que también incluye precios bajos; atención al cliente suministrándole el producto que quiere, cómo, cuándo y dónde lo quiere; motivación, moral del personal de la empresa; y seguridad tanto del producto en sí como en la propia planta".

Según el ingeniero Sintas, "la clave de la calidad está en la relación entre el elemento humano de la empresa, que se compone de personas organizadas en células de autogestión, y los procedimientos aplicados para lograr los objetivos del proceso de mejora continua. De poco vale invertir en maquinaria y equipos de última generación si primero no se ha logrado alcanzar el mejor producto posible con la tecnología que ya se dispone. De lo contrario, la empresa también fabricará un producto mediocre a pesar de haberse modernizado y, posiblemente, endeudado con los bancos. Por eso podemos decir con orgullo que somos una compañía con deuda cero".

PROYECCIONES. El mercado siderúrgico uruguayo se puede dividir en dos grandes ramas: productos en barras y productos planos. Gerdau Laisa que elabora solamente productos en barras (no planos) tiene una participación del 80% en ese mercado específico. Como los volúmenes de venta en ambos sectores se reparten por igual, se puede afirmar que esta empresa tiene una participación del 40% del mercado siderúrgico total. Debido a la caída de la demanda interna durante la crisis económica, la producción de Gerdau Laisa fue de 40.000 toneladas de acero en 2001, lo que representó el 60% de su capacidad instalada. A pesar de las dificultades en materia de comercialización en esos años, la empresa no recurrió al Seguro de Desempleo, sino que practicó un mecanismo de adelantar períodos de licencia anuales, que los empleados irán compensando en el futuro. La producción de la planta siderúrgica está hoy en franca recuperación, habiéndose registrado un récord de 55.000 toneladas este año, de las cuales 10.000 se exportaron a Argentina y Puerto Rico.

La empresa prevé que el mercado uruguayo crecerá sostenidamente en el próximo quinquenio. El ingeniero Sintas estima que Gerdau Laisa va a producir unas 65.000 toneladas de acero en 2005 y que llegará a las 95.000 toneladas en 2009 en base a la expansión del mercado interno y mayores exportaciones que representarán el 35% del total producido. "Entre las lecciones que nos dejó la recesión económica, tenemos presente la importancia de las ventas al exterior, incluso para una planta pequeña como la nuestra. Dado que este año tuvimos dificultades para atender toda la demanda de nuestros clientes en Puerto Rico, quienes están muy satisfechos con la calidad del acero uruguayo, se ha decidido recientemente una ampliación de la capacidad productiva a efectos de mantener el flujo exportador", informó el director ejecutivo.

INVERSIONES. Como regla general Gerdau Laisa reinvierte anualmente entre 7% y 8% de su facturación, que se situará en el entorno de los U$S 30 millones para el año 2004. Entre las inversiones efectuadas en 2003 se destacó la instalación de un equipo de depuración de humos de última generación, cuyo costo fue de U$S 1.4 millones. De ese modo, se mejoraron las condiciones ambientales de la acería y del área exterior de la planta, cumpliéndose con los estándares internacionales en la materia.

"Está previsto para el año 2005 una inversión del orden de los U$S 3 millones en la remodelación del tren de laminación de la planta, lo que representará un avance significativo en materia tecnológica al instalarse más cajas de laminación en continuo y obtenerse así mejores productos, y en la ampliación del horno de laminación que habilitará el uso de una materia prima de mayores dimensiones en cuanto a su largo y sección y, por consiguiente, de mayor peso. En 2006 la empresa invertirá unos U$S 5 millones —cifra superior al promedio anual— para instalar un nuevo horno de fusión en la acería. Este nuevo equipamiento permitirá hacer ahorros sustanciales en diversos insumos, especialmente en energías, electrodos y refractarios. Se accederá a tecnologías más avanzadas de las que se disponen actualmente", dijo Sintas.

De chatarra a barras de acero

La siderúrgica Gerdau Laisa se dedica a la producción de acero partiendo de chatarra como materia prima y transformándola en diversos tipos de barras con fines comerciales. Además comercializa clavos y alambres, recocidos y galvanizados, que importa de Argentina y Brasil. Representa en Uruguay a todas las empresas Gerdau de Brasil, Argentina, Chile, Estados Unidos y Canadá.

La filial uruguaya del Grupo Gerdau tiene hoy una capacidad de producción de 70.000 toneladas por año. Ocupa a 150 personas directamente más unos 80 empleados de empresas subcontratistas y factura unos U$S 30 millones anuales.

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