Con más de siete meses de demora respecto del calendario habitual de difusión, el Gobierno publicó a fines de enero los datos oficiales de reservas de hidrocarburos disponibles al 31 de diciembre de 2010. Como podrá suponerse, no era precisamente la difusión de buenas noticias la que había que postergar hasta enero.
Según los datos publicados por la Secretaría de Energía, las existencias comprobadas de gas natural totalizaron 358.726 millones de metros cúbicos, un 5,3% menos que un año antes. Es la cuarta caída consecutiva, pero si se obvia el leve repunte de 2006 (1,6%), los datos arrojan disminuciones en todos los ejercicios desde 2000: la caída acumulada en este período asciende al 54 por ciento.
En el caso del petróleo, la situación es algo más estable desde hace algunos años. Las reservas comprobadas totalizaron 401,3 millones de metros cúbicos, un 0,5% más que un año antes. "Sin embargo, debe tenerse en cuenta que esta aparente estabilidad se da en el contexto de una producción decreciente", advirtió un informe del Instituto Argentino de la Energía (IAE) General Mosconi.
Calculados en toneladas equivalentes de petróleo, los hidrocarburos totales del país disminuyeron 2,3% en la última medición y 38% si se considera el período 2001-2010.
"Si no hay inversiones, si no hay una política pública que llame a invertir en esta área, entonces es lógico que caigan las reservas", opinó Jorge Lapeña, presidente del IAE y ex secretario de Energía nacional.
La situación del gas es la más comprometida. Al ritmo actual de producción, el horizonte de reservas es uno de los más bajos de los que se tengan registro: 7,6 años. Las caídas de las reservas probables y de las posibles (aquellas que podrían convertirse en reservas probadas en el futuro) fueron todavía más pronunciadas: 15,1 y 13,6 por ciento, respectivamente, sobre los valores oficializados al último día de 2009.
En el caso del crudo, el horizonte de reservas se ubica en 11,4 años. LA NACION