LA FORMA EN QUE LAS EMPRESAS USUALMENTE GUARDAN Y PROCESAN SUS DATOS PUEDERESULTAR MUY VULNERABLE Y POCO REDITUABLE

Aprovechar el cambio digital en beneficio del negocio

Con la disrupción digital impulsando los cambios, las empresas uruguayas se ven desafiadas a transformar su negocio. Las nuevas tecnologías crean nuevos mercados y estos a su vez, nuevos competidores.

Italo Elola. Foto: Francisco Flores
Italo Elola. Foto: Francisco Flores

"El uso inteligente de datos es uno de los componentes fundamentales de esta revolución", subraya Italo Elola, Gerente del área de asesoramiento de la consultora KPMG, especializado en técnicas de visual analytics. Para el experto, es el momento para que las empresas que no lo han hecho comiencen a ensayar las mejores formas de explotar el valor de montañas de datos que generan y mejorar de esa forma sus estrategias, pero también la utilización eficiente de la mano de obra. A continuación, un resumen de la entrevista.

—El manejo de volúmenes de datos cada vez más importantes significa un desafío para las empresas ¿en qué medida se ha asumido ese tema en Uruguay?

—Lo que se ha notado es un mayor interés en incorporar herramientas de big data y visualización, donde aumentó la oferta de soluciones tecnológicas de bajo costo inicial, lo que impulsa a explorarlas cada vez con más frecuencia.

—Es el momento en que las empresas deben familiarizarse con conceptos como inteligencia analítica o data analytics…

—Para KPMG, la práctica de Data & Analytics abarca el conjunto de procesos y tecnologías para el análisis y transformación de datos en valor. Este marco tan amplio puede implicar desde la definición de la estrategia —para qué quiero hacerlo, por qué lo quiero hacer, y en base a qué información lo voy a hacer— hasta su implementación y finalmente llevarlo a un punto final que es la visualización de la información en un formato que sea fácil de interpretar, mediante gráficas, tendencias o curvas, y no montañas de datos que se deban procesar. A veces es muy fácil tentarse en asociar la inteligencia analítica solo con el final del camino, que es la visualización. Ese es el punto sobre el que, desde nuestro rol, intentamos hacer entender a las organizaciones que para que el final de la historia haga sentido y aporte valor, hay un recorrido previo que va hasta el punto donde se ingresan los datos. Hay que ser cuidadoso acerca de qué tipo de datos se ingresan, cómo se los guarda, en qué formato, qué cuidado se le tiene, porque si la información de origen no es la adecuada, los resultados tendrán problemas y las decisiones que se tomen en base a ellos no serán las mejores.

—¿Debido a un error a la hora de procesar datos?

—Quizá todo el procesamiento fue el correcto, pero si el número original no era bueno, habrá errores. Y ese es todo un desafío para las empresas locales. Estar dispuestos a invertir en calidad de datos. Revisar qué calidad tienen los datos de que disponen y qué hacer para mejorarlos. Siempre tienen interés en ir al tablero de información de donde pueden obtener la información procesada, pero sin dedicarle un tiempo balanceado en saber qué tienen, cuánto es mejorable y después sí, analizar el resultado. Eso es necesario que las empresas lo vayan incorporando.

—¿La forma en que las empresas guardan la información es una debilidad?

—Si, lo es, y además es típica de países como los nuestros donde hay un alto número de empresas intensivas en el uso de software que fue desarrollado internamente, que resolvieron por esa vía problemas de negocio que fueron importantes en un momento, pero donde quizás no tuvieron en cuenta restricciones para el ingreso de los datos. En otras latitudes esos problemas no son tan frecuentes, porque el uso de paquetes pre construidos basados en estándares globales es más habitual, y ese tipo de precauciones ya están previstas.

—En esta nueva normalidad donde la incertidumbre es el día a día, es probable también que haya metas muy difíciles de visualizar en materia tecnológica…

—Ese es un enorme desafío. Pero tenemos la ventaja de mirar a otros lugares del mundo donde, empresas de las mismas áreas que las nuestras, ya han pasado por desafíos de este tipo y se pueden ver casos de éxito y de trabajo. Hay que estar mirando no solo cuál es la empresa local y qué está pasando en el mundo, observar qué hacen otras empresas que hoy no entran en nuestro mercado pero se están empezando a mover. Eso permitirá anticiparse.

—¿Las empresas tienen en claro qué pasa alrededor y qué quieren o necesitan medir?

—Es usual encontrar situaciones donde las empresas nos cuentan sus métricas y que siempre se ha hecho así, por lo que sienten que deben seguir haciéndolo. Entonces, buscan mejorar lo existente, no redefinirlo. Pero deberían replantearse si la información que están elaborando es la que deberían tener para su negocio. A veces se hace foco en un aspecto puntual, que mejora la mirada que tengo hoy sobre determinado proceso o área de la organización, pero falta la mirada más disruptiva e integral que ponga a esa empresa en mejores condiciones para la carrera que ya está lanzada.

—La digitalización nos pone sobre la mesa día a día una enorme cantidad de datos, que pueden ser determinantes para que una actividad económica se pueda desarrollar con éxito o no…

—Se habla mucho de que hay un gran volumen de datos sobre una determinada área de negocio, o de una rama de actividad, etc. Son precisamente eso, datos. La irrupción de nuevas tecnologías nos está permitiendo hoy facilitar lo que siempre tuvimos que hacer: transformar esos datos en información, y luego en valor. De esa forma resulta más rápido y fácil ver una tendencia, un problema, la necesidad de un cambio, confirmar una estrategia de negocio, etc. Esos procesos en países como EE.UU. ya se automatizaron, tanto que la explicación primaria sobre por qué se está dando determinada tendencia, también tiende a ser automatizada. Por acá, en general, todavía estamos tratando de que nuestra analítica nos ayude a encontrar la tendencia.

—¿En qué grado estamos acompañando esa transformación del negocio que ocurre en todo el mundo?

—En el mundo desarrollado se le está exigiendo cada vez más a la inteligencia artificial para que las conclusiones sobre un problema o la explicación de una tendencia ya las entregue ese sistema robotizado. Por tanto, el trabajo del analista convencional va a cambiar. Y allí está otro de los puntos en que se debe poner mucha atención: ¿cómo impacta en la actividad diaria del personal que se incorporen herramientas analíticas de datos? Las horas que determinados recursos humanos dedicaban a esas tareas quedarán libres, y ahí las empresas deben pensar cómo reconvertir el personal, cómo hacer para que la tecnología "apalanque" a ese recurso humano y no que lo reemplace. Es un problema tangible y no solo de unas pocas empresas.

La tecnología irá eliminando empleos, pero al mismo tiempo generará otras necesidades, otros roles, otras oportunidades de interactuar con ella. Hay sectores de tareas más repetitivas que están más expuestos, y en otros casos surgen nuevas oportunidades. La robótica va teniendo un gran impacto en el mundo, en segundo lugar el uso de inteligencia artificial, que elimina también algunos procesos de análisis más sofisticados, y en tercer lugar viene la analítica de datos. Por todo eso, la implementación de un proceso de analítica de datos, basado en nuevas tecnologías debe ir acompañado de una planificación y una toma de decisiones bien estudiada. Esas decisiones no deben ser tomadas solamente en consulta con quienes saben de sistemas, sino que necesitan también de la opinión del área financiera y de recursos humanos, entre otros.

—¿El desafío en el plano local es el rezago?

—Es relativo el rezago. Un reciente encuentro de trabajo en Brasil con expertos locales y también referentes de estas temáticas de Reino Unido y Estados Unidos nos permitió intercambiar sobre las tendencias globales en digitalización, robótica y analítica de datos. Respecto a EE.UU. y Europa sí existe un rezago, que tiene mucho que ver con temas de escala, pero cuando lo comparamos con la región, incluso con Brasil, la adopción de estas tecnologías no está tan atrasada. La presencia de tecnologías cada vez más accesibles a menores precios hace que los empresarios empiecen a animarse a probar.

La tendencia es al uso del software como un servicio, donde se asume un costo mensual y no hay barreras de entrada tan altas como eran los costos que antes debían pagarse para acceder a una herramienta de esa naturaleza. Son servicios que están en la nube que pueden usar desde distintas plataformas con una gran disponibilidad de información. Eso acorta bastante las diferencias entre mercados más grandes y pequeños.

En Uruguay todavía estamos en la etapa de "observar qué pasa.

—¿Qué avance observan en el país sobre la internalización de los cambios?

—Hay un interés manifiesto de las empresas por aumentar su digitalización, explorar soluciones de analítica de datos y hacerlo en el marco de una robotización de los procesos. Pero también hay limitantes.

Hay estudios a nivel global, por ejemplo en el área de finanzas, donde se tiene la expectativa de una reducción del 70% de la plantilla (de esa área) en los próximos diez años. La preocupación de los gerentes financieros que respondieron una encuesta global de KPMG sobre este punto no era si esa reducción sería de uno u otro porcentaje, sino cómo lograban gestionar ese cambio para que el personal pueda convivir con la tecnología modificando el perfil de su trabajo para que todos puedan obtener un resultado favorable. El concepto es, "esto ya se vino y hay que actuar en consecuencia".

Acá estamos todavía en una etapa de "vamos a ver cómo viene, de qué manera nos afecta", y de esa forma van explorando qué herramientas utilizar. Estamos en pasos previos y considerando de qué forma se van a dar los cambios, atentos a lo que hacen los demás. Los temas de escala de nuestras empresas también juegan. Muchas veces ya están en un punto donde se trabaja al límite del personal requerido y los márgenes de ahorro parecerían ser menores. De todos modos, no es menor notar qué diferente es el enfoque en el país con lo que ocurre en otras latitudes.

PERFIL
Italo Elola. Foto: Francisco Flores
Italo Elola
Gerente del área de asesoramiento de KPMG, con especialización en el área financiera. Especializado en técnicas de visual analytics. Contador Público, Posgrado en Finanzas de Empresas y en Sistemas de Información y Gestión de Empresas de TI.
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