"La actual cobertura vegetal del territorio uruguayo es producto de más de cuatro siglos de intervención antrópica (N.de R.: intervención del hombre en el medio ambiente). Por dicha causa, la cobertura original solo se evidencia en muy pocos sitios, generalmente, aquellos de difícil acceso que contribuyeron a mantener un muestrario de la cobertura pretérita. El uso de la tierra ha cambiado en detrimento de los ambientes naturales. Por tal motivo, se crea la necesidad de encontrar alternativas que permitan compatibilizar procesos de producción con los de preservación de ambientes silvestres y su diversidad biológica asociada (flora y fauna)". Esta descripción de la situación ambiental de nuestra campaña pertenece a la introducción del "Manual-guía de fauna y flora - Biodiversidad y producción", elaborado por el ornitólogo Eduardo Arballo para el Proyecto Producción Responsable del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP). A raíz de la reciente publicación de los dos primeros tomos de este trabajo, ECONOMÍA & MERCADO dialogó con su autor, que también es especialista en biogeografía y biodiversidad. A continuación un resumen de la entrevista.
-¿Cuáles son las mayores dificultades que se presentan para preservar la biodiversidad en Uruguay?
-Los problemas más graves derivan de las formas de desarrollo puestas en práctica que han provocado un uso excesivo de los recursos naturales. A partir del crecimiento de las actividades agrícolas, ganaderas, forestales y de turismo convencional se incrementaron las tasas de intervención en los ecosistemas (N.de R.: sistemas naturales formados por un conjunto de organismos vivos y el medio físico en donde se relacionan), lo que ha provocado la destrucción o fragmentación de la cobertura vegetal original y, en consecuencia, una disminución en la diversidad biológica.
-¿Qué tipo de pérdidas ha generado la fragmentación de la vegetación nativa?
-Ha causado impactos severos en el medio físico, que han facilitado la expansión de especies con gran capacidad de adaptación a los cambios ambientales, mientras otras que requieren hábitats más específicos corren riesgo de extinción. Hoy buena parte de la flora y fauna autóctona vulnerable se refugia en "islotes", cuyo aislamiento impide la conexión de las especies entre sí. La dificultad del intercambio genera consanguineidad en las especies animales y, por tanto, debilidad de los especímenes. Por ejemplo, el cardenal amarillo -un pájaro emblemático de nuestro país que vive en zonas de vegetación serrana, sobre todo de coronillas- está en vías de extinción debido a la creciente destrucción de su hábitat, ya sea por la comercialización de la madera de sus árboles o por su reemplazo por especies exóticas.
-¿Qué factores han impactado más sobre el medio ambiente en el agro uruguayo?
-El impacto más antiguo sobre la biodiversidad fue la introducción de la ganadería -primero vacunos y equinos y, más tarde, ovinos- que afectó la vegetación original. Entre las especies más perjudicadas están los palmares de butiá en Rocha, que no se renuevan porque el ganado se come a las plantas jóvenes. Igual situación corre la palmera "pindó", que crece asociada a los bosques subtropicales húmedos y donde solo se encuentran ejemplares de más de doscientos años. Algo similar ocurre con otros árboles de gran porte y muy frondosos, como el "Francisco Álvarez" o "caobetí", pariente del tilo, en la frontera con Brasil y Argentina.
Parches
-¿Qué se ha hecho para proteger a las especies nativas en la zonas dedicadas a la ganadería?
-Para tratar de restaurar los ambientes degradados, se ha puesto en práctica una nueva estrategia que denominamos "parches de conservación de la biodiversidad en tierras productivas". Hemos trabajado coordinadamente con grupos de pequeños productores agropecuarios para elegir áreas con ejemplares nativos representativos de esa zona. Algunas superficies reducidas en cada predio fueron alambradas y clausuradas al ingreso del ganado para recuperar los hábitats originales. En algunos casos fueron tramos de bosques ribereños del río Yaguarón y afluentes, que se han salvado milagrosamente de la tala indiscriminada debido a su difícil acceso ya que esta cuenca no es totalmente navegable. También elegimos zonas de pastizales, que son una transición entre el bosque y las áreas de pastoreo, por su importancia como hábitat tanto para aves como para otros animales.
-¿Dónde se instalaron esos "parches de biodiversidad"?
-Los desarrollos pioneros se llevaron a cabo en la zona de Aiguá (departamento de Maldonado), en las cuencas del arroyo Cañas y el río Yaguarón (departamento de Cerro Largo) y costas de la Laguna Merín. Su implementación se realizó a través del Proyecto de Producción Responsable (PPR), orientado por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca y financiado por el Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF).
-¿Cuáles fueron los resultados de esas experiencias?
-Cada "parche" funcionó como una fuente, desde donde se dispersaron frutos y semillas hacia otros sitios propicios en las cercanías. Asimismo, al haberse recuperado la estructura de las comunidades vegetales, rápidamente reaparecieron muchas especies -especialmente pájaros insectívoros y granívoros, tales como burlistos pardos, churrinches, tijeretas, gargantillos, azulitos, etc.- que habían sido desplazadas por las modificaciones ambientales anteriores y retornaron al recuperarse la cadena trófica (N.de R.: corriente de energía y nutrientes que se establece entre las distintas especies de un ecosistema).
Por eso, sería muy beneficioso que estas experiencias a pequeña escala pudieran replicarse en el resto del país a efectos de crear una red de corredores biológicos de "parches" de conservación, a lo largo de los bosques ribereños a los cursos de agua, los pajonales en las cañadas y los bosques serranos por donde circule la fauna, como modo de revertir la fragmentación ambiental.
-¿La preservación de las especies nativas, tanto flora como fauna, es compatible con la ganadería?
-Al recuperarse la biodiversidad del territorio uruguayo, se favorece a los productores agropecuarios. En muchas zonas del agro uruguayo, debido al sobrepastoreo, los pastos nativos no llegan a esparcir sus semillas o lo hacen durante períodos muy breves, con el agravante de que esa simiente suele ser comida por el ganado y, por tanto, esas especies más palatables tienden a desaparecer de la pradera y son sustituidas por otras menos apetitosas. Entonces, la creación de "parches de conservación" permite la restauración de la cubierta vegetal autóctona ya que a través de los dispersores naturales, sobre todo aves y mamíferos, sus semillas fluyen nuevamente a los campos vecinos.
Especies exóticas
-¿Qué otros impactos ha sufrido la biodiversidad en Uruguay?
-La expansión de la ganadería contribuyó a la deforestación de la vegetación arbórea nativa. Al mismo tiempo, se introdujeron diversas especies exóticas. Algunas de ellas prosperaron convirtiéndose en invasoras de los hábitats naturales, perjudicando seriamente a la flora y fauna autóctona. El Estado ha tomado alguna medida de control cuando estas especies afectan directamente a algún rubro agropecuario, pero normas de este tipo son escasas o nulas cuando solo se vulneran los ecosistemas silvestres.
-¿Qué tipo de flora exótica invasora ha tenido mayor expansión?
-Varias plantas exóticas se han adaptado con gran facilidad al medio local. Algunas forman un entramado que ahogan la regeneración de las especies nativas, como es el caso de la "gramilla brava", también llamada "pasto bermuda", que introdujeron los ingleses para afirmar los terraplenes de las vías del ferrocarril. Otras -como, por ejemplo, la "madreselva"- tienen un crecimiento muy rápido y sus tallos trepan formando matorrales que impiden la llegada de luz a la vegetación autóctona. Entre los árboles, entre otros, se destaca el ligustro que genera una densa maleza y no deja prosperar al sotobosque nativo.
Cambio climático
-¿Se ha advertido algún efecto del cambio climático en el medio ambiente local?
-Sí. El cambio climático actual, ya que hubo muchos otros en los últimos dos millones de años, está trayendo variaciones en el comportamiento fenológico, es decir que se están produciendo cambios en las fechas de floración, aparición de semillas y modificaciones en los patrones de movimientos de aves u otros animales. Por ejemplo, se ha empezado a observar que algunas especies de aves extienden su distribución o se desplazan más hacia el sur, llegando hasta nuestro territorio. Se cree que sea consecuencia de los efectos primarios del cambio climático sumado al incremento en la fragmentación ambiental.
-¿Qué se ha hecho hasta ahora para aliviar los efectos del cambio climático en nuestro país?
-Lamentablemente, no es mucho. Nuestro país como el resto de las naciones debería tomar más en serio el cambio climático y, sobre todo, tomar medidas reales para mitigar sus causas, frenando la destrucción ambiental y restaurando ecosistemas (parches de conservación) que ayuden en la regulación climática al captar el carbono de la atmósfera. Se debe tener en cuenta que algunas medidas de mitigación pueden terminar agregando nuevas amenazas para la biodiversidad. Hay varios ejemplos al respecto, tales como la instalación de parques eólicos en la ruta migratoria o de traslado de aves en costas marinas o de lagunas. Algunos proyectos de represas de riego o diques de contención de inundación interrumpen el libre desplazamiento de las corrientes de agua, con la consiguiente destrucción del hábitat.
-¿Qué medidas serían adecuadas para contrarrestar los impactos del cambio climático?
-Debemos prepararnos para preservar ambientes equilibrados en donde las especies desplazadas por el cambio climático puedan habitar y reproducirse adaptándose a dicho fenómeno. Justamente los "parches de conservación de biodiversidad" pueden desempeñar un rol importante. Además de conservar los hábitats, estos "parches" de vegetación autóctona contribuyen en el secuestro de carbono de la atmósfera y la reducción de los gases de efecto invernadero. Al restaurarse la cobertura arbórea con especies nativas se captará un mayor volumen de agua de las precipitaciones y cuanta más agua se retenga e infiltre el suelo redundará en mayor forraje para el productor agropecuario.
Aves nativas son controladores naturales de plagas
-¿No generan las especies nativas la propagación de plagas que afectan la producción agropecuaria?
-Por el contrario, al recuperarse el sotobosque nativo y haber más floración, se advierte una proliferación de insectos, que a su vez atraen diversas especies de aves insectívoras. Entre ellas aparecen algunos controladores naturales de plagas que pululan en los pastizales donde se alimenta el ganado.
-Sin embargo, existen quejas de los productores arroceros de que un pájaro autóctono se ha convertido en una plaga de sus cultivos…
-Conozco el tema porque participé en un estudio de campo del MGAP y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) sobre la expansión del "garibaldino" o "pájaro negro del arroz", que es de la familia del tordo, en los arrozales. Es la única ave nativa que está considerada como una plaga del arroz al haberse adaptado con gran facilidad a la introducción del monocultivo. Su hábitat natural son los bañados y la expansión del cultivo de arroz le brindó un hábitat similar, proporcionándole un sitio adecuado para nidificar y alimento abundante, ya que se come el grano de arroz, sobre todo cuando todavía está en estado lechoso. Lo favorable es que, en esta última etapa, también consume una gran variedad de insectos y larvas que por allí pululan.
-¿Cómo se podría evitar ese perjuicio para el arroz?
-El problema es que esas aves son muy adaptables y, por lo tanto, resulta muy difícil combatirlas al estar prohibido el uso de venenos porque afectaría a toda la cadena trófica. Se puede recurrir a los cultivos "trampa", que se plantan en los bordes de los arrozales porque atraen a la población de garibaldinos y la desvían del cultivo. Si bien existen otros métodos, entre ellos, los repelentes, eso implica a menudo un costo que no es proporcional a la inversión en el cultivo de arroz.
La forestación alejó a las cotorras
-¿Cómo ha afectado a las aves nativas la forestación de grandes extensiones de tierra con especies exóticas?
-Es sabido que los cultivos forestales inciden en la transformación y fragmentación ambiental. Algunas especies animales que antes vivían en ambientes abiertos son desplazadas por la pérdida de hábitat. Este es el caso de la lechucita común, que habita en pastizales de ladera y roquedales serranos, los cuales son generalmente predios de prioridad forestal.
-¿Se adaptaron las cotorras, que han sido declaradas "plaga nacional", a los nuevos bosques de eucaliptos y pinos?
-Hace muchas décadas, la cotorra -una especie autóctona que originalmente vivía en el litoral uruguayo asociada a la vegetación de espinal, como algarrobo, ñandubay, espinillo- se extendió hacia el interior del territorio uruguayo a medida que los agricultores se concentraban en los monocultivos de granos y los ganaderos plantaban pequeñas quintas o montes de eucaliptos destinados a resguardar los rebaños. Ese nuevo hábitat proporcionó alimento y abrigo a esas aves. En uno de nuestros estudios de certificación ambiental en el departamento de Rivera, pudimos medir las colonias de cotorras antes de haberse iniciado el proceso de forestación a gran escala. Las mediciones posteriores, luego que el cultivo forestal las rodeó, muestran que esas poblaciones prácticamente desaparecieron al no encontrar suficiente comida en esa zona.