Cuando se habla de turismo en Uruguay, la imaginación remite instantáneamente a las playas del Este, las termas, las callecitas empedradas de Colonia y poco más. Pero apenas a algunos kilómetros de los puntos más concurridos, se esconden rincones casi inexplorados con enorme potencial turístico. Pueblitos mínimos con grandes historias, formaciones geológicas únicas, naturaleza virgen; paraísos ocultos que, por ahora, muy pocos se animan a llegar.
Sin embargo, y aunque lentamente, el país insinúa acoplarse a una tendencia mundial que viene ganando terreno: el ecoturismo. Se trata de conocer nuevos lugares de manera "responsable", recorriendo zonas donde la naturaleza se conserva relativamente intacta, con el objetivo de estudiar y disfrutar su paisaje, flora y fauna, así como aspectos culturales.
Y si bien el turismo sustentable contribuye con la loable tarea de proteger las áreas naturales, no deja de ser una actividad económica productiva y rentable. Según estimaciones de la Organización Mundial de Turismo, el ecoturismo movilizará 100 millones de personas en años venideros generando 95.000 millones de dólares anuales. Un horizonte más que prometedor para exprimir la grifa de Uruguay Natural.
PATRIMONIO. En nuestro país existen organizaciones dedicadas a promover ese turismo alternativo y disponer lo necesario para todo aquel interesado en experimentarlo. Una de ellas es Vida Silvestre, una ONG que investiga la naturaleza en Uruguay y dentro de su programa de educación organiza expediciones de ese tipo. "A través del ecoturismo hacemos conocer nuestro patrimonio natural", indica Cristián La Cava, de esa institución.
Los cuatro destinos con los que trabajan no son nada desconocidos -Laguna de Castillos, Laguna Negra, Dunas del Cabo Polonio y Barra de Valizas, y Quebrada de los Cuervos- pero lo que diferencia los viajes es su modalidad: los recorridos se realizan únicamente a través de la caminata (o trekking, como también se conoce), llegando así a zonas agrestes que de otra manera se vuelven inaccesibles.
Los grupos de Vida Silvestre salen con un máximo de 10 participantes y dos guías: un encargado general y un especialista en flora, fauna e interpretación ambiental. Las expediciones suelen durar dos días y una noche, tiempo en que los turistas recorren alrededor de 30 kilómetros a pie.
"Una semana antes de salir les damos a los participantes un pequeño curso sobre cómo ordenar la mochila, cómo disponer la carga, qué ropa llevar y les entregamos una lista con lo que no debe faltar. La parte de carpas, ollas y comida la pone la organización. La persona lleva sólo su mochila, el sobre de dormir, un aislante térmico y sus utensilios personales", dice La Cava.
El instructor asegura que uno de los principales objetivos de la ONG es que cualquiera pueda participar de esa actividad, sin que sea necesario que conozca del tema. No obstante, aclara que existe una exigencia "de medio a alta" en cuanto a rendimiento físico de la persona. "La mochila pesa 12 kilos y no vamos por caminos; a veces hay que vadear arroyos, meternos en el barro. Son terrenos difíciles".
Pero también para aquellos que no gusten tanto de acampar se ofrecen opciones en el mundo del ecoturismo. Desde hace dos años, la empresa Ecotours dispone de un programa para conocer todas las áreas protegidas del Uruguay incluidas en el nuevo sistema de la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama). Entre sus destinos se encuentra desde Sierra de Mahoma -un importante yacimiento de granito en San José donde se organizan cabalgatas- hasta Esteros de Farrapos, el primer parque nacional dentro de la nueva calificación de Dinama, entre otros.
"Después de Farrapos llevamos a los turistas al Parque Nacional Bartolomé Hidalgo, que está designado por el viejo sistema, para que vean cómo cambió la tendencia de áreas protegidas. El Bartolomé Hidalgo es un parque de pinos y eucaliptos. Al igual que el Roosevelt, es implantado: no son especies autóctonas. La tendencia ahora es conservar áreas o remanentes de ecosistemas particulares del país, o bien ecosistemas importantes desde el punto de vista de la botánica, de la fauna, desde la biodiversidad en general y hacer un uso racional de los mismos. También cambió eso de las áreas intangibles, `no tocar, no entrar`, para hacer un uso racional, como el tipo de turismo que realizamos nosotros, donde se le indica al turista cómo tiene que moverse en el ecosistema", afirma el biólogo Adrián Stagi, responsable de logística de Ecotours.
El parque de Farrapos es sólo un ejemplo de lo que se puede conocer a través del turismo ambiental. Próximo al poblado de San Javier, en Río Negro, tiene una alta importancia ecológica por diversos motivos: protege una de las muestras más representativas de flora autóctona al igual que numerosas especies amenazadas o con problemas de conservación; es el único banco genético in situ para las especies de importancia forestal, medicinal, ornamental y alimenticio existente en la región litoral; y su paisaje es inigualable.
DISTINTO. Por ahora, los uruguayos aún parecen reacios a practicar ecoturismo y la mayor parte de la clientela es extranjera. Argentinos, brasileños y europeos constituyen la mayoría de los visitantes. "Ellos están más acostumbrados", justifica La Cava.
Quienes se aventuran a esas experiencias no encajan en el perfil de turista "convencional". Tal como afirma Stagi, "los grupos se integran fácilmente porque comparten intereses: se prestan desde los binoculares hasta las guías de aves. Los que se dedican al turismo tradicional van y miran, pero cada uno en lo suyo".
Ecotours trabaja con un público restringido pero exigente, y muchas veces los organizadores deben superar las trabas que el propio país impone. "Casi no hemos ido al norte por un tema de servicios. El grupo que tenemos no es gente que vaya a acampar: necesita hotel, restaurante. En San Javier estuvimos capacitando a la gente en el único lugar que hay para comer. Tenemos que hacerlo porque sino hay lugares a los que no se puede acceder con ciertos grupos de turistas".
La empresa también trabaja "a pedido", es decir, se ajusta a los intereses del cliente. "Ahora tenemos un pasajero de crucero que quiere conocer el estilo de vida del uruguayo en una estancia y averiguar cómo se cría el ganado; entonces armamos un programa especial para él y su esposa. Siempre depende de los pedidos; tenemos guías en fauna, flora, aves, geología, paleontología. Y trabajamos el turismo micológico, para aquellos que viajan a conocer e identificar hongos", indica el biólogo.
AVES. Pero el grueso de los turistas de Ecotours se dedica principalmente a observar aves y las excursiones se realizan con guías especializadas en el tema. De hecho, dentro del ecoturismo, la observación de aves silvestres en libertad es una de las actividades más extendidas en el mundo.
Según estimaciones de la ONG BirdLife International, en 2000 unos 78 millones de observadores gastaron un promedio de 1.000 dólares en cada uno de sus destinos en busca de pájaros silvestres.
En ese contexto, América del Sur se convierte en uno de los mejores destinos ecoturísticos ya que dispone de inagotables riquezas naturales, incluida la tercera parte de las especies de aves del mundo.
Según indica el biólogo Stagi, sólo Uruguay cuenta con unas 2.000 especies de plantas y 448 de aves. La variada vegetación y la posibilidad de explorar todo su territorio, unido al conocimiento actual de nuestras aves, crean un excelente marco para desarrollar esta actividad. "Tanto esto como el ecoturismo en sí mismo, manejado adecuadamente, es una actividad de desarrollo responsable con incentivos económicos elevados y de baja inversión, dadas las condiciones que presenta nuestro país. La oferta de Uruguay debe modernizarse rápidamente a fin de promocionarse y posicionarse como uno de los mejores destinos ecoturísticos, apuntando a vender aquello que es valioso para el cliente, y no lo que no se tiene".
Producción: Fernando Bonhomme, Luis Pérez, Víctor Rodríguez, Miguel Bardesio, Gabriela Vaz.
En expediciones incluso a pie, se recorren hasta 30 kms., para acceder a lugares recónditos.
Cantera para buceo en Salto
Algunos recovecos del país son más conocidos entre argentinos que entre los propios uruguayos. Un ejemplo es la cantera El Terrible, a 20 kilómetros de Salto.
Se trata de un pozo de un kilómetro cuadrado y 15 metros de profundidad creado artificialmente durante la construcción de la represa de Salto Grande, que después de abandonado, y casi sin querer, la naturaleza colmó de agua dulce.
Hoy se volvió punto de cita para buceadores del vecino país y en sus alrededores no existe una sola construcción por disposición municipal, por lo que el espacio se volvió no solamente una reserva de agua dulce, sino la única área de la región para el buceo.
El país en imágenes
Diez años les demandó a los fotógrafos Diego Velazco y Santiago Epstein conformar un archivo de 12.000 imágenes. Uruguay, río de los pájaros pintados exponen 284 páginas satinadas de la mejor cosecha, encuadernación de tapas duras. Aguaclara, $ 1.950 .
Un Durazno para descubrir
La Capilla de Farruco es el testimonio arquitectónico más antiguo de Durazno. Su construcción, realizada a instancias del pontevedrés Francisco Rodríguez -alias "Farruco"- data de 1797. Desde hace cinco años, la Intendencia realiza allí anualmente una fiesta multitudinaria, en la que participan pobladores de la zona y turistas de todo Uruguay.
Pero no es el único rincón diferente en el centro del país. En La Paloma duraznense existe un lugar donde los árboles derraman lágrimas. Es que la localidad está junto a una laguna subterránea que alimenta la vegetación y ésta lo devuelve en gotas. Todos allí lo conocen como La Llorona.
Kilómetros antes de llegar a La Paloma aparece una formación rocosa de grandes dimensiones. Se trata de El Perao, un antiguo refugio indígena compuesto de piedras cavadas. Toda su extensión está tapizada de yuyos de campaña y desde su enclave puede lograrse una verdadera panorámica.
Finalmente, en el acceso principal a la localidad de Carlos Reyles, está Grutas de Molles, una formación geológica parecida a las Grutas del Palacio en Flores. En 2003, la comuna construyó allí un predio conocido como El Rosedal.
Historia oculta en Cerro Pelado
Hasta los rincones más insospechados del país destilan historia. En Minas, basta recorrer 30 kilómetros por uno de los caminos de tierra que se abre paso entre las sierras, al norte, y llegar a Cerro Pelado, donde nace el río Santa Lucía.
Junto a la naciente, en cuatro puntas, se descubren las taperas de una antigua capilla, un cementerio abandonado y un viejo comercio.
La capilla, construida en piedra sobre finales de 1800, está rodeada de cardillas y matas de pasto. Los vecinos de la zona cuentan, a quien las quiera escuchar, historias que alberga la construcción.
Escondido entre las enviras aparece el cementerio, donde panteones, urnas y cruces de metal se confunden con el verde. Según los lugareños, el último cuerpo sepultado allí perteneció a una esclava negra fallecida en 1920, cuando el camposanto ya había cerrado. Por ello se realizó un trámite especial para habilitar el sitio.
A 300 metros se encuentra la principal casa de la zona. Dicen que fue la cuna de Pedro Zabalza y sitio de contiendas políticas, que albergó un almacén de ramos generales y que los domingos se prestaba para partidas de taba y truco, y hasta para duelos criollos.