Una uruguaya sueña cantando

Natalia ya está compitiendo por su sueño en uno de los programas más célebres. Detrás del talento y su deseo de ayudra a niños con Vih, están los famosos, los escándalos y la guerra por la popularidad

IGNACIO QUARTINO

La entrada al edificio de Ideas del Sur es tan espectacular como caótica. Son las dos de la tarde y la productora de Marcelo Tinelli hierve de gente, sobre todo en la planta baja donde se encuentra el hall y la cantina.

Allí, algunos famosos y soñadores caminan nerviosos de un lado hacia otro, estresados porque no encuentran al productor indicado. Otros hacen la pausa en el comedor, almuerzan o están de sobremesa mientras las mozas no dan abasto con los pedidos.

El compañero de baile de Moria Casán en Bailando por sueño pide más "ensaladita" para el postre. El de Emilia Attías también. En ese amontonamiento de gente se destaca el timbre de voz del actor Juan Acosta (conocido por su personaje de Naboleti) o la risa de Rodrigo Vagoneta.

Hoy es un día especial en Ideas del Sur, porque hoy (miércoles 16) se cruzaron los artistas que participan en distintos segmentos de ShowMatch, lo cual también generó una acumulación de famosos y farándula. Por eso abundan las mujeres con ruleros puestos y los hombres impacientes porque el momento del ensayo no les llega nunca más.

Para fortuna de ellos, peluqueros, asistentes, vestuaristas, cocineros y encargados de prensa están pendientes de lo que puedan necesitar. Sobre todo se muestran atentos con los que están por participar en la primera gala de Cantando por un sueño. La uruguaya Natalia Murias puede dar fe de ello.

Hace tres semanas, esta joven de 24 años, podóloga de oficio, se presentó al casting que Teledoce realizó para seleccionar al uruguayo que participaría en el nuevo segmento de Showmatch. La estimuló su novio, que le encontraba buenas cualidades para el canto.

Natalia es podóloga y vive en una pensión con su novio. Aunque nunca estudió canto, la música le viene de familia: su madre es cantante. Los padres de la candidata uruguaya se separaron cuando ella tenía tres años; sus recuerdos de aquellos años son tristes. Tal como se explica en la página web del canal 13 de Argentina, su padre era golpeador y, luego de la separación, lo vio muy pocas veces.

A las tres de la tarde del pasado miércoles, DS la encontró en los camarines de Ideas del Sur ultimando detalles de vestimenta y peinado, porque en breve tenía el ensayo previo a su primera gala de ShowMatch.

Ansiosa pero confiada de lo aprendido en las clases que a diario comparte desde hace una semana con su compañero de sueño, Pablo Granados, Natalia sólo quería superar los nervios del debut. Igual se sentía contenida: "desde que llegué a Buenos Aires no me ha faltado nada. Mejor dicho, desde que me subí al avión estuve acompañada por un productor y mi novio que seguirá conmigo hasta que termine mi participación", acota la uruguaya.

Antes de saltar a escena, su principal miedo eran los juicios del jurado. "¿La verdad? Le tengo terror a (Marcelo) Polino porque es muy directo para decir las cosas", confiesa. Una de las asesoras intentaba calmarla diciéndole que el panelista del programa Intrusos, quizás no integre el jurado. Mientras, Pablo Granados la apuraba porque tenía ensayo. Donde van, la canción interpretada por Diego Torres, fue el tema elegido por la pareja.

Natalia decía que era una canción fácil, pero había un inconveniente: Granados no se había memorizado la letra. Y no era una bromita para ShowMatch.

A CANTAR. Llegó la hora de la verdad. "¡Buenas noches, Americaaaaa!". El clásico saludo de Marcelo Tinelli se escucha fuerte la noche del jueves en Montevideo para darle la bienvenida a Cantando por un sueño y a la nueva escenografía. Natalia y la teleaudiencia argentina lo contemplaron el miércoles pasadas las 10 y media de la noche. La uruguaya se reunió en la cafetería del hotel en la que está alojada junto a otros diez participantes para ver sus respectivas actuaciones.

Como el programa va grabado, Natalia ya sabía que el jurado le otorgó 25 puntos en la primera vuelta. Nada mal, si se tiene en cuenta que otros concursantes sumaron 23 y 20. O 14, como le sucedió a la dupla de Ileana Calabró; el jurado, en abrumadora mayoría, coincidió que la pareja tenía "serios problemas de afinación".

Natalia y Granados fueron un lujo comparado con Calabró y su partenaire. Igual entiende que podría haber sumado un poco más, "si no la hubiera pifiado al principio de la canción. Pero los nervios me jugaron una mala pasada", se lamenta.

Para colmo, ocurrió lo que se temía: Granados olvidó la primera parte de la canción y, durante la ejecución del tema, Natalia lo miraba con el cuello inclinado "como si tuviera tortícolis" , recuerda . "Lo que pasa es que una de las caravanas se me enganchó en el bretel de la musculosa que tenía puesta y no me la podía desenganchar".

Así y todo, la cantante mostró entereza para sobreponerse a las adversidades y el jurado se lo destacó. Hasta Polino se apiadó de ella y le puso un cinco, algo así como un "puede y debe rendir más". "¿Al final? No era para tanto, el jurado estuvo bárbaro porque me dijo hasta las que cosas debo corregir y Polino se portó muy bien", explicó Natalia, mucho más relajada después de verse en la tele.

EL SUEÑO. Independientemente de la faceta artística y del futuro que puede depararle esta incursión ante las cámaras, el deseo de Natalia es lograr su sueño: colaborar con el Centro Materno Infantil de VIH del Hospital Pereira Rossell, donde necesitan un transporte para poder hacer visitas a domicilio. También quiere ayudar a La Casa de la Acogida, que recibe a los niños del interior de bajos recursos.

Su causa la destaca por sobre la de aquellos participantes que compiten para lograr financiar, por ejemplo, un tratamiento de fertilización para una amiga. Y esta competencia de sueños, por tratarse de un reality show, es tan importante como el talento demostrado sobre el escenario, ya que la decisión final la tienen los espectadores.

Este tipo de detalles suelen quedar a un lado cuando las celebridades se adueñan del protagonismo del show mediático, "como sucede en todo el mundo con los realities", sostiene Pablo Granados. "Hay muchos programas que viven de ShowMatch y hay que respetarlos porque las polémicas forman parte de su trabajo. Igual, para mi el público no sigue el canto. Sigue lo que lo sensibiliza y el sueño, por sobre todas las cosas. El de Natalia es un sueño muy noble", sostiene.

A propósito de los programas de chimentos, uno de los encargados de prensa de Ideas del Sur pregunta si es posible que Canal 9 saque un móvil en directo desde la productora. Es que, además de Granados y Natalia, cantó Nazarena Vélez, figurita repetida ante las cámaras y uno de los créditos de la producción de ShowMatch para generar una polémica durante el transcurso del reality. Y polémica es sinónimo de buen rating, necesario para competir contra el fenómeno Montecristo de Telefé.

A primera vista, Natalia y Granados son una de las parejas que cultivan un perfil bajo en la competencia. El ex compañero de andanzas de Pachu Peña está contratado por Ideas del Sur para desarrollar guiones y trabajos en ShowMatch, y es difícil que arme un escándalo ante los jurados. La uruguaya menos. Natalia se define como una de las más tranquilas entre los concursantes, con los que dice tener una buena relación. Sin embargo, el miércoles, a pocas horas del iniciarse el concurso dice haberle sacado la ficha a algunos contrincantes. "Como es normal hay un par que no tienen la misma onda que el resto. Pero eso sucede en todos los grupos", afirma la participante.

Natalia se tiene que ir. Antes pregunta cuándo sale en el diario. "Seguro que no voy a tener problemas para conseguir la nota", dice convencida. Su novio es canillita.

Las verdades de showmatch

Durante la semana mucho se habla de las internas que se viven después de cada gala de ShowMatch. Figuras mediáticas, vedettes en busca de escándalos, periodistas y paparazzis forman parte del juego. A continuación, las claves para entender la interna de uno de los programas del momento.

Los artistas que participan en Cantando por un sueño no tienen contacto con el jurado hasta el momento de la actuación. Sucede lo mismo con Marcelo Tinelli, que los ve cuando el programa está en el aire.

Las jornadas de grabación son muy extensas. En la primera de Cantando por un sueño, los participantes estuvieron 12 horas en los estudios de Ideas del Sur.

El acceso al estudio en el que se graban los programas de Showmatch es restringido. Sólo pueden ingresar los humoristas del programa y familiares de los participantes.

Showmatch en Argentina promedia un rating de entre 25 y 28 puntos, lo que equivale a dos millones y medio de televidentes por noche. Esta cifra, sin embargo, es superada por Montecristo y por los nuevos capítulos de Casados, con hijos (Telefé).

La discusión de la semana pasada entre la jurado Laura Fildalgo y Florencia de la V, tuvo sus frutos en materia de rating: 30 puntos, lo que dejó al programa primero en su franja.

Intrusos (América) y Los profesionales de siempre (Canal 9) son los dos programas de chismes más importantes de la TV argentina. Ambos basan su agenda informativa con lo que sucede en Bailando y Cantando por un sueño. Incluso, los integrantes del jurado trabajan en esos medios.

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