Una mano en la rueda y la otra devuelve el saque

| Uruguay desarrollará, con apoyo internacional, un proyecto para fomentar el tenis en silla de ruedas. Hoy hay en el país un único deportista en esta disciplina; en dos años aspiran a 50.

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LEONEL GARCÍA

Con una mano, Enrique Rodríguez (45) empuja las ruedas. Con la otra, ensaya drives y reveses en la cancha 11 del Carrasco Lawn Tennis. Él es el único tenista en silla de ruedas del país; había más, pero la crisis de 2002 alejó los pocos sponsors que había, desfinanció torneos y desalentó deportistas. A todos menos a uno: él.

"Digamos que pude autofinanciarme", dice Quique, un maragato técnico en electrónica, padre y abuelo, quien fue campeón uruguayo en ciclismo de menores y campeón departamental de atletismo como adolescente. También integró la selección juvenil de fútbol de San José, como un volante bastante -el físico lo delata- raspador. "Cuando me faltaban dos meses para los 19 años, un virus en la médula me dejó así", dice y se mira la falda.

Hace 13 años y a través de un profesor de educación física conocido, Oscar Domínguez, se enteró de la existencia de esta disciplina. "El deporte en silla de ruedas no es fácil, y mucho más si vivís en el interior. Como en San José hay tres canchas municipales de tenis, no precisaba vivir a Montevideo. Arranqué, me entusiasmé y acá estoy".

Quique se siente agradecido a mucha gente. Entre ellos nombra a Oscar, a sus entrenadores Carolina Olagüe -también psicóloga y gerente deportivo de la Asociación Uruguaya de Tenis (AUT)-, Roberto Ichazo y Nicolás Scarzolo, al Comité Paralímpico, que le facilitó la participación en instancias como los Juegos Parapanamericanos de Guadalajara 2011 (además de facilitarle la silla especial, valuada en 3.200 dólares), y a la Intendencia de San José, que también ha colaborado con él. "Es que si solo entrenás y no competís, se te va la motivación". Actualmente en el puesto 153 del ranking internacional, hoy solo tiene competencia fuera del país, aunque se espera cambiar esta situación.

PLAN. Mark Bullock (45) es el responsable de Desarrollo del Tenis en Silla de Ruedas de la Federación Internacional de Tenis (ITF, por la sigla en inglés). De visita en Uruguay, busca promover esta disciplina. "Básicamente, queremos que más gente lo juegue aquí". El plan tiene el amparo de la Fundación Cruyff, especializada en la integración deportiva de niños discapacitados. En todo el mundo, calcula, unas 10 mil personas lo practican como juego y hay unos 900 ranqueados.

En concreto, lo que Mark ha hecho es marcar presencia, practicar con Quique, e ir a la Escuela Roosevelt, donde ambos hicieron jugar a 15 chicos con distintas discapacidades físicas. "Fue brillante, todo aquel que quiso jugó. Había un chico sin piernas y con los brazos muy cortos, que se las arregló con el cuerpo para sostener la raqueta. Realmente estaba feliz". Volverá en noviembre con equipamiento y un plan de trabajo, en conjunto con la asociación local, de dos años. Para entonces, le gustaría que Uruguay tenga 50 tenistas en silla de ruedas.

"Todos los países tienen potencial", afirma Bullock, quien ha visitado 68 naciones promoviendo este deporte. "Es cierto que importa mucho el dinero y los recursos que haya, pero el énfasis no es generar deportistas de alta competencia, sino actividad para gente discapacitada, que se muevan, que se diviertan, que tengan contacto social, autoestima, que hagan amigos, que se mantengan saludables; o sea, que tengan todos los beneficios del deporte. Y si surgen deportistas competitivos, mejor".

El proyecto incluye traer sillas de competencia (especiales, con ruedas en un ángulo agudo con el suelo, lo que le da mayor velocidad de giro y desplazamiento) a bajo costo: unos 400 dólares (en el mercado no bajan de 2.000 dólares). "Esto no tendría que ser caro. Para esta primera etapa, vamos a proveer algunas (sillas)". Esta variante de tenis permite dos piques en el propio campo antes de golpear la pelota, lo que hace que el juego se haga desde atrás.

Mark pelotea con Quique. Luego llama a dos chicos para que jueguen con el principal y único tenista uruguayo en silla de ruedas. Éste, que practica tres veces a la semana en San José, cuenta orgulloso que ha sabido ganarle a gente sin ningún handicap. "El tenis en silla de ruedas es inclusivo, yo creo que ese es el principal mensaje", dice el inglés.

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