Traumatología está en CTI

| El INOT es un centro de referencia a nivel nacional pero sufre graves carencias edilicias y de sobrepoblación. Se espera la mudanza al Edificio Libertad en 2011.

 20090704 360x250
El País

LEONEL GARCÍA

El sector de Policlínicas del Instituto Nacional de Ortopedia y Traumatología (INOT) se encuentra a la derecha de la puerta de entrada, por calle Las Heras. Es muy difícil caminar por ese pasillo angosto. Hay mucha gente sentada, parada, acomodada en el piso, apretujada. Falta poco para el mediodía de un día entre semana a fines de junio. Varios pares de muletas complican más el paso. Dos mujeres de avanzada edad están acostadas en camillas, cuyos "colchones" dejan ver el relleno. Hay silencio. No se escuchan quejas. A lo sumo, los rostros dejan traslucir una fatigosa espera.

Ese mismo día y en el primer piso, una sola habitación, la "Sala 5", alberga quince camas, de la 15 a la 29, separadas precariamente en tres ambientes. No hay siquiera cortinas entre los internados. Abundan las mantas multicolores traídas desde las casas, las viandas, el mate y el termo, y las sillas para los acompañantes, que también suelen proporcionárselas ellos mismos; poco menos recomendable que una playera plegable para pasar más de una noche, o una semana, o un mes, o varios. Las cortinas están manchadas. Uno de los pacientes, un hombre del Interior mayor de 40, "Felipe" (no quiso dar su verdadero nombre), 18 días internado, una operación, varios yesos, relata varias de sus quejas y de las de sus compañeros de convalecencia: que las sábanas no se cambian, que demoran varios días en "darle a uno un baño", que hay gente que fuma, que el hacinamiento es constante, que hay demoras en la atención. Aún así, destaca la actitud del personal médico. "Realmente hacen maravillas dentro de todas estas carencias". Afuera de esa habitación, un hombre espera, solo, acostado en una camilla.

El INOT fue inaugurado el 28 de julio de 1941 por José Luis Bado, considerado el padre de la traumatología y la ortopedia moderna en Uruguay. Este hospital, que lleva su nombre, sigue siendo considerado un centro de referencia para el tratamiento de estos problemas en Salud Pública. El nivel médico no es discutido. Pero desde hace varios años apenas da abasto para la atención de pacientes. Para mucha gente, el Instituto es sólo un edificio alargado de tres pisos, con un montón de ropa secándose al sol por los balcones que dan a Avenida Italia, a metros del Hospital de Clínicas. Para unas 2.500 personas por año, de las cuales el 45% provienen del Interior, es el lugar donde una operación quirúrgica puede devolverle la salud o mejorar su calidad de vida. Para los traumatólogos del país es su cuna; pero una cuna cuya estructura está pidiendo socorro.

El mes pasado, en una habitual media hora previa de las sesiones parlamentarias, el diputado nacionalista Carlos González Álvarez calificó al INOT como "el peor centro hospitalario" de Uruguay, e incluso lo comparó con "un hospital de campaña en guerra". "No me atrevería a decir que es el peor", retruca Fernando Nin Novoa (57), traumatólogo recibido hace treinta años y director del Instituto desde agosto de 2007. Esgrime resultados que lo incluyen dentro de los estándares de la correcta atención médica: tasa de infección de entre 3% y 4%, y un 8% de reoperación. Sin embargo, admite carencias, sobre todo en la parte de "hotelería", el alojamiento para pacientes y acompañantes. "Hay 91 camas y todas se ocupan enseguida. No se da abasto. Un hospital que siempre está a full no da abasto".

El no dar abasto del INOT no es nuevo. Varios traumatólogos consultados coinciden en que sus carencias se arrastran de décadas atrás. El aumento de la población y las limitaciones de un edificio de casi 70 años hacen difícil, o imposible, cualquier reestructura. La esperanza está puesta en el Centro Hospitalario Libertad, en el actual Edificio Libertad, donde se espera que a partir de 2011 funcione un hospital para traumatizados, incluyendo al INOT. Faltan al menos dos años, que para la estructura ya saturada significan 5.000 operaciones, 48.000 atenciones en emergencia y 108.000 en policlínica, calculando en base a sus intervenciones mensuales.

Pisos. A poco de asumir su cargo, Nin Novoa (hermano del Vicepresidente de la República) trazó varios planes. Algunos pudieron cristalizarse, como las remodelaciones de las salas de emergencia y de operaciones; esta última, el verdadero pulmón del Instituto. El archivo también quedó mejorado. Pero otros proyectos quedaron por el camino: se esperaba levantar dos pisos más, un cuarto y un quinto, para construir más salas y un centro de materiales. No pudo ser posible. Estudios de ingeniería concluyeron que el hospital, construido en épocas de guerra con poca disponibilidad de hierro, no aguantaría ese peso. La añeja estructura volvía a conspirar. "Fue en ese entonces que se comenzó a trabajar en la idea del Centro Hospitalario Libertad, adonde seremos traspasados. Si a uno le dan a elegir entre la reestructura de un edificio viejo a un hospital nuevo, se escoge esto último, ni que hablar", afirma.

Aún así, para este año se prevén tareas de pintura, electricidad, carpintería y albañilería en el primer, segundo y tercer piso. Todo muy necesario, sobre todo en el primero. A la "Sala 5" la van a dividir en dos o tres ambientes. En los niveles superiores, en mejor estado, las habitaciones albergan de tres a seis pacientes, a menos que haya otra cama "atravesada" extra. "A vos te viene un politraumatizado, no tenés cama, ¿y qué hacés? Salud Pública atiende a la población de más bajos recursos, gente que muchas veces no tiene adónde parar", afirma el director.

Nin sabe de las quejas de la sobrepoblación, de las demoras, de los acompañantes que duermen en el piso. Ha tenido que ir él mismo detrás de fumadores, sean pacientes o acompañantes. En este contexto, los disturbios no son infrecuentes. "No sólo atendemos al usuario de ASSE, sino que acá llegan drogadictos, delincuentes... todos aquellos que recibieron un tiro y se les rompió un hueso vienen aquí. Muchas veces no están procesados y están solos. Esas personas tienen sus `contactos` que le vienen a suministrar alguna droga. Hemos tenido que trabajar con Jefatura, que muchas veces sigue a alguno de los pacientes". Es común ver siempre a dos o tres guardias policiales en el centro, así como a internados esposados.

La falta de baños es otra queja recurrente en los usuarios. El director del INOT dice que este año fueron reformados y se construyeron ducheros a nuevo. El problema es que solo hay dos inodoros disponibles por piso, y solo en el primer nivel hay 41 internados. "Para poner más baños hay que tirar y romper todo. Esta es una estructura vieja. Y repito, es mejor irnos al (Centro Hospitalario) Libertad que quedarnos acá. Vamos a realizar las cosas básicas, si desde el `41 tuvimos dos baños por piso, dos años más, bueno..."

El sol golpea con toda la fuerza que le permite un mediodía de principios de julio. Tita (58) aprovecha para colgar la ropa en la terraza recientemente impermeabilizada. Acompaña a su hermana, que sufre una tumoración cerca de la columna. Ambas son de Cerro Largo. "Hace dos meses que estamos acá, yo estoy durmiendo sobre una colchoneta. La atención médica es buena, y la convivencia (con los otros cinco pacientes y acompañantes con quien comparte sala) también. Como todos somos del Interior nos apoyamos mutuamente". No sabe hasta cuándo se quedará, no piensa en el tiempo sin trabajar. "La salud está antes". Esta administración pensaba instalar una lavandería en el subsuelo para los usuarios, pero no pudo ser: el piso se les inundó.

Las cifras

91 Las camas con las que dispone el INOT. Casi siempre están todas ocupadas y se suele recurrir a camas "atravesadas".

2.500 Cirugías promedio por año que se realizan en el INOT. Por mes se atienden 2.000 pacientes en urgencia y 4.500 en policlínica.

45% Porcentaje estimado de usuarios del Instituto de Ortopedia y Traumatología que provienen del Interior del país.

Polos en el Interior

"Hoy por hoy, por una fractura de puño, quirúrgica, de Cerro Largo, a un usuario de Salud Pública lo mandan para acá. No están equipados para hacerlo. Eso es de toda la vida. Es muy poco lo que se hace en el Interior. Una fractura de tobillo, que es muy frecuente, no se puede hacer en el Interior porque no hay placas ni tornillos", dice Fernando Nin Novoa.

A través de un convenio de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) con el Hospital Italiano se busca descomprimir la sobrepoblación del Instituto derivando los casos de traumatizados menos graves. Con el mismo fin se están proyectando los polos de desarrollo traumatológico del Interior, señala. Hoy está funcionando uno en Las Piedras, con diez camas, "para la realización de cirugías, osteosíntesis, en toda su zona de influencia". Hay otros tres, todavía no inaugurados, en Mercedes, Durazno y Maldonado. El objetivo, dice Nin, es que en un futuro cercano vayan al INTO solo los casos más complejos, "como las fracturas de pelvis, de columna o los politraumatizados".

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar