Tras la crisis; si te he visto, yo me acuerdo

JUAN ANDRÉS | ELHORDOY

Un día como hoy pero de 2002, los bancos abrían sus cortinas metálicas exoneradas de cacerolazos, movían sus pizarras al ritmo de un cambio libre, mientras que funcionarios acurrucados tras los mostradores se preparaban para otro día de retiros de depósitos. Sería el último de un sangriento año que terminó con 4 bancos, miles de ahorristas damnificados, deudores incapaces de pagar y un fuerte aumento del desempleo.

Al otro día el país se desayunaría con un feriado bancario que generó demasiada incertidumbre y a la vez una tibia esperanza. Nadie podía adivinar el futuro, aunque muchos confiaban en que nada sería peor. La llave del respirador artificial estaba en Estados Unidos. Por eso, una delegación del gobierno uruguayo viajó en busca de un préstamo que permitiera blindar la economía y habilitar la reapertura de los bancos. La ayuda llegó de la mano de George Bush. A cambio, el Parlamento aprobó una ley de fortalecimiento del sistema bancario.

El 2002 significó pérdidas para el BHU de 1.100 millones de dólares. El BROU tuvo un déficit de 213 millones, mientras que todos los bancos privados perdieron 177 millones. Con el levantamiento del feriado bancario, terminaba el tiempo de los extremos. Desde la afluencia de argentinos acorralados y dispuestos a depositar dinero acá, a la pérdida de más de 40% de todos los depósitos pasaron siete meses.

Cinco años después, la información disponible sobre la situación del sistema financiero y de cada institución en particular, mejoró sustancialmente. Antes sólo se escuchaba a las autoridades del Banco Central esforzándose en tapar el sol con las manos. El marco regulatorio de la actividad financiera y sus controles parecen ser mucho más eficientes.

Se reflotaron bancos quebrados que dieron lugar al Nuevo Banco Comercial y su posterior privatización, lo que significó la devolución del 100% de los depósitos para los ahorristas menores de 100 mil dólares. También cambió la situación de los depósitos. Aumentaron, aunque sigue siendo muy importante la participación de depósitos a la vista, pese al sistema de seguro de depósitos que ya se aplicó con la caída de COFAC en 2006.

No cambió la situación del Banco Hipotecario. Aunque su reestructura parece más cerca, las negociaciones siguen cinco años después. También está pendiente la reforma de la Caja Bancaria. Su déficit no se achica y los recursos para enfrentar sus compromisos se terminan en un año. Por otro lado, sigue encajonada la discusión acerca de la reforma de la Carta Orgánica del BCU.

Con el diario del lunes es fácil detectar el origen del descrédito que se extendió como metástasis. Una seguidilla de declaraciones fue minando la base de todo sistema financiero: la confianza. Aparecieron mentiras, medias verdades, rumores, exabruptos, anuncios incumplidos, contradicciones del gobierno, profecías y expresiones de deseo vacías de sustento. No olvidaré una entrevista del presidente del BROU, Daniel Cairo. En marzo de 2002 dijo: "Aunque parezca una paradoja, la crisis bancaria argentina nos benefició".

La de 2002 no fue la primer crisis bancaria que vivió el país. Entre 1965 y 1971, trece instituciones se esfumaron junto con ahorros de miles de uruguayos.

¿Será la última? Ojalá.

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