Todos de pie en fin de año

Los exponentes del "stand up", que se presentaron durante el año en varios teatros y pubs, aprovechan la zafra de despedidas de fin de año. Cobran entre 5.000 y 30.000 pesos y llegan a realizar hasta 30 fiestas en un mes. Hablan Andrés Tulipano, Pablo Fabregat (Tío Aldo), Gonzalo Cammarota, Rafael Cotelo, Maximiliano de la Cruz, Carolina Villalba, Luis Orpi y Petru Valensky.

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C.T.

Con un micrófono alcanza. Nada más se necesita. Claro que hay que tener talento, algo de popularidad y no padecer vergüenza. El objetivo único es hacer reír, en lo posible hasta la más estruendosa carcajada, hasta el dolor de estómago, hasta el llanto.

En Uruguay la regla es que no hay reglas. El stand up en estado puro -que se puede ver en programas de televisión estadounidenses como Seinfeld o Saturday Night Live- establece que no se pueden utilizar personajes y que "el actor debe interpretarse a sí mismo y hablar de sus vivencias, o de sus supuestas vivencias". Así lo explica Andrés Tulipano.

De todos modos, por estos pagos, esas normas se rompen y basta con hacer reír. Es por eso que muchos realizan estos espectáculos escudados en personajes, cuyas historias no tienen que ver en lo más mínimo con quien se esconde tras el disfraz.

Noviembre y diciembre son meses de zafra para los exponentes de este género -o de la nueva versión de éste que se inventó en el país-. Estos shows se volvieron tan populares que se convirtieron en los favoritos, tanto de empresas como de particulares, para animar las despedidas de fin de año. Las atracciones musicales que causaron furor durante décadas ya no son las preferidas para amenizar los eventos, y le dejaron paso al humor.

"Es una moda. El padel de los 90 es el stand up de esta época", señala Pablo Fabregat, "representante" del Tío Aldo. "Todo tipo de espacios, boliches y pubs, hicieron algún espectáculo de estos en 2010. Muchas veces prueban y quedan envenenados por la cantidad de gente que va, y entonces los hacen de vuelta. Eso también permite que te conozcan otras personas y te contraten. En diciembre llegás a hacer como 30 fiestas. Es algo infernal".

Los espectáculos de stand up no suelen durar más de 50 minutos. Es regla casi general que no se cobra menos de 5.000 pesos y que hacia arriba no hay límites. De todos modos, los artistas sostienen que más de 30.000 pesos nunca llegaron a cobrar.

"Depende" es la palabra que más repiten los exponentes del género. El precio que ponen por causar carcajadas varía según la cantidad de espectadores, si es una fiesta privada o si se trata de una empresa, si es en Montevideo o en el interior, si se hace un sábado o un martes, si además de la rutina habitual se les pide que oficien como maestros de ceremonias.

"Es algo que se puso de moda y entonces muchos tratan de buscarle la vuelta para poder hacer algún peso; me parece bárbaro", dice Gonzarlo Cammarota. Junto a Rafael Cotelo, Ignacio Alcuri y Pablo Aguirrezabal protagonizan desde hace cuatro años De Pie, un espectáculo de stand up que ya fue visto por más de 50.000 espectadores y que quizá sea el más conocido del género en Uruguay y el que más fiel es a su verdadera esencia.

"En el teatro vamos a borderó, ganamos según las entradas que se venden, por suerte hasta ahora nos ha ido bien. Pero yo también hago fiestas con Aguirrezabal. ¿Cuántas hacemos? No sé, muchas. En estos meses se trabaja mucho. Hay noches que nos disfrazamos de Los Fatales, andamos corriendo de un lugar al otro", relata Cammarota.

Cotelo, que también se presenta en eventos privados, sospecha que la gente elige los shows de stand up "porque dentro de todo son baratos, ya que le tenés que pagar a un solo pibe y darle un micrófono. Si llevás a una banda o a una murga los costos son mayores". El cómico que se hizo conocido gracias a su participación en la murga Agarrate Catalina, trabaja en Océano FM y Canal 12, y sostiene que la exposición mediática que tienen quienes se dedican al género es de gran ayuda. "Nosotros estamos laburando todos en algún medio, si no pasara eso supongo que nos contratarían menos".

"En realidad está de moda ahora, pero siempre existió. Uruguay tiene una historia de grandes monologuistas", asegura Maximiliano de la Cruz, protagonista de Maxi solo stand up show 2, un espectáculo que cosechó éxitos este año en Montevideo -con entradas agotadas en la sala principal del MovieCenter, que tiene 684 butacas-, que luego fue televisado por Canal 12 y que pronto se presentará en Punta del Este.

"Mi show está hecho con pedacitos de monólogos que hago desde hace años en fiestas. Me di cuenta que uniéndolos podía armar algo más grande. Así nació todo. Con esto te das cuenta que el stand up en Uruguay no tiene nada de nuevo", ejemplifica Maxi, que dice tener la agenda abultadísima de acá a fin de año. "Aunque con el teatro y la tele me queda poco tiempo, tengo varias fiestas para hacer".

Carolina Villalba, aunque se define antes que nada como sexóloga, y aclara más de una vez que no tiene formación actoral, para esta época de zafra ofrece cinco espectáculos distintos para animar despedidas. "Todos tienen algo de stand up, porque siempre se hace algún monólogo".

En todas sus presentaciones la sexualidad es el eje central. "Son todas propuestas con humor y del bueno, evitando las groserías. Lo que la gente quiere es reírse, por eso tiene tanto éxito el stand up. El público no va a contratar un espectáculo que llame a reflexionar", explica. De acá a fin de año tiene agendadas entre cuatro y cinco fiestas por semana.

Los pioneros. "¡Yo fui el primero! ¡Yo fui el primero! ¡Poné que yo fui el primero que lo hice acá! ¡Poné que fui el primero!" Así grita Luis Orpi antes de aclarar, inmediatamente, que se trata de una broma.

"Es un chiste", dice tentado. "Lo que pasa es que cuando se habla de estas cosas todos quieren ser los primeros". De todas formas, quizá no esté tan equivocado. Empezó con sus espectáculos en 1991 en la Alianza Francesa y desde ese entonces no tuvo descanso. Hoy realiza fiestas privadas y se presenta todas las semanas en el Subterráneo Magallanes. Él es de los que utiliza personajes para sus espectáculos. Señala que el que más le piden es Yiye Goyén, quizá una de sus más veteranas creaciones, nacida de un sketch de Decalegrón que hacía junto al fallecido Ricardo Espalter. "Yo no sé si lo que hago es stand up. Si querés lo llamamos así. Son monólogos".

Petru Valensky, y esta vez no es chiste, sostiene que fue él quien puso de moda el término en Uruguay. "Cuando hice Más loca que una cabra en Estados Unidos muchos me dijeron que se trataba de un espectáculo de stand up, y cuando volvimos a Montevideo lo promocionamos así. Igual, para mí, es lo mismo que hicimos siempre en el Río de la Plata: es café concert. No hay secretos".

Adaptación criolla: "Aunque el stand up que presentamos en Uruguay tiene su base en el norteamericano, lo hemos adaptado a la idiosincrasia y al ritmo nacional", explica Tulipano. Dice esto luego de ver al último de 99 cómicos amateurs que se presentaron en los estudios de Canal 12 para someterse a un casting. La Tele, aprovechando que el género está de moda, prepara un programa sobre stand up para los próximos meses. Su formato todavía no está definido ni se sabe cómo se va a llamar; lo seguro es que el conductor será uno de los expertos en el tema: Maxi de la Cruz.

"En las personas que vinieron al casting vi un nivel sorprendente. Hay una nueva generación que no sólo trabaja los temas con ritmo, inteligencia y profesionalismo, sino que también muestra un desenvolvimiento y una solvencia en el escenario que es increíble, y que es clave para esta disciplina", explica Tulipano.

¿Pero por qué ahora? ¿Qué hizo que el stand up se pusiera tan de moda? Tulipano dice no tener certezas, pero sospecha que la razón tiene que ver con que muchos de los que realizan estos espectáculos pertenecen a generaciones post dictadura militar. "La expresividad y la sinceridad con que se mueven; imagino que está relacionada con eso".

Los protagonistas del género no dan abasto

etru Valensky. "El show en las fiestas dura una hora. Ahí no hago stand up, es algo más interactivo. En el año hago 30 por mes, en diciembre hago muchas más. Me llaman de todos lados, tanto de Uruguay como de Buenos Aires".

Pablo Fabregat (Tío Aldo). "Yo estudié comunicación y periodismo, lo actoral se dio accidentalmente. Hice el personaje en la radio, después café concert, luego le hice la despedida a un amigo y desde ahí vino la catarata".

Carolina Villalba. "Esto lo empecé a hacer por la demanda de la gente. La agenda está muy llena, tengo entre cuatro y cinco fiestas por semana. Yo ofrezco cinco espectáculos distintos y a veces cuesta combinar los horarios".

Luis Orpi. "Yo no puedo tener en cuenta lo que es noviembre y diciembre porque es una locura; pero prácticamente, durante el año, tengo fiestas todos los fines de semana, ya sea a nivel familiar o empresarial".

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