Todo el mundo está muy caliente

Nadie lo quiere decir en voz alta pero el cambio climático podría beneficiar a ciertos países y regiones. De todas maneras, el desastre se avecina, y los especialistas aconsejan estar preparados a todo.

NEWSWEEK | NUEVA YORK

Las zonas de esquí en el centro de Japón y en los Alpes estaban verdes varias semanas después del comienzo de la temporada invernal. Los grandes avispones, que sólo se encontraban en extremo Oriente, ahora pululan en la más cálida Francia. En zonas agrestes de Australia, la peor sequía registrada está enloqueciendo hasta a los camellos. El termostato global funciona deficiente. La naturaleza está alterada y lo más probable, es que el hombre tenga parte de la culpa.

Esos son los hechos en los que existe coincidencia. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático pronostica un crecimiento de las temperaturas de 4 grados centígrados o más, a fines del corriente siglo. Se necesita una acción rápida para limitar las emisiones de anhídrido carbónico. Pero, lo que parece claro es que, más allá de lo que se haga, las temperaturas continuarán escalando y eso alterará el equilibrio económico y político del mundo. Para decirlo en forma sencilla, a corto plazo habrá ganadores y perdedores a raíz del cambio climático. La nueva inclinación favorecerá a los países ricos del norte en detrimento de los pobres del sur. Groenlandia puede llegar a convertirse en un lugar de clima templado.

Rusia, que siempre fue tierra helada, descubrirá que sus fronteras interiores se abrirán con amplitud, a medida que la tundra siberiana se convierta en praderas fértiles. Temperaturas calcinantes y sequías pueden devastar la agricultura a lo largo de la línea del Ecuador. Las selvas de la Amazonia pueden transformarse en territorio yermo en 2100, de acuerdo con lo que señalan investigadores brasileños. Pero, Estados Unidos y otras naciones ricas saldrán casi indemnes.

APROVECHAR. El fenómeno parece inevitable. Quienes tienen visión piensan más allá del combate al cambio climático. Por decisión del gobierno o por la fuerza del mercado, los humanos se adaptarán, y eso traerá oportunidades y desafíos. Ese aspecto puede resultar difícil de apreciar en medio de un debate, que está centrado en prevenir los peores escenarios con huracanes e inundaciones de proporciones bíblicas.

Si se ignora el clamor, surgirán sorpresas, que en muchos casos están en contraste con la desazón imperante. Por ejemplo, puede tomarse en cuenta la "apostasía" de que el crecimiento de la temperatura puede resultar una buena noticia para algunos. Los disidentes extremistas destacan que los períodos más cálidos en la historia -el más notorio fue en la Edad Media- se asocian con prosperidad y avance de la civilización. Cuando cambia el clima, también lo hacen los hábitos. Thomas Gale Moore, de la Hoover Institution en la Universidad de Stanford, sostiene que "se puede prosperar. El frío es más asesino que el calor." De acuerdo con Moore, un aumento de 2.5 grados centígrados reduciría la mortalidad de Estados Unidos en 40.000 por año. Las naciones situadas en torno del Ártico planifican el uso de los recursos que ahora están cubiertos por hielos, como rutas comerciales. La ubicación es todo.

BENEFICIOS & DESASTRES. ¿Por qué estos enfoques no son mencionados? Moore considera que el problema es que oponerse al pesimismo de estos días es casi una herejía. Afirma que las voces moderadas están siendo acalladas. Hasta los pronósticos más lóbregos aceptan el hecho de que la perspectiva es mixta: hay tonos de gris y no un negro uniforme. Un pasaje del informe sobre calentamiento difundido el año pasado y realizado por el economista británico Nicholas Stern señaló: "En las regiones de alta latitud como Canadá, Rusia y los países escandinavos, el cambio puede producir beneficios a través de mejores rendimientos de los cultivos agrícolas, menores costos de calefacción y más turismo".

Si se adaptan a tiempo, la mayoría de los países tendrán cierto control sobre su destino. Un informe difundido a comienzos de año por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico descubrió que un crecimiento de 2 grados centígrados amenazaría la viabilidad de unos 200 centros de esquí en los Alpes, que equivalen a un tercio del total. El resultado es que esos centros ahora enfocan su futuro para transformarse en spas. En Davos (Suiza), el propietario del restaurante Gentiana, al hacer un comentario risueño sobre la falta de nieve, especuló con la posibilidad de plantar viñedos: "¡Seremos la nueva Toscana!" O, como dijo Stern: "todas las economías estarán sometidas a permanentes cambios estructurales. Las más exitosas son las que tienen la flexibilidad y dinámica para abrazar el cambio".

Por supuesto que eso no reconforta al mundo en vías de desarrollo, que carece de recursos. En algunas regiones, sólo un modesto aumento de la temperatura provocará el derrumbe agrícola. El derretimiento de los glaciares del Himalaya derivará en mayores inundaciones en las planicies de India y Bangladesh, y luego en escasez de agua. Los expertos se desesperan por una posible alteración de los monzones, lo que condenaría a cientos de millones al hambre. Crecientes niveles de los mares completarán el problema. Indonesia advirtió que 2.000 de sus 18.000 islas podrían quedar sumergidas. Los demógrafos pronostican masivas migraciones, debido a que los pobres buscarán huir de desesperantes condiciones. Pero, en países ricos con poblaciones que envejecen y enfrentan falta de trabajadores, esa emigración podría ser solución.

Los especialistas estiman que sólo una acción concertada puede minimizar el daño. El cambio climático figurará entre los temas prioritarios que abordará el Grupo de los 8, las potencias industriales del mundo. Los políticos comienzan a responder a la preocupación ciudadana -los estadounidenses dicen que es tan amenaza como el terrorismo- pero el libre mercado lleva la delantera. Los empresarios inteligentes actúan para adaptarse y hasta para ganar dinero. Monsanto, el gigante de las semillas, espera ofrecer, en 2015, una cepa de algodón resistente a la sequía. General Electric apuesta a electrodomésticos que consuman energía de manera eficiente. La nuclear resurge en el mundo, porque no emite anhídrido carbónico.

Es hora de enfrentar la realidad: el cambio climático se acerca y el mundo tiene que estar preparado.

Debate sobre si el calor aumenta el dengue o no

Un estudio señala que incrementos de 0.5 grados a 3 en la temperatura pueden duplicar la población de mosquitos Anopheles, que transmiten la malaria, y duplicar la velocidad a la cual el dengue se incuba en el mosquito Aedes aegypti. Los modelos climáticos tienen el riesgo de apuntar a un crecimiento del 74% en el dengue para 2050 y al aumento de las infecciones de malaria de 50 a 80 millones de casos anuales en 2100.

Los perdedores del calentamiento global incluirían a Brasil y a las zonas altas de América Latina, Asia y África, así como Etiopía, Sudáfrica y Zimbabwe. El dengue podría extenderse fuera de las regiones tropicales en las que está concentrado, como muestran los brotes en Argentina y Australia. Los que podrían considerarse de alguna manera ganadores, incluirían regiones que estarían más secas, co-mo la Amazonia, el sur de Honduras y el este de India. La situación no cambiaría demasiado en zonas que sufren malaria todo el año, entre las que figuran la mayor parte de África.

Pero, muchos científicos se muestran escépticos del vínculo entre clima y enfermedades. Históricamente, ni el dengue, ni la malaria, fueron enfermedades exclusivamente tropicales o de las zonas bajas, advierte Paul Reiter, especialista en males transmitidos por mosquitos del Instituto Pasteur. "La deforestación, las migraciones humanas, las guerras, la resistencia a los insecticidas y por sobre todo, la pobreza, crean condiciones para enfermedades como la malaria y el dengue".

¿Uruguay se adaptaría?

Uruguay aparece en el lugar 44 entre 100 países en el ranking de capacidad para adaptarse a la nueva realidad que crea el cambio climático. Para decirlo en términos futbolísticos, Uruguay se encuentra a mitad de tabla en la nómina estructurada por los expertos e investigadores del Centro de Ciencia Terrestre y Red Internacional de Información (Ciesin) de la Universidad de Columbia, Estados Unidos.

Los expertos hicieron el ranking a pedido del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático, de Naciones Unidas, y tomaron en consideración la preparación para adaptarse al cambio climático, en función de la exposición física de cada país a las consecuencias del calentamiento global y su disposición a asumir el desafío.

Por ejemplo, una larga costa deja a países como Uruguay y Argentina en situación vulnerable ante el crecimiento del nivel de los mares.

Los diez países en mejor situación son Noruega, Finlandia, Suecia, Suiza, Canadá, Japón, Austria, Francia, Estados Unidos y Dinamarca.

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