Taís Araújo y su activismo en las telenovelas de la Globo

Taís Araújo en Viver a vida. Foto: difusión

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La actriz brasileña Taís Araújo protagoniza Corazón de madre (Teledoce) y con su carrera se ha convertido en uno de los nombres destacados de Globo.

Los uruguayos la conocen: es una de esas caras recurrentes de las tardes de Teledoce. Taís Araújo, actriz, suele protagonizar las novelas de la Globo y, este año, es Victoria en Corazón de madre: una mujer que batalló para lograr su maternidad a los 40 años y que, tras lograrlo, se convirtió en una de esas mujeres que harían absolutamente todo por sus hijos. Las novelas brasileras tienden a tener mujeres heroínas o supervillanas, pero siempre fuertes, todoterreno y Taís, con asiduidad, ocupa esos papeles y los salva con gloria.

Victoria es, dijo Taís en una entrevista con Diario da Região, el personaje más complejo al que tuvo que enfrentarse. Y Victoria tiene esas dos caras: es una superheroína cuando se trata de sus hijos, es una villana sin escrúpulos cuando se trata del trabajo y el dinero.

¿Con qué se queda Taís? A HuffPost Brasil, responde: “Este personaje es muy complejo. Tiene muchas cosas y una es esa: ella representa a esa madre de mi generación que trabaja, trabaja, trabaja, y que tiene mucha dificultad para conciliar la maternidad con el trabajo. Se siente muy culpable porque priorizó el trabajo y cuando sintió el deseo de ser madre encontró muchas barreras y dificultades. Luchó con la frustración todo el tiempo”.

Ella, la actriz, que es madre de una niña y un niño y que trabaja incansablemente desde la adolescencia, se siente identificada con esa dualidad entre estar presente en casa y seguir su profesión.

Una actriz con la voz en alto

Taís es de esas brasileñas que aprovechan su lugar de privilegio para hablarle a todas y todos. No es solo la cara bonita ni el talento para el drama ni la voz cauta que logra personajes hipnotizadores. Taís es, a su manera, activista, y no deja de decir absolutamente nada de lo que piensa desde su experiencia como mujer negra. Y, en el vínculo con la protagonista Vitoria, lleva esas vivencias a la crianza de sus hijos.

“Veo diferencia entre criar niñas y niños. El género es una cuestión porque cuando me quedé embarazada, sentí alivio al saber que en mi vientre había un hombre, porque tenía la certeza de que él estaría libre de pasar por situaciones que vivimos las mujeres. Teóricamente él está libre, ¿verdad? Es un error: porque mi hijo es un niño negro y la libertad no es un derecho que él va a poder usar si anda por las calles descalzo, sin camisa, sucio, saliendo del entrenamiento de fútbol, él corre el riesgo de ser tratado como un infractor. Incluso con 6 años de edad. Y cuando sea adolescente, él no va a tener la libertad de ir a su escuela, tomarse un ómnibus con su mochila, con su gorro o su capucha o su andar adolescente sin correr el riesgo de enfrentarse a una embestida violenta de la Policía al ser confundido con un bandido. Porque en Brasil el color de mi hijo es el color que hace que las personas se cambien de vereda, escondan sus carteras y blinden sus autos”, explicó Taís en una charla TEDx de 2017.

Y, añadió, la vida de su hijo no sería más difícil que la de su hija: una niña negra. Y en esos casos, lo ha vivido en su propia piel: en algo que parece tan banal a pesar de lo profundo como elegir una base de maquillaje que no le deje la piel de un color que no es o en algo tan fuerte como estar recién en sus 40 años pudiendo construir su identidad como negra.

Taís fue la tercera mujer negra en protagonizar una novela brasileña (1996, en Xica da Silva) y la primera actriz negra en un protagónico en novela de las ocho en la Tv Globo (en 2004 hizo de Preta en Da cor do pecado, en el horario más relevante del canal) y un largo etcétera de primeras veces que se destacaron, cuenta, por su color de piel.

Hubo uno en particular que la frustró. Las novelas de las ocho de la noche de la Globo tienen, cada tanto, una protagonista llamada Helena que sea cual sea su trama arrasa corazones y cabezas y que, hasta 2009, fue exclusivamente para actrices blancas. Ese año, en Amor a vida, Taís interpretó a la primera Helena negra. La primera que también recibió críticas duras por su falta de fuerza y brillo. La actriz confesó algunos años después que, para ella, fue un suplicio de principio a fin: un personaje mal construido desde el guion, que no supo llevar a cabo de la mejor manera.

“Tenía mucha expectativa. Estaba de protagonista de una novela de las ocho, en una Helena de Manoel Carlos, un personaje medio fetiche, creía que iba a resolver el problema de las mujeres brasileras”, dijo entre risas, consciente de que las novelas de la Globo permean en la sociedad, en una entrevista con Roda Viva. “Si esta novela funciona, si yo como esta protagonista negra funciono, van a venir varias protagonistas negras. Creía realmente en eso. Que era la llave del cambio. Y no fue. Entonces, el tamaño de mi expectativa se transformó en el tamaño de mi frustración. Y fue gigante. Tuve críticas muy severas y novela de las ocho es igual a la Copa del Mundo, todo el mundo es técnico”.

Taís, quien además de actuar es modelo desde la adolescencia, conduce Superbonita, un programa de belleza en el que cuando empezó, hace más de 10 años, la temática giraba en torno a tratamientos de belleza, maquillaje y demás, pero que ahora, con años y aprendizajes encima, cambió el discurso: acompaña la agenda de género y habla sobre estereotipos, amor propio, body positive.

Cuando habla de su vida, de su infancia, Taís remarca que el día que se mudó a la Barra da Tijuca (una zona de ricos en Río de Janeiro; su padre había conseguido un buen empleo) se dio cuenta de que nada la había marcado tanto como el barrio y las calles en las que creció y en las que visitaba a sus tíos y sus primos. Hoy, a sus hijos, aunque sean pequeños, trata de transmitirles los mensajes necesarios y constantes como para que el hecho de crecer entre lujos y comodidades no les haga perder la conciencia del mundo que los rodea. Que no los atrape la burbuja.

Ella misma trata de escaparle a su propia burbuja. A Jornal do Globo dijo la actriz: “Uno de los grandes temas de mi infancia y adolescencia era la falta de referentes. Muchas veces no me sentía capaz porque no veía a nadie con mis características ocupando varios lugares. Ahora quizá yo me esté transformando en esa persona. Lo importante ahora es asegurarme de abrirles el camino a otros”.

Una miniserie que salvó a la pareja en la pandemia

Taís Araújo está casada con el también actor Lázaro Ramos desde 2004. Juntos tienen dos hijos: María Antônia y João Vicente. En entrevista con Roda Viva, la actriz contó que en la pandemia la pareja vivió una crisis (como casi todos), pero se salvó gracias a la actuación.

Encerrados, les llegó una propuesta que requería que ambos fuesen, además de actores, cámaras, luces, maquilladores y todos los roles que se puedan imaginar. Así, a la par de ellos, dos parejas más y una madre y una hija desde sus respectivos hogares trabajaron de igual manera para lograr Amor e sorte.

Se trató de una miniserie de Jorge Furtado que reflexionaba sobre el estado de los vínculos entre cuatro paredes.

La historia que contaron Taís y Lázaro fue la de una pareja (Cadu y Tabata) viviendo al límite de sus emociones. Peleas, amores, encuentros, desencuentros, desgastes, reconciliaciones. Para los actores, en la vida real, fue esencial trabajar para fortalecer el vínculo. Al sitio web de Globo contaron que Cadu y Tabata los identificaron: “Es un drama real, que yo también estaba viviendo. Nos reímos de nosotros mismos. Y cuando fuimos capaces de leer el guión con cierto distanciamiento, logramos hacer reír a otros”, explicó la actriz. “Tenemos una relación en la que nuestro trabajo le hace bien a la pareja. La grabación de Amor e sorte marcó nuestro cambio de humor (...) Para mí, sin duda, fue uno de los trabajos más placenteros que hice en todo este tiempo que llevo en la Rede Globo”, dijo Lázaro.

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