Santiago Díaz: “La FIFA ha cuidado muy poco el espectáculo, afectando el espíritu integrador de los mundiales"

Es el comentarista a cargo de los partidos del Mundial en Canal 5. Los encuentros de Uruguay superaron el millón de espectadores, según Ibope, por lo que la señal estatal está alcanzando una audiencia inédita en estos días.

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Santiago Díaz.
ESTEFANIA LEAL

La voz de Santiago Díaz es, por estos días, una de las más escuchadas por los uruguayos. Panelista en los programas especiales del Mundial de Fútbol de Canal 5 y comentarista de los partidos, su presencia se ha vuelto habitual en miles de hogares que siguen la Copa en la televisión pública. No es un dato menor: el canal estatal atraviesa una audiencia inédita gracias a la transmisión gratuita de los principales encuentros, incluidos todos los partidos de la selección uruguaya.

Para Díaz, la experiencia representa una mezcla de satisfacción profesional y responsabilidad. Con años de trayectoria en radio, televisión y prensa escrita, el periodista vive el Mundial desde un lugar privilegiado, pero también desde la convicción de que el fútbol sigue ocupando un espacio central en la cultura nacional. “Es una responsabilidad enorme”, dice a Domingo. Y agrega: “Según las mediciones de Ibope, los partidos de Uruguay superaron el millón de espectadores. Creo que fue una gran alegría que la televisión pública se encargara de pasar el Mundial, porque el fútbol es, claramente, parte de la identidad nacional”.

Mientras comenta los partidos y participa en los análisis posteriores, observa cómo el interés por la Copa FIFA modifica rutinas y concentra la atención colectiva. “El Mundial es un mes en donde todo se paraliza para ver fútbol. Todas las vidas y las rutinas se modifican por los partidos”, sostiene.

Su camino mediático

Aunque hoy su nombre aparece asociado a la cobertura mundialista, la trayectoria de Santiago Díaz comenzó mucho antes. Sus primeros pasos profesionales fueron en El Espectador, emisora donde inició un recorrido que luego lo llevaría por diversos proyectos periodísticos.

Allí trabajó en distintos programas informativos, participó en la Segunda Mañana de En Perspectiva y más adelante asumió responsabilidades de producción y conducción.

Su carrera incluye participaciones en programas como 13 a 0, Fútbol y Cía, Zona Mixta y transmisiones deportivas en distintas plataformas. También trabajó en Vera+ y comentó partidos de la NBA para TV Ciudad, una experiencia que refleja un interés que trasciende al fútbol. También formó parte de la desaparecida M24, donde integró el equipo de Todo por la misma plata.

Actualmente conduce Mapa del Día en Azul FM junto a José Irazábal, de lunes a viernes entre las 7 y las 9 de la mañana, e integra el equipo informativo de Canal 5.

Su llegada al Mundial se produjo desde un lugar particular. Aunque forma parte del área de prensa del canal estatal, la cobertura especial de la Copa le permitió volver a un terreno que considera parte esencial de su identidad profesional. “Mi ADN en comunicación es lo deportivo”, dice. Y agrega: “En Canal 5 estoy en prensa, pero como vino el Mundial aproveché ese origen y me integré al equipo de cobertura”.

Entre las distintas tareas que ha desempeñado, Díaz tiene claro cuál disfruta más. “Me gusta comentar los partidos, sobre todo en televisión”, asegura. “La Copa del Mundo me encanta porque los encuentros tienen un nivel impresionante, hay excelentes jugadores y la verdad es que la paso muy bien con eso”, agrega.

Su entusiasmo se percibe en cada transmisión. Pero detrás de esa pasión también existe una mirada crítica sobre la evolución del juego, el negocio que lo rodea y la organización del Mundial.

Mundial que genera debates

El torneo ha dejado varias discusiones abiertas. Una de ellas es la incorporación de pausas de hidratación durante los partidos, una medida que Díaz critica con dureza. “A mí no me gusta nada, me parece que atenta contra la esencia del juego”, afirma.

Desde su punto de vista, estas interrupciones modifican el desarrollo natural del juego y afectan el ritmo competitivo. “Muchas veces el cambio de protagonismo del partido se produce después de la pausa de hidratación. Hay un equipo que está dominando, llega la pausa y el escenario cambia completamente”, explica.

También cuestiona la organización general del torneo y el papel del organismo rector del fútbol mundial frente a diversas situaciones políticas y migratorias que afectaron a delegaciones y árbitros.

“La FIFA ha cuidado muy poco el espectáculo”, sostiene. Y agrega que algunas decisiones vinculadas al ingreso de representantes de determinados países (controles severos a las selecciones de Senegal y Uzbekistán, el veto de EE.UU. a la permanencia del seleccionado de Irak en su territorio y la prohibición de entrada al árbitro somalí Omar Artan) terminaron afectando el espíritu integrador que históricamente caracterizó a los mundiales.

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Santiago Díaz.
ESTEFANIA LEAL

Expectativa que se diluyó

Si hay un tema que genera discusión permanente entre los uruguayos es el rendimiento de la selección y la gestión de Marcelo Bielsa. Díaz reconoce que en 2023 recibió la llegada del entrenador argentino con entusiasmo. Admirador de su carrera desde finales de los años 90, esperaba un impacto mayor en el funcionamiento del equipo. “Cuando se empezó a rumorear que iba a venir a entrenar a Uruguay, hice el chiste al aire de que lo iba a buscar yo al aeropuerto”, recuerda.

Sin embargo, con el paso del tiempo, aquella ilusión fue perdiendo fuerza. “Yo esperaba mucho más, honestamente”, afirma. Y destaca que “esa expectativa se fue diluyendo”.

A su juicio, los mejores momentos del ciclo estuvieron en el comienzo de las Eliminatorias y durante los primeros partidos de la Copa América. Después aparecieron dificultades de funcionamiento y rendimiento que todavía persisten. “Tengo la sensación de que me va a quedar un sabor amargo o gusto a poco por la presencia de Bielsa en la selección”, admite.

El caso Suárez

La figura de Luis Suárez también ocupa un lugar especial en las conversaciones sobre la Celeste. Y el debate sobre una eventual convocatoria no ha sido la excepción.

Díaz tiene una posición clara: “Para mí, no”, responde cuando se le pregunta si el “Pistolero” debería haber integrado el plantel mundialista.

Su argumento combina aspectos deportivos y decisiones tomadas por el propio futbolista durante los últimos años. “Suárez se retiró de la selección, él tomó esa decisión, le hicieron un homenaje y me parece que ya es un jugador que está en el final de su carrera”, señala.

Reconoce que se trata de uno de los mayores futbolistas de la historia uruguaya y entiende el deseo popular de verlo nuevamente con la camiseta celeste. Sin embargo, considera que su actualidad física no está a la altura de las exigencias del fútbol internacional contemporáneo.

“Desde el punto de vista ofensivo sigue siendo un jugador brillante, pero físicamente está muy por debajo de lo que se requiere actualmente”, afirma.

También entiende que las declaraciones públicas que realizó tras la Copa América afectaron la relación con el entrenador, aunque no cree que hayan sido el único motivo de su ausencia.

Mucho más que fútbol

A pesar de que el fútbol domina la conversación deportiva en Uruguay -no ahora, sino desde hace un siglo- Díaz ha seguido con atención otras disciplinas como el básquetbol, el ciclismo o el remo, en las que el país ha obtenido algunos triunfos resonantes.

Sin embargo, reconoce que la distancia de todos estos deportes con el fútbol, en términos de popularidad, es enorme. Y que, por consiguiente, eso se refleja en la cobertura deportiva que hacen los periodistas locales. “Lo que significa el fútbol para el uruguayo es impresionante”, explica.

Según su análisis, existe una identificación cultural que va más allá de los resultados deportivos. El fútbol forma parte de la educación sentimental de generaciones enteras y alimenta una expectativa colectiva difícil de replicar en otras disciplinas. “Siempre tenemos la sensación de que podemos dar un zarpazo. De que podemos ganar una Copa América o hacer un gran Mundial. Y eso no pasa con otros deportes”, dice.

Fútbol e historia

Además de su trabajo cotidiano en los medios, Santiago Díaz es autor del libro Una vuelta a la historia. Defensor del 76: memorias de una hazaña en dictadura, una investigación que combina deporte, memoria y contexto político.

La obra reconstruye la campaña histórica de Defensor, campeón uruguayo en plena dictadura, y analiza cómo aquel equipo trascendió el ámbito estrictamente futbolístico.

“Mucha gente tomó a ese Defensor como una especie de símbolo de rebeldía frente a lo que estaba pasando con la dictadura”, explica.

Para el periodista, el interés principal de aquella historia no estaba solamente en la epopeya deportiva, sino en el contexto que la rodeó. “Traté de darle una impronta mucho más histórica y política que deportiva”, aclara.

Mientras el Mundial avanza y miles de uruguayos siguen cada jornada a través de Canal 5 y Antel TV, Santiago Díaz continúa ocupando su lugar detrás del micrófono. Allí combina conocimiento, reflexión y pasión para narrar mucho más que un partido. Su voz acompaña hoy a la audiencia mundialista, pero es también el resultado de años de trabajo y de comprender un fenómeno que, en Uruguay, trasciende sobradamente lo que ocurre dentro de la cancha.

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