Frescas, artesanales y sin conservantes ni colorantes: esas son las características que distinguen las famosas pastas que se elaboran en La Spezia.
La fábrica, ubicada en Libertad y Bulevar España, agasaja a los clientes capitalinos con productos realmente exquisitos y de lo más originales: desde tallarines y fuciles hasta sorrentinos, ñoquis, añolotis, ravioles, crêpes, lasagnas y canelones.
El chef y dueño Roberto Speranza cuenta que el mercado de la pasta creció bastante en el último tiempo en el país, lo que de alguna manera llevó a que la carta de su emporio se ampliara cada vez más, de la mano de nuevos y exclusivos sabores.
"Hace 40 años sólo elaborábamos pastas sin relleno, y hoy trabajamos con una gran variedad de ingredientes", dice Speranza, y agrega que en la fábrica trabajan más de 40 cocineros.
Allí, los clientes pueden elegir entre pastas rellenas de ricota y espinaca, de espinaca y jamón crudo, de nuez y ricota, pollo y jamón, albahaca, mozarella y tomate o también de calabaza y nuez. "El uruguayo siempre come pastas porque es un producto rico y energético. Las que más prefiere son las rellenas", asegura Speranza.
La Spezia está abierto de lunes a domingos, y los precios del lugar se encuentran en el entorno de $86 el kilo de pasta rellena, y $ 70 el de las pastas simples como los tallarines .
Si hay algo que distingue a La Spezia es que prácticamente todas las pastas se elaboran con masa de ñoquis. Además tiene marcas registradas como las de sorrentinos, añolotis y los romanitos, rellenos de jamón y mozzarella, dice el dueño.
En el segundo piso, que es amplio, luminoso y moderno, se realizan actividades culturales. "Se presentan muestras de arte y shows de música".
RECETA. Desde La Spezia sugieren los Róndine al nido, una suerte de arrolladitos rellenos de ricotta, mozzarella, espinaca, albahaca, ají rojo, verde, amarillo y nueces. Se estira la masa de ñoquis y se coloca por encima una capa que fusiona los tres tipos de ajíes picados, mozzarella, ricotta, albahaca trozada de manera finita y espinaca cocida. Una vez que la masa esté bien cubierta se arrolla y se corta en porciones individuales. Luego, al agua.