Regreso de Peter Pan

| El héroe del País de Nunca Jamás vuelve a las andanzas, pero el mundo cambió. Aunque los niños ya son adultos, las aventuras se renuevan en "Peter Pan de rojo escarlata"

C.N.

El estrés es la enfermedad de la sociedad moderna, dice un cliché difícil de discutir por estos días. Wendy es un ama de casa con una hija. Y está estresada. Slightly es un señorón con título de lord y peluca de juez inglés. Y está estresado, igual que sus amigos de la infancia, John, Tootles y los gemelos Curly y Nibs.

La razón de tanto estrés es una sola: son adultos. Los personajes clave de una de las más populares historias infantiles, Peter Pan, crecieron, se hicieron responsables y se olvidaron de aquel País de Nunca Jamás al que habían viajado de niños. Pero todo vuelve, incluso cuando ya nadie cree en sueños.

"Puede que cualquier día de estos vean a los gemelos, a Nibs y a Curly yendo a la oficina con una bolsa en la mano y un paraguas. Michael es maquinista. Slightly se casó con una dama con título y se convirtió en lord. ¿Veis a ese juez con peluca que sale por esa puerta de hierro? Hubo un tiempo en que era Tootles. Y el hombre de la barba al que nunca se le ocurre ninguna historia que contar a sus hijos… era John. Wendy se casó de blanco, con una banda rosa en la cintura. Los años siguieron pasando y tuvo una hija". Así dejó las cosas J. M. Barrie y este es precisamente el punto de partida que eligió la novelista británica Geraldine McCaughrean (Londres, 1951) en Peter Pan de rojo escarlata.

La nueva novela infantil, cuyo lanzamiento mundial se producirá el jueves 5, es la secuela "oficial" del libro que leyeron sucesivas generaciones de niños desde que fue escrito por el genial Barry. La historia nació originalmente como una obra de teatro, pero pronto se convirtió en un libro de gran éxito, lo que transformó a su autor en el más aclamado de Gran Bretaña en su época.

DERECHOS MILLONARIOS. En 1929, Barrie decidió regalarle los derechos de autor de Peter Pan y Wendy (título original del libro) al Hospital Infantil Great Ormond Street. Así, cada vez que se representara la obra o comprara un ejemplar del libro, el centro recibiría dividendos. La generosidad del escritor resultó gigante, porque se vendieron y venden millones de ejemplares, además de las varias películas que se hicieron a lo largo del siglo XX.

En 2004, el hospital de niños decidió autorizar una segunda parte oficial del libro, para lo cual convocó a un concurso para encontrar, entre autores de todo el mundo, a quien escribiera la continuación de las aventuras del rebelde Peter y sus amigos en el País de Nunca Jamás.

La ganadora fue la escritora británica Geraldine McCaughrean, una prolífica autora de libros infantiles -tiene unos 140 títulos en su haber-, quien en un primer capítulo y una sinopsis presentada ante el jurado, se quedó con la tarea de escribir la segunda parte. Esta, titulada Peter Pan de rojo escarlata, continúa con la historia del país de los sueños, pero comenzando en otra parte y en otra época.

Ahora los antiguos viajeros son adultos, por lo cual lejos deberían tener de su mente cualquier recuerdo del País de Nunca Jamás. Sin embargo todos comienzan a ser perturbados por sueños en los que nadan junto a sirenas y recorren un bosque que les resulta familiar, todo mezclado con imágenes de sombreros de piratas, espadas y relojes marcando el tic tac. Cuando despiertan descubren que sus caras están pintadas, sus ropas empapadas, un sable debajo de la almohada y hasta una pistola que se dispara en medio de las sábanas. Pronto se dan cuenta de que algo debe andar mal en el País de Nunca Jamás.

REBELDE CON CAUSA. "Estás muy cambiado, Peter. De verdad, apenas te reconozco", le dice Wendy a su amigo cuando por fin se reencuentra con él. A diferencia de la imagen que Disney popularizó con su película de los años 50, el Peter Pan de Barrie -y todavía más el de McCaughrean- es un rebelde; el testarudo y pícaro chico mantiene su personalidad en esta secuela, pero es ahora capaz de mostrar arrebatos de malhumor y hasta vanidad. Incluso su aspecto cambia y sus rizos rubios se oscurecen.

Lo que no se modifica en esta segunda parte es el liderazgo indiscutido de Peter sobre los Niños Perdidos, de quienes se sabe que son pequeños desventurados que un día se cayeron por accidente de sus cochecitos y que nadie volvió a encontrar nunca más. Es más, el propio Peter es uno de ellos, el primero que decidió no volver a casa al encontrar la ventana de su cuarto cerrada y a otro niño ocupando su cama.

Ahora Peter y sus amigos forman la Liga de Peter Pan y tienen una misión: encontrar el tesoro perdido del Capitán Garfio, que supuestamente está muerto, bien comido por el cocodrilo que lo atormentaba.

Pero para alcanzar tal objetivo, los adultos deberán descubrir cómo volver al País de Nunca Jamás; ya se sabe que hasta allí sólo llegan niños. Las propuestas abundan, hasta que Wendy considera que deben buscar polvo de hadas en los jardines de Kensington, y que tal vez, si visten las ropas de sus hijos y son capaces de concebir unos pocos pensamientos libres, podrían volar de vuelta a Nunca Jamás.

Una vez allí, la autora se encarga de recorrer nuevos paisajes, además de descubrir renovados enemigos; ya no está Garfio pero aparecen los pieles rojas al mando del antiguo primer oficial del pirata; se suman a ellos los Rugientes, niños perdidos expulsados de Nunca Jamás por haber crecido y dejado de ser niños. También surgen nuevos aliados: Luciérnaga de Fuego, un hada muy mentirosa, y el misterioso Ravello, también llamado el Hombre Deshilachado. ¿Y Garfio? También hay sorpresas en ese campo.

Historia de niños adultos

"-No pienso irme a la cama - dijo John para gran asombro de su esposa. Los niños nunca están dispuestos a irse a la cama, pero los adultos como John se mueren por reunirse con sus almohadas y sus edredones nada más terminar de cenar-. ¡No pienso irme a la cama!- repitió John con tal ímpetu que su mujer comprendió que estaba muy, muy asustado.

-Has vuelto a soñar otra vez, ¿verdad?- le preguntó con ternura-. Qué sufrimiento.

-Ya te lo he dicho. ¡Yo nunca sueño! ¿Qué tiene que hacer un hombre para conseguir que su propia familia le crea?

Su mujer le acarició la cabeza y fue a abrir la cama. Allí vio que algo abultaba debajo de la colcha. No era una bolsa de agua caliente, ni un oso de peluche, ni un libro. La mujer de John retiró las sábanas. Era un sable.

Dejando escapar un suspiro lo colgó del gancho que había detrás de la puerta del dormitorio, junto al carcaj con sus flechas y la bata de John. Tanto a ella como a su marido les gustaba fingir que no ocurría nada (porque eso es lo que hacen los adultos cuando tienen problemas), pero ambos lo sabían: John estaba soñando con el país de Nunca Jamás. (...)

En varios puntos de la ciudad de Londres los niños adultos estaban soñando el mismo tipo de sueños. No se trataba de niños pequeños y tontorrones, sino de adultos, hombres alegres e imperturbables que trabajaban en bancos, conducían trenes, cultivaban fresas, escribían obras de teatro o representaban a los ciudadanos en el Parlamento. En sus acogedores hogares, rodeados de su familia y de sus amigos, pensaban que estaba a gusto y a salvo…hasta que empezaron los sueños. A partir de ese momento cada noche soñaban con el País de Nunca Jamás y cuando despertaban, descubrían objetos en sus camas, dagas o rollos de cuerdas, un montón de hojas o un garfio.

¿Y qué tenían en común todos ellos? Una única cosa. Todos ellos, de niños, habían estado en el País de Nunca Jamás".

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