Hay un momento en que viajar para formarse y volver con lo aprendido ya no alcanza. Magdalena Sena y Valentina Díaz lo vivieron cada una a su manera, en escuelas de referencia en Nueva York, y al volver a Uruguay encontraron la misma pregunta sin respuesta: qué hacer, acá, con todo eso. Las técnicas estaban, la formación también, incluso una comunidad activa que sostenía procesos creativos y espacios de enseñanza. Lo que faltaba era otra cosa: un lugar donde esas experiencias pudieran ponerse en diálogo, pensarse colectivamente y, sobre todo, proyectarse.
De esa necesidad empezó a tomar forma Fibra, el primer festival y encuentro educativo de danza moderna-contemporánea del país, que ya empezó y tendrá actividades hasta junio (ver recuadro). Lo que comenzó como una posibilidad concreta —la llegada de dos referentes internacionales, Daniel Fetecua Soto y Blakely White Maguire— se expandió hacia algo más amplio: una plataforma para reflexionar sobre la danza contemporánea desde Uruguay, con sus propias preguntas, tensiones y búsquedas. "Queríamos cambiar la dirección en que sucedían las cosas. Que no fueran siempre los bailarines uruguayos yendo afuera, sino que el afuera viniera acá", dice Díaz, quien dirige el estudio Giro y es docente en la UCU.
El proceso no fue inmediato. Durante dos años y medio, Díaz y Sena construyeron la propuesta hasta que empezó a tomar cuerpo: primero con la convocatoria a una residencia de creación, en marzo de este año, luego con un conversatorio en el Instituto Nacional de Artes Escénicas el 23 de abril —dónde estuvieron presentes más de cincuenta personas, entre referentes históricas y estudiantes de profesorado— y otro que se realizará el jueves 14 de mayo. En ese recorrido se hizo evidente una doble carencia: la dispersión de una escena rica pero fragmentada, y una distancia entre la técnica y la creación.
Graham y Limón en Uruguay
Las técnicas modernas de Martha Graham y José Limón —pioneros fundamentales de la danza moderna estadounidense—, forman parte de la formación en Uruguay y se enseñan incluso en el SODRE, pero muchas veces quedan asociadas a repertorios históricos, difíciles de traducir a producciones propias. Como señala Sena, egresada de la escuela de Eva Rosal, primera escuela de danza moderna del país: "La pregunta es cómo las integramos nosotras, qué puede pasar con la hibridación de eso acá".
Ahí aparece uno de los ejes centrales del festival: volver sobre esos lenguajes no para repetirlos, sino para apropiarse de ellos. Pensarlos como herramientas vivas. Fibra articula esa búsqueda en tres líneas —formación, reflexión y creación— que se traducen en workshops, conversatorios y una residencia artística para generar obra en el presente. En ese cruce emerge también la pregunta por la identidad, donde la danza contemporánea uruguaya aparece como un campo en construcción, atravesado por generaciones, influencias y modos de producción diversos. La apuesta no es, entonces, cerrar esa definición sino habilitarla, crear un espacio donde pueda nombrarse, discutirse y transformarse.
De cara al futuro, el proyecto ya piensa en expandirse: consolidar redes regionales —hay conversaciones con referentes de Brasil y con la plataforma Graham Foley Europe, con base en Francia—, sumar nuevas instancias de exhibición y darle continuidad a la experiencia. Lo que sucederá en los próximos días, dicen, es apenas el comienzo para una comunidad que lleva décadas construyendo en dispersión, y que por fin tiene un lugar donde coincidir. Y si algo dejó claro el proceso de construcción de Fibra es que esa es una conversación que seguirá en movimiento. En el intercambio con El País, Valentina Díaz y Magdalena Sena profundizaron también en temas como las tensiones entre formación y creación, la herencia de técnicas como Graham y Limón, las carencias estructurales de la escena local y de la necesidad de construir espacios de encuentro.
A continuación, la entrevista completa.
¿Cuál fue la inquietud principal que dio origen al festival?
Sena: La posibilidad concreta de traer a Daniel Fetecua Soto y Blakely White Maguire. El contacto nació cuando viajé a formarme en técnica Limón. Al volver, ya venía trabajando con Vale en su estudio Giro, y fue surgiendo la idea de hacer algo con eso. Pero lo que empezó como una semilla se expandió hacia una plataforma de encuentro para pensarnos desde acá. No se trataba solo de traer artistas internacionales a dar talleres, sino de generar un espacio de intercambio y reflexión sobre la danza moderna uruguaya hoy, en la actualidad. Muchas personas han viajado a formarse y trabajan acá enseñando y produciendo, y la oportunidad de que ellos vinieran era como invertir la dirección en que sucedían las cosas. También nos preguntamos cómo dialogan estas técnicas tradicionales de la enseñanza de la danza con producciones contemporáneas que tengan que ver con los intereses de nuestra comunidad acá en Uruguay.
¿Hubo un proceso de construcción colectiva detrás?
Díaz: Sí, fue un trabajo de dos años y medio, con mucho diálogo. Nos fuimos preguntando qué era esto que estábamos haciendo y qué implicaba para nuestra comunidad. De ahí surgieron los conversatorios, que también están sucediendo ahora, y habrá una charla más cuando vengan Blakely y Daniel. También sucedieron algunos el año pasado, convocando a la comunidad de la danza para construir juntos las preguntas que nos movilizaban.
¿Identificaron necesidades concretas en esos conversatorios?
Sena: Sí. Hay una comunidad haciendo danza moderna y contemporánea muy fuerte acá, pero a veces faltan los espacios de encuentro. El conversatorio pasado fue muy bueno en ese sentido: vernos con gente que estamos en la vuelta hace mucho tiempo, pero en una instancia para pensarnos. La idea es que la danza moderna no quede como una cuestión antigua, sino preguntarnos: ¿qué queremos ahora como comunidad?
Díaz: Y también qué herramientas, no solo para el entrenamiento sino para la creación. Las escuelas también están haciendo esas preguntas, porque son escuelas que arrancaron en los años veinte y treinta, el lenguaje se fue codificando, y hoy la pregunta es: ¿cómo nos vinculamos con ese código? ¿Cómo lo integramos para la enseñanza y para la creación, si no es para hacer una obra de repertorio? Porque eso sucedía mucho: se trabajaban las técnicas para crear obras de repertorio vinculadas a Marta Graham o José Limón, pero la pregunta es cómo las integramos nosotros. Cuando creamos ponemos en juego muchas cosas que a veces no podemos identificar claramente de dónde vienen, pero las tenemos con nosotros.
¿Cómo plasmaron la idea de conectar pasado, presente y futuro en la programación?
Díaz: Hay una necesidad de tomar contacto con los orígenes, con la codificación de la técnica y sus principios, de conversar y reflexionar; que es lo que sucede en los conversatorios. Y está el espacio de creación, que representa la pregunta de qué se puede hacer en la contemporaneidad, ahora y a futuro, para que no quede solo en el pensamiento sino que empiece a generar espacios concretos de producción.
Sena: El conversatorio del 23 de abril fue muy ilustrativo en ese sentido porque se acercaron muchas personas de la comunidad a conversar, y aparecieron muchas cosas sobre lo que se construyó, lo que pasa ahora y lo que podría ser. Había muchas generaciones distintas que han creado en distintos momentos de la historia de la danza en Uruguay, y todo eso se pudo poner en diálogo: los modos de producción, la forma de enseñanza, las relaciones entre docentes y estudiantes, las posibilidades económicas para la creación.
¿Cómo es el presente de la danza contemporánea en Uruguay?
Sena: Es bastante diversa, hay muchas cosas sucediendo. Pero nosotras identificamos que faltaban dos cosas en particular. Una era el encuentro: estamos todos tratando de construir para la danza, pero de forma dispersa, y a veces falta esa instancia de diálogo. La otra tiene que ver con la técnica moderna. Nosotras tenemos esa formación, la disfrutamos mucho y sentimos que hay una información para el cuerpo, el movimiento y la expresión ahí que es valiosa.
Díaz: Pero en un momento pasó algo: la danza moderna tiene un código bastante establecido, como una clase de ballet en ese sentido. Y al no tener acceso acá a las compañías para verlas, había una distancia entre lo que estudiás en clase y lo que ves en la obra. Las técnicas se enseñaban pero no se podían materializar fácilmente en creación, porque esa creación estaba dada en otros marcos, en Estados Unidos, con Graham y Limón principalmente. Entonces sentíamos la necesidad de pensar cuál es nuestra danza moderna uruguaya, qué cosas la hacen. En el conversatorio quedó claro que esa identidad existe, pero poder conversarla nos permite apropiarnos de ella y, en esa apropiación, liberarnos de los formatos preestablecidos desde los cuales la mirábamos.
¿Por qué estas dos técnicas son tan relevantes?
Sena: Son técnicas que tienen muchos años y son las dos más importantes de la danza moderna americana, se enseñan en escuelas de formación de todo el mundo, y acá en Uruguay también, en el SODRE por ejemplo. Ambas han ido transformándose a lo largo del tiempo porque las técnicas surgieron del trabajo concreto de sus creadores: había un ida y vuelta entre los ensayos y el entrenamiento para poder bailar las obras, y ese ida y vuelta fue construyendo las técnicas. La técnica Graham es bastante codificada, tiene una serie de ejercicios que se repiten y varían, trabaja mucho en el suelo, es muy expresiva, trabaja con la respiración, la tridimensionalidad del cuerpo y el uso del peso. La técnica Limón es algo menos codificada, trabaja más sobre principios, y esa apertura permite que esos principios alimenten otras investigaciones del movimiento. Lo importante es que las personas que vienen (Daniel y Blakely) están trabajando ahora en las compañías, entonces traen una perspectiva actual sobre la técnica, la enseñanza y la creación. Eso es fundamental, porque si no te quedás con un momento congelado en el tiempo.
¿Qué historia tienen estas técnicas en Uruguay?
Díaz: Han tenido una historia muy importante en el desarrollo de la danza moderna uruguaya. Eva Rosal, una de las maestras referentes, se formó directamente con José Limón y con Marta Graham, y así muchas otras maestras también, que desarrollaron sus propios caminos dentro de esa historia. Por eso también nos preguntamos en los conversatorios qué ha sucedido con estas técnicas en la trayectoria acá en Uruguay, cómo se han hibridado según las trayectorias de las distintas personas que las enseñaron y practicaron. Ese es, de hecho, el tema del segundo conversatorio del 14 de mayo.
¿Qué va a mostrarse en la Sala Hugo Balzo?
Sena: Lo central será la pieza que se genere en la residencia de creación, que sucederá en el Instituto Nacional de Artes Escénicas. La convocatoria ya está abierta a través de la página del INAE en Línea, con selección por cupo, y la muestra será el 20 de junio. La función estará compartida con piezas que muestren Daniel y Blakely, tanto de su propia investigación como de repertorio de las compañías. Es una oportunidad que no se ha dado antes acá: nunca hemos visto a la Compañía de Marta Graham ni a la de José Limón bailar obras de repertorio en Uruguay. Ellos ya no están bailando actualmente en las compañías, pero fueron figuras por mucho tiempo dentro de ellas, y poder verlos interpretar piezas icónicas a nivel internacional es algo muy valioso. Para los bailarines que queden en la residencia también será especial: trabajar junto a ellos acá, no teniendo que irse a otro lado, y poder mostrarlo en un teatro en Uruguay con familia y amigos.
Es una oportunidad que no se ha dado antes acá: nunca hemos visto a la Compañía de Marta Graham ni a la de José Limón bailar obras de repertorio en Uruguay.
¿Cuál es la formación de cada una?
Sena: Soy egresada de la escuela de Eva Rosal, la primera escuela de danza moderna del Uruguay. Ella, si bien construyó su propia modalidad de enseñanza, tenía una base muy fuerte en técnica Limón y algo de Graham por su propia formación. Después de varios años junto a Eva tuve la oportunidad de profundizar en la técnica en Nueva York, en el programa de entrenamiento de la Fundación José Limón, donde conocí a Daniel, que es actualmente el director del programa. También empecé muy chica con clases en la Casa de la Cultura del Prado, que tiene una escuela muy fuerte de danza moderna contemporánea, y fui transitando con distintos profesores de danza contemporánea. Actualmente trabajo en el proyecto y doy clases con los fundamentos y principios de la técnica Limón.
Díaz: Empecé muy chica también, con Expresión Corporal y Danza con la profesora Mariana Fasanello. Eso me marcó mucho porque era una propuesta muy abierta, muy experimental, y me fascinó esa posibilidad de jugar y crear con el cuerpo. Después fui buscando más herramientas: me gané una beca de la Intendencia de Danza Contemporánea y fui al estudio Mudanza, que trabaja acá hace mucho tiempo. A partir de ahí empecé a ir a Buenos Aires, donde conocí a Inés Armas, maestra de Graham que también vendrá al festival. Hice la licenciatura en Composición Coreográfica en la Universidad Nacional del Arte. Después tuve la posibilidad, a través de fondos concursables, de ir a Nueva York a estudiar Graham, y eso fue muy importante: sentí que algo que estaba en otro lado también era nuestro. Al volver quise seguir construyendo acá en Uruguay. Hice además formaciones en gestión para tener herramientas de producción. Hoy tengo el estudio Giro en el barrio Palermo, donde doy clases desde niñas hasta adultas, y soy docente de la licenciatura en Artes Escénicas de la UCU.
¿Cómo se financia el festival?
Díaz: Todo es autogestión. Surgió de un deseo muy fuerte y del apoyo sostenido de Blakely y Daniel durante tanto tiempo. El primer apoyo institucional que conseguimos fue el INAE, y a partir de ahí empezamos a buscar otros apoyos. Pero mayormente estamos trabajando de forma autogestiva.
¿Cuánto público esperan?
Sena: En el primer conversatorio hubo más de 50 personas. Para el segundo esperamos algo similar. Los workshops tienen capacidad para 35 personas. La residencia está teniendo bastante repercusión y esperamos que se postulen muchos. La sala tiene alrededor de 200 localidades. Y la conferencia en la UCU sumará también el público de sus estudiantes. Para la residencia, las inscripciones están abiertas hasta el 19 de mayo. Para los workshops, siguen abiertas y hay cupos disponibles. El costo es muy accesible en relación a lo que estos talleres cuestan a nivel internacional.
¿Cómo proyectan el festival a futuro?
Sena: Ya hay muchas ideas aunque todavía no terminó esta primera edición. Nos interesa conectar a nivel regional: la venida de Inés Armas desde Argentina ya es un paso en ese sentido. Hemos conversado con referentes de la danza moderna en Brasil y también con Graham Foley Europe, una plataforma con base en Francia que promueve las técnicas modernas en Europa y que nos ayudó mucho al inicio del proyecto para pensar cómo podría ser una experiencia así en América del Sur. También pensamos en instancias para mostrar lo que se está produciendo a nivel de danza moderna y contemporánea, tanto local como regionalmente. La idea es abrir un camino, sentar un precedente.
El festival se despliega en varias instancias a lo largo de mayo y junio, en distintos espacios de la ciudad (INAE, Sala Hugo Balzo, Universidad Católica y el estudio Giro). El 14 de mayo se realiza el segundo conversatorio, abierto a todo público y sin requisito de formación previa; el tema convocante es cómo las técnicas modernas se fueron hibridando según las trayectorias de quienes las enseñan y los contextos donde arraigaron. Los workshops con Daniel Fetecua Soto y Blakely White Maguire tienen 35 cupos con inscripciones abiertas, a un costo de U$S 230. Quienes quieran sumarse a la residencia de creación tienen tiempo hasta el 19 de mayo para postularse, con las bases disponibles en la página del INAE en Línea.
El cierre será el 20 de junio en la Sala Hugo Balzo, donde se presentará la pieza generada en la residencia, obras de los artistas invitados y piezas de repertorio de las compañías Graham y Limón que nunca antes se han presentado en Uruguay. Las entradas estarán en venta próximamente a través del sitio girodanza.com/fibra.
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