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Pinker, el gurú del optimismo

El psicólogo cognitivo nacido en Canadá sostiene que vivimos en la mejor de todas las épocas históricas.

Steven Pinker, desde la psicología cognitiva desarrolló una novedosa teoría.

Es el gurú del optimismo. Un polemista feroz, armado de un arsenal poderoso de datos y estadísticas que dispara en cada discusión. Su idea es muy simple: las cosas malas ocurren de golpe, un asesinato, un atentado terrorista, una catástrofe natural. En cambio las cosas buenas ocurren en cámara lenta, a veces toman años en concretarse. Y pone como ejemplo de ello a la disminución de la pobreza.

"Los pesimistas tienen buena prensa, pero se equivocan", asegura. Se llama Steven Pinker (63), es canadiense, psicólogo cognitivo y profesor de la Universidad de Harvard y del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT).

Pinker sostiene que vivimos en el mejor momento de la historia humana, ya que el avance de las ciencias ha permitido erradicar enfermedades y prolongar la vida. Asegura también que han disminuido drásticamente las muertes ocasionadas por las guerras, en comparación con las registradas en el pasado.

Para Pinker los periodistas son, en buena medida, los responsables de la creencia extendida de que "el mundo va de mal en peor".

"Las noticias, por definición, cuentan hechos concretos que ocurrieron ayer o, en el caso de Twitter, hace cinco minutos. Esto distorsiona el tipo de acontecimientos que acaparan los titulares. En general, lo malo ocurre de golpe: un atentado, un asesinato... Mientras, lo bueno ocurre a cámara lenta, a lo largo de los años: la reducción de la pobreza, el auge de la alfabetización. Aunque su importancia sea crucial, jamás verás a un periódico abriendo su portada con estas noticias", dice Pinker.

Lo cierto es que Pinker va mucho más allá en su idea y sostiene que esta tendencia al pesimismo originado en las malas noticias es lo que termina por conducir hacia las ideas populistas, de izquierda o derecha. "El populismo es el virus de nuestra era y nuestro deber es combatirlo", sostiene.

Este es, precisamente, el eje de su último libro En defensa de la Ilustración (traducido al castellano y publicado por Paidós). Un libro de más de setecientas páginas, plagado de datos, gráficas y cuadros a través de los cuales el autor sustenta toda su teoría del optimismo. El mundo es hoy 100 veces más rico que hace 200 años a precios constantes. El cociente intelectual mundial ha subido 30 puntos en un siglo. Las muertes en guerras han caído a la cuarta parte desde la década de 1980. Estas son algunas de las verdades que Pinker demuestra datos en mano.

Tras analizar al detalle los titulares de prensa, ha detectado que su "tono emocional" es cada vez más negativo: "Antes, era demasiado complaciente con el poder y las empresas. Pero a partir del Watergate, está obsesionado con atacar los fallos de todas las instituciones". ¿No es esa, precisamente, la función del periodismo?, le preguntan. "Sí, pero los excesos tienen efectos secundarios. Ahora, la ultraderecha y la izquierda radical comparten discurso: que vivimos en una sociedad fallida. De hecho, gente de izquierdas quería que ganase Trump, para que nos llevara a la catástrofe. Como dice el viejo dicho: Cuanto peor, mejor".

Polemista nato.

Pinker nació en el seno de la comunidad judía de habla inglesa de Montreal. A los 13 años se declaró ateo, condición que mantiene hasta el momento y que, naturalmente, ha reforzado filosóficamente. Una hermana suya, Susan, es psicóloga infantil, aunque en la actualidad ejerce como periodista. En tanto que su hermano Robert es analista político y trabaja al servicio del gobierno canadiense.

En 1980 Pinker contrajo matrimonio con la psicóloga clínica Nancy Etcoff, pero 12 años más tarde terminaron divorciándose. En 1995 se casó con Malasia Illavenin Subbiah, una psicóloga cognitiva, su misma especialidad académica. Poco después se separaron. Actualmente está en pareja con Rebecca Goldstein, profesora de filosofía del Trinity College de Hartford.

Pinker ha revolucionado la teoría del lenguaje, que definió como una facultad innata de la mente humana. En rigor, ha sostenido que la mente humana ha evolucionado por selección natural, del mismo modo que lo hicieron otras partes del cuerpo. Esta idea es el pilar central de la psicología cognitiva en la actualidad.

Lo que sin duda lo ha distinguido en relación con otros pensadores contemporáneos es su defensa a ultranza del optimismo. No obstante ha rehuido de categorías simplistas al defender su posición.

"Ser incondicionalmente optimista es irracional. Hay una falsa creencia, procedente del siglo XIX, de que evolución equivale a progreso. Pero la evolución, en un sentido técnico y biológico, trabaja en contra de la felicidad humana. La biosfera está llena de patógenos que están en constante evolución para enfermarnos. Los organismos de los que dependemos para alimentarnos no quieren ser nuestro alimento. La vida es una lucha. Y el curso natural de los acontecimientos es terrible. Pero la ingenuidad humana hace caso omiso a estos problemas", sostuvo en una reciente entrevista.

En su obra reciente Pinker argumenta en favor de una nueva Ilustración, algo así como el ecosistema en el que los humanos vivimos en franca evolución. Como contraposición a esta noción de progreso constante que caracteriza a esta época Pinker advierte contra el populismo, sea cual fuere su signo político.

"No sé si el populismo vencerá a las fuerzas de la Ilustración, pero hay razones para pensar que no. Aunque Trump se empeñe en ello, los avances son muy difíciles de revertir. El populismo tiene una fuerte base rural y se extiende por las capas menos cultas de la sociedad. Pero el mundo es cada vez más urbano y educado", sostiene.

Su optimismo en relación con esta puja de tendencias no significa que tenga una visión poco crítica del populismo. "Los populistas están en el lado oscuro de la historia", sentencia sin más.

Pinker es consciente de su impronta rockera, con su característica melena gris enrulada, y posa con una sonrisa para la foto en los salones de la universidad. Con el cerebro de estudio en sus manos compone la imagen de un moderno Hamlet, pero como su opuesto positivo. Y optimista.

Entre los 100 más influyentes

La revista Times lo ubicó entre los 100 intelectuales más influyentes.
La revista Times lo ubicó entre los 100 intelectuales más influyentes.

Desde 2004 la revista Time ubica a Steven Pinker entre las 100 personas más influyentes del mundo. Otros medios destacados, Prospect y Foreign Policy, lo ubican a su vez entre los 100 intelectuales más influyentes del mundo. Asimismo, entre otros reconocimientos, Pinker recibió doctorados honorarios en las universidades de Newcastle, Surrey, Tel Aviv y McGill.

Los cuatro indicadores de evolución

"1. Tienes 37 veces menos posibilidades de que te alcance un rayo que el siglo pasado, no porque haya menos tormentas, sino por nuestra capacidad de predecir el tiempo y la educación. 2. El tiempo que empleamos en lavar la ropa ha pasado de 11,5 horas a la semana en 1920 a 1,5 en 2014. Puede parecer trivial, pero representa un enorme progreso por el tiempo libre que proporciona a mucha gente, en su mayoría mujeres. 3. Tienes menos posibilidades de morir en tu puesto de trabajo: 5.000 personas fallecen en accidentes laborales actualmente en EE UU, mientras que en 1929 morían 20.000. 4. El coeficiente intelectual global sube tres puntos cada década. La mente de los niños mejora gracias a un entorno más saludable y a la mejor educación. 5. La guerra es ilegal. Puede sonar obvio, pero antes de la creación de Naciones Unidas, ninguna institución tenía la posibilidad de frenar a otro país de ir a la guerra". Estas son algunas de las ideas centrales que Steven Pinker escribió en su blog y que desarrolló en sus primeros libros. Una idea del progreso que Pinker defiende con datos duros cada vez que tiene ocasión. Como por ejemplo cuando se le dice que la reciente crisis global ha incrementado la desconfianza hacia el capitalismo y los mercados, en general. ¿Qué les diría a quienes desconfían? "Lo primero, que miren los datos. Ni la globalización ni los mercados les han empobrecido. La realidad es bien distinta. La pobreza extrema ha descendido un 75% en 30 años. Lo segundo, no hay incompatibilidad entre los mercados y las regulaciones. Por el contrario, la experiencia de la Gran Recesión nos mostró que se debe evitar el caos de los mercados desregulados. Lo tercero, hay que recordar el poder de los mercados para mejorar la vida", argumenta Pinker. Y pone a China como ejemplo y su apelación al mercado.

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