Pepe Mujica, del personaje al presidente

La relación con el presidente José Mujica nació en 2004, cuando el Pepe estuvo internado casi un mes a causa de una deficiencia renal y los ensayos de la Catalina todavía circulaban en casete. El entonces senador se rió con el espectáculo de la murga, les mandó saludos y los invitó a un asado en su casa. En 2005, Agarrate Catalina ganó el Concurso Oficial y recibió el premio de manos de Mujica, ya ministro de Ganadería. En 2009, los Cardozo le "regalaron" una canción a los jóvenes del Espacio 609 que pese a no ser el jingle oficial de la campaña electoral de ese año, fue uno de los temas que más sonó en los medios y la boca de los uruguayos.

-¿Cuándo nace el Mujica fan?

-Y: En 2005 ganamos con el couplé del Pepe, y fue como una explosión. Era el segundo año que VTV hacía la transmisión de televisión, estábamos por todos lados, hicimos más de 130 tablados, un récord impresionante. Nos llegaban los rumores de que al tipo le había gustado, sobre todo una parte del couplé El Sueño Americano. Que un tipo que venía de ser senador, que iba a ser ministro, que ha leído a todos los pensadores y a todos los estudiosos de la política, nos citara, no lo podíamos creer.

-¿Cómo fue el primer asado?

-Fuimos nosotros y Mario Carrero, tranquilos, una cosa muy íntima, y escuchamos con los ojos y las orejas atentos. La gente tiene la idea que somos amigos del Pepe y que nos manda mensajitos y nos consulta qué hacer con el país, pero no es así. Nosotros tres lo admiramos mucho, nos parece que es un tipo increíblemente inteligente. Tener contacto con él, verlo, escucharlo, corroborar un montón de cosas, fue impactante. Calculo que para cualquier persona, coincida o no con sus ideas, tenerlo cerca para charlar en un plano de tranquilidad tiene que ser cautivante. Para nosotros lo fue.

-Aun siendo presidente va a verlos al tablado y al Teatro.

-Y: Más allá de que sea el Pepe, el Presidente se toma la molestia de ir a un tablado donde está sentado como cualquier hijo de vecino, entre el humo de los chorizos y los niños corriendo, mirando la murga y disfrutando. Y nadie lo va a molestar. Nuestra condición pueblerina, que muchas veces a los uruguayos nos cansa, en ese momento me enamora, me gusta que pueda pasar algo así.

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