Padrinos eran los de antes

| La figura de origen católico parece que está perdiendo fuerza. En 2007 se bautizaron unos 7.000 niños cuando en 2000 fueron más de 11.000. Aunque surgen casos como el de Laura, que perdió a su padre y los padrinos fueron su segunda familia y cumplieron con el rol.

Una de las primeras preguntas que se hace una pareja cuando se entera de que está esperando un hijo es quiénes van a ser los padrinos.

Entonces comienza la danza de nombres, amistades y parentescos. A veces la selección es obvia y no hay mucho que pensar. Otras se complica porque los candidatos son varios y la elección de uno puede herir los sentimientos de otros, sobre todo cuando se trata del primer niño de la familia para quien parece haber padrinazgos cantados, como los hermanos/as de los padres por ejemplo.

Esta disyuntiva y sus interminables discusiones están más allá, incluso, de la decisión de bautizar al hijo. Curiosamente, aunque las figuras de los padrinos tiene raíces religiosas y está vinculado a dicho sacramento católico, parte de los niños nacidos en Montevideo no son iniciados bajo este rito.

Mientras que en el año 2000 se registraron 11.372 bautismos (sobre 19.706 nacimientos), en 2003 se contabilizaron 10.199 (19.130 nacidos), contra 7.810 del año pasado, según datos proporcionados por el Arzobispado. En el caso del 2007 no es posible hacer la comparación porque el último dato de nacimientos en el Instituto Nacional de Estadística es de 2006.

Según parece, con bautismo o sin bautismo, la elección de los padrinos es un mojón ineludible en el camino de la paternidad.

¿Por qué? Porque uno de los miedos más grandes de los padres es no poder hacerse cargo de sus hijos. ¿Y quién entraría en escena de suceder una fatalidad semejante? El padrino y la madrina.

TUTORES. "La figura de los padrinos nace de la necesidad de aumentar y fortalecer los vínculos familiares. El padrino es un gran padre", explica Monseñor Pablo Galimberti desde Salto.

"Al padrino se le dice: eduquen a estos hijos en la fe, apoye a los padres en el cumplimiento de las tareas. Aunque hoy, a veces, se los elige por motivos meramente decorativos, como aquella que me dice que tiene una compañera de trabajo que le pidió el hijo como ahijado", agrega el religioso.

En la antigüedad (Siglo III) el padrino era "una persona que observaba cómo se comportaba el que se estaba preparando para el bautismo", señala el sacerdote Julio César Delpiazzo. Claro que por entonces la preparación para el bautismo se hacía de adultos y era una tarea de tres años, casi una carrera (ver servicio).

Una aclaración importante: quienes acompañan a los padres de los novios en el altar no son padrinos, sino testigos de boda. En la religión católica, la confirmación es el único estadio además del bautismo, donde se requiere la presencia de padrinos.

Guiar, observar, controlar, educar... todos verbos asociados al padrino. Pero de ellos, ninguno como reemplazar. Sí, en el imaginario de los padres, padrinos y ahijados la responsabilidad de estas figuras es sustituir, por si acaso ocurre la peor de las tragedias.

"Existen para garantizar que si el padre falla, muere o se aleja, el niño tenga un tutor. Para que caminemos en la vida no como guachos solos, aislados, sino que tengamos vínculos a mano", explica Pablo Galimberti.

Laura Iribarne (29) conoce de cerca el alcance de este rol. Cuando tenía cuatro su padre murió en un accidente ferroviario. Era empleado de AFE. Sus padrinos (un compañero de trabajo del padre, ahora fallecido, y su esposa) se convirtieron desde entonces en su segunda familia. A ellos les llevaba el carné de la escuela, con ellos almorzaba y pasaba la tarde y era en su casa donde pasaba el día de Reyes. "Como mi madre tuvo que salir a trabajar y mi madrina no trabajaba era ella la que me iba a buscar a la escuela", cuenta Laura.

Hasta para los rezongos los padrinos eran como los padres. "Les tenía más miedo, o respeto en realidad, a ellos que a mi madre", comenta.

Incluso en una de las imágenes más dolorosas que recuerda sobre la muerte de su padre, la presencia de los padrinos es sobresaliente: "Lo único que me acuerdo del día que le fueron a avisar a mi madre es de las piernas de mis padrinos que se acercaron y me llevaron a su casa", cuenta sin poder contener las lágrimas. Laura perdió a su madre 16 años después.

El vínculo generado a partir de la tragedia se mantiene intacto en el presente, aunque ahora se revirtieron los papeles. Dado que la madrina es un señora de 78 años que sufre de parkinson, Laura se ocupa de cuidarla. Dicha tarea la comparte con la hija de su madrina, con quien tiene más relación que con su hermana de sangre.

ANTIGUOS PADRINOS. Situaciones como la Laura eran muy frecuentes en el pasado, razón por la cual los padrinos también adquirían otra relevancia.

Al historiador José Pedro Barrán no le consta que existan investigaciones sobre el padrinazgo, y la información que maneja la encontró estudiando el tema familia.

"Me da la impresión, por la literatura de época (novelas, relatos de costumbres) que los padrinos fueron la norma durante todo el siglo XIX. A los efectos cumplen una función real porque se trata de un momento donde la mortalidad era mucho más frecuente que ahora. Los padres faltaban mucho más que ahora, la gente moría joven", apunta.

"Entonces morían sin que el hijo estuviera totalmente criado. Por eso la figura del padrino es de relevancia. Y diría que en función de lo que conozco de las antiguas familias -y aún de las familias del sector popular- era muy tenido en cuenta ese rol. Eran los responsables de la crianza de los hijos cuando faltaban los padres... es decir, tenían obligaciones materiales reales, no solamente un postulado de parentesco espiritual, como podría serlo ahora", señala Barrán.

Estamos hablando de una etapa (hasta 1870) de la historia donde la esperanza de vida estaba por debajo de los 50 años. Tiempo además donde el 50% de los fallecidos eran niños menores de 12 años y donde las mujeres tenían un promedio de 6 hijos cada una (datos del censo de 1908).

Pero Barrán aporta otro enfoque al concepto de padrinazgo que conocemos actualmente: "A menudo, también dependía de la situación económica y a veces no se ubicaba como hoy a un pariente muy cercano... podía ser una persona de prestigio y mayor posición económica y social, porque -por lo que sé- los padrinos también cumplían la función de incrementar las posibilidades de su ahijado en el plano social en cuanto a la fama y el prestigio... le daba estatus", señala.

Para Monseñor Galimberti, la elección del padrino debe hacerse teniendo en cuenta la filosofía de vida de la familia y del futuro ahijado. "Tiene que tener un padrino que entienda lo que el chico va a recibir y que participe de la misma fe. Si es un musulmán no puede ser padrino de uno que va a ser católico. Eso es absurdo y no está permitido. Tampoco elegir a uno que está en Australia, ¿para qué me sirve si nunca lo voy a ver? Tiene que ser alguien cercano", asegura.

Laura, después de su experiencia vital, tiene clarísimo que cuando tenga un hijo va a analizar muy bien quiénes serán sus padrinos.

"Sé que no quiero que sea mi hermana. Yo soy madrina de mis sobrinos, pero yo a ellos los quiero por defecto, a mí me interesa crear un vínculo fuera de mi familia, como mis padrinos, que eran amigos de mis padres", señala.

Claro está que para muchos adultos, los padrinos hace tiempo que ya no forman parte de su vida cotidiana. Algunos incluso son perfectos desconocidos, tanto que de algún día necesitarlos no se sabría ni en qué puerta tocar timbre.

Pero eso es algo que no se puede esquivar, y mucho menos prever. Por ese motivo hay padres que optan por sus hermanos pero, ¿puede decirse que ese es un vínculo con garantía de por vida? Por supuesto que no.

En todo caso, más allá de titular los lazos, es fundamental alimentarlos, cuidarlos, cultivarlos. Esa es la única manera de que tengan más chance de perdurar en el tiempo.

Padrinos por propia elección

SOLIDARIDAD. Actualmente existen otras formas de padrinazgo, como la que propone la Fundación Niños con Alas. Personas o empresas pueden participar asumiendo el compromiso de sustentar seis años de educación primaria de un niño en cualquiera de los cinco institutos educativos que apoyan. Para ello deben aportar US$ 500 o $ 13.000 por año que van a la institución. Los donantes reciben reportes del avance de su ahijado y pueden visitarlos. Teléfono: 600 3917.

BIENVENIDOS. Cada nuevo año lectivo, dos estudiantes de Facultad de Ingeniería se ofrecen como padrinos para colaborar junto a un profesor en una charla introductoria de tres días donde los recién llegados son informados sobre el funcionamiento de facultad, los servicios y su localización. "Muchos quedan en contacto y como referencia de los estudiantes que apadrinaron", explica Luis Balduini, secretario del Centro de estudiantes de dicha facultad.

Padrino era el guardián de la fe cristiana

En los primeros siglos -I, II, III, IV- la mayoría de los que se bautizaban era adultos y en el siglo III la preparación para recibir el sacramento requería una formación de tres años, explica el sacerdote retirado Julio César Delpiazzo, quien dedicó buena parte de su vida al estudio de la historia antigua de la Iglesia.

En ese contexto, el padrino era quien observaba cómo se comportaba el candidato.

"Era quien acompañaba al adulto o joven para ver si realmente comprendía lo que se le iba enseñando y sobre todo, ver que se comportaba como un verdadero cristiano", explica.

Este acompañamiento se prolongaba incluso después del bautismo. "La persona tenía una gran responsabilidad: observar que el ahijado era e iba a ser un verdadero cristiano", agrega.

Ya en el siglo V se bautizaba a los niños y, en este caso, los padrinos tenían la tarea de aconsejarlos y orientarlos a medida que iban creciendo. Entonces se designaba un padrino para un hombre y una madrina para una mujer.

"Hoy se dice vamos a poner de padrino a fulano de tal, que muchas veces no es creyente, sólo para tener una atención con esa persona y lo ponen de padrino. En la antigüedad era un consejero y un observador", explica Delpiazzo.

Cuando el cristianismo era común en el Imperio Romano, la preparación se fue achicando, señala el religioso: "En el siglo IV no era de tres años, sino de 40 días. Y luego, en el siglo V, VI, quedó en algunos días, casi como es hoy", afirma.

"En muchas parroquias están exigiendo más, porque ven que en dos, tres, cuatro charlas no pueden cambiar a una persona que apenas es creyente. O aún cuando es creyente no tiene formación. Esas reuniones son insuficientes, se necesitan meses. Hay que elegir padrinos o madrinas católicos prácticos para que puedan colaborar con los ahijados", agrega.

Otro concepto antiguo es el del padrino o madrina como personas que pueden reemplazar a los padres en caso que éstos falten.

"No era el sentido principal, sino ver antes del bautismo si la persona vivía como cristiano y luego aconsejarlo y orientarlo. Sería como un padre para su ahijado", dice.

Las cifras

7.810 Fue la cantidad de bautizados en Montevideo el año pasado. En 2003 fueron 10.199 y en el año 2000 totalizaron 11.372.

3 Era la cantidad de años de preparación que debía cumplir una persona adulta para bautizarse en el siglo III.

40 Eran los días de preparación de bautismo obligatoria en el siglo IV. El tiempo fue bajando hasta los pocos días que son en la actualidad.

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