Opinión | Yama y la Faraona, ondas que nunca quedan rabonas

Un comité de crisis intenta resolver el problema más difícil del gobierno: qué hacer cuando el principal riesgo comunicacional está sentado en la cabecera de la mesa.

Washington Abdala
Cabeza de Turco.

-Muchachos, tenemos que encarar el despelote. Estamos en comité de crisis. Los oigo. La clave es que me ayuden a no morir como sapo en sal y salvar al gobierno. ¡Vamo arriba, barra querida! ¡Viva Pepe, carajo!

-Hay que callarlo de una. Ahora viene el Mundial y la gente le va a dar a Bielsa con un fierro; hay que subirse a esa ola de calentura. Y que no hable más. Es un pato.

-Pero, ¿cómo lo callamos?

-Le decimos la verdad, che. ¡A vos te oye y sabe que manejás la tropa! Le decimos que habla cada vez más horrible, que está metiendo al país en un quilombo insoportable, que la dama está en gateras y que no se da cuenta que la bronca es de los nuestros. Ya hizo la salida con cara de perro mojado y pidió disculpas. Ta, ya está.

-¿De ella qué se sabe?

-Que la goza como perro andaluz, que anda diciendo que, si todo se descarrila, ella no va a ser renuente a su deber patriótico… ella sabe que estamos atrapados como sardinas en lata del Chuy. Nos respira en la nuca.

-¡Yo no puedo creer que no podamos hacer algo nuevo!

-¡Vos despegáte, gordo, o te comés el garrón y no sos candidato ni de Rampla! ¿Por qué no ponemos un vocero presidencial y lo hacemos masacrar a ese infeliz?

-Lo vengo pensando. Pasa que tendría que pedirle a algún legislador que viniera para acá y ya se avivaron que esto es “infierno en la torre”.

-Lo otro es empezar a sacarlo más al exterior; eso de los aviones le fascina. Come lindo, ama lo espirituoso, duerme allí arriba y no puede decir ninguna estupidez… Que Marito lo trepe a lo que venga. Ya hay algo arreglado con Trump. Eso le divierte, ¿podés creer? ¡Le encantó lo del portaaviones, mi Dios! Y se hizo carajear gratis por jugar a Tom Cruise. Ahora es necesario que salga de escena.

-A mí me parece que una visita a Marruecos sería útil. Nadie conoce mucho el lugar, es lejos, no puede pasar nada raro, y ganamos como una semana. Lo veo piola eso de comer cuscús y andar arriba de un camello; mejor que lo de “me tiro de cabeza” va a ser… seguro.

-Bue, ¡empezamos con el cinismo! ¡Tampoco surrealista la cosa! Ya bastante machucado está como pa ser ridiculizado arriba de un camello con turbante. No jodas, che; volvamos al centro del asunto. Más ideas reales…

-Hay que hacer un podcast presidencial entre él y ella. De temas que interesan y a ella la aflojamos de a poquito… “Yama y la Faraona, ondas que nunca quedan rabonas”. Me gusta y le robamos rating a todos; hasta de fútbol pueden hablar.

-El título es una guasada. La idea no tanto, verdad.

-Decimos que ella conduce el programa, que ella hace la apertura y cierre y que él va a contribuir con cinco muletillas: ehhh, ahhhh, hummm, bue y hay que verlo. Y, de última, las grabamos con inteligencia artificial y ella habla chocha y solita. ¡Hay que calmarla! Ella sabe que estamos en el Challenger del 86.

-Avancemos con eso. ¡Gol! Lo hacemos los domingos y lo trasmitimos desde Torre Ejecutiva. Y le ponemos vestidos topísimos a ella. ¡Otra que el “Aló presidente de Chavez”; esto puede ser Teté y Fernandito!

-¿Va a haber sanguchitos?

-¡No jodas! ¡Nos están bailando por el garroneo del auto! Yo te consigo unos bizcochos de la panadería del Toto. Y paguen la producción de lo que recaudan con el porcentaje de los sueldos. ¡No va a salir 25 lucas! (Risas e hilaridad).

Fin de la reunión.

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