Algo le pasó en el coco. Nadie sabe si es ambición o alucinación. Porro del Pepe no es porque no fuma. Correr, sí, corre y corre en José Ignacio en zona cheta en verano porque le gusta eso de bucear en otro pozo.
Sindicalistas eran los de antes: bolches convencidos, con bufanda de lana gris gruesa, olor a Lenin y termo con gomita y aluminio. Los de ahora, con remeras con cocodrilo y viajes a Ginebra, que sé yo, dan cosita. Pero eso es parte del pasado de Fernandito; hoy es todo un personaje del liderazgo emergente de la gauche caviar que posa para la foto hasta con Díaz Canel. ¡Chantún y Gargantini!
Fer ya no es sindicalista, es la cabeza de la izquierda política. Tiene un aire de profesor de educación física que se comió unos ravioles de más, pero como tiene cara de mal dormido impone respeto. Lo picás un poco y te devuelve una izquierda onda Mohamed Alí y te baja un premolar. Y siempre tiene preparado un cortito por si te pasás de gracioso.
Digamos la verdad: ama babosear a la derecha. Hay algo en él que le dice en su mente: decíles que son unos fachos capitalistas del carajo, decíselos que les duele, dale, decíles que son berretas y que les gusta la mosca más que la vida. Y le hace caso a su inconsciente y, zás, lo espeta nomás. Y como se engolosina, se va de mambo. Pero, tá, se puede pegarle a un facho porque eso nunca está demás para un scout izquierdista militante eterno. (Así está el país sumido en odios).
¿Usted se acuerda de las autoridades de hace unos años que tuvo el Frente Amplio? Bue, de Fernandito sí nos acordamos, ¿verdad? ¿Sabe la razón? Va: es el primer “sumo” del Frente Amplio. Muerde, miente, busca pelotas en el área, las esconde con la mano, corre por todos lados, babosea y mete panza. Un león vendiendo Durax. Y va por más. Quiere parte de la torta, atenti.
En el fondo, Fer sabe que él es más que mucho monigote y monigota que anda haciendo desfile “Victoria Secret-Parque Rodó” con mate y playera. ¡Sabelo! Fer lo sabe y tiene claro que lo mejicanean. Pasa que él viene de la Democracia Cristiana que es como ser coleccionista de pelotas del mundial del 50. Los amigos de Fer dicen que las rema todas. El niño militó en la 99 de Michelini y admiró a Hugo Batalla (como tantos y tantos, algo bueno debía tener).
En el 2018 le dijo al Checho Bianchi que “no tenía aspiraciones políticas”. Pasó poco tiempo y el niño cambió de opinión. Guarde lector esta nota en algún lugar y me la recuerda y verá que se la gano. Verá como el primer luchador del Frente Amplio es aspiracional, escala y va a morder alguna oreja. (Perdón Luchito por el bonito recuerdo).
En fin, el hombre va a todas. No me gustan los pechitos fríos, los nenes del sistema que se cuelan con bravuconadas impostadas, y si los largás solos a la calle son pichichos que no saben llegar a la casa y se hacen pipí si no viene el padre o la abu. El FA está lleno de esos. Fer no es eso. Fer te zumba, llega por el medio y se tira a la izquierda. Insoportable, atrevido, un pitbull molesto, asesino, no siempre respeta el cinturón, pega debajo y duele. Si yo fuera Orsi, lo hacía ministro, pero al que te dije no le da. Una pena, sería mejor que muchos. Es verdad, es desbocado, pero se la juega, le pone el alma y es funcional a su barra. En un gobierno plagado de cínicos, mediocres y escaladores, tener a Fer en la retaguardia es algo peculiar. Pasen a criticar, esto no es apología. A Fer le importa un pito. A mí menos. (Y no lo conozco, ni soy amigo, por las dudas; como es un país plagado de imbéciles, aclaro).