Sale, habla y no se le entiende un pito. Dice que va a decir. Farfulla algo, luego empuja una idea que se desdibuja en el firmamento donde las ideas se supone que emergen. La pobre idea se hace pelota, se suicida. Murió -la idea- antes de nacer. ¡Pobre idea! Un periodista dice que es un desajuste entre lo que piensa y lo que dice. Que como no la tiene clara, lo que dice refleja lo que piensa, y como piensa entreverado, sale entreverado lo que dice. ¡Ah, ta! Es un desajuste cognitivo, sostiene otro con algo de maldad (?)
Cuando Leo Sarro le mete el teléfono en la nariz le veo los pelitos de la fosa nasal (cilios o vibrisas se llaman esos pelitos, dice Google). Me resulta curioso que no se los corte. Pero tampoco es el tema. Me distraen esas cosas, como los peinados de la faraona. ¿Qué peluquería usa? (Averiguá pa Bettiana que tiene cabellera indómita).
La esposa -que es un amor- lo bendice -metafóricamente- en una entrevista. ¡Pimpollines! Me gusta más cuando ella habla que cuando baila, pero son gustos. Con respeto va esta bocha porque yo no sé bailar ni el tango. Los corifeos lo aplauden y los encuestólogos (que quieren seguir facturando) que sí, que no, que bueno, que recién empieza, que la rema, que el mundo tiene perros que ladran y gatos que dicen miau. ¡Ah! ¡Ta! Dale que va, Pocho, estirá, estiraaaaa y no me lo toques. ¡O llamo a Violencia Rivas! (para entendidos). Los periodistas-militantes (de la barra) creen que es Foucault: la duda cartesiana lo muestra de cuerpo entero. ¡Dudo, luego pienso! También existo, creo. Y ahora como Pancho Vernazza dice que el Frente Amplio no tiene barrera ideológica (o sea que no tiene ninguna ideología) puede pasar -que el que te dije- sea amigo de aquellos que el Frente no quiere que sea amigo y segual decía el Mingo. No olvidemos que su compañera dice (le creo) que es muy “diplomático”, quiere decir que no le gusta pudrirla y que Cambalache no es un tango. ¡Adeanchiiiiii!, decía el Negro como Manosanta (para entendidos).
La Topo lo quiere, pero esha no es de amar mucho. Dura. Malita. (Te mira seco y te cagás). Esha estudia cómo seguir sumando porotos pal almacén. “Osesionada”. Habla con el Pacha y le sentencia: “No dejés que se deprima, tenelo cortito, vos empujá de atrás que el ashunto es seguir manteniendo todo abierto y agrandando la carpa. No te distraigas en el pichuleo. ¡Dejalo a Díaz que haga el desgaste! El ama los micrófonos y ama verse en la tele; se enamoró de sí mismo. Lo tuyo es al final. ¿Ta entendido?” El Pacha asiente como si estuviera con la viuda de Mahoma (no es el mejor ejemplo, pero no se me ocurrió otro). Queda en silencio, bendecido y se va diciendo: “Qué joda tener que armar el cuadro con esta barra bullanguera”, y le sale la frase del maestro Kesman: “Es lo que hay valor”.
Sigo. Blanquita cumplió su primer año de senadora. ¡Pechocho! Un senado rutilante: ¡la nada misma! Pero la nada al cuadrado y con Einstein empujando hacia su teoría de la relatividad absoluta. ¡Y pudo ser vice! ¡Qué país generoso! Nunca se vio un senado tan regalau de alguien. Mire que la política es rara; tiene premios locos para gente que uno no entiende. Cero méritos. Pero ta, lo quiso el chamán; andá a cantarle a Gardel. Es lo que produce la aldea: pocón, berreta y aburridoooo. Y mucha boludez parlamentaria burbujeril que importa un quinoto. Viven en una falopa loca allí adentro. ¿Será el café? ¿O será que esa casa alucina? (Y la conozco, pichones.) No hay con que darle, como decía Olmedo: ¡Éramos tan pobres!