NOMBRES
La primera dama es una de las mujeres más influyentes de su país. Y un símbolo del patriotismo y la resistencia.
En 2019, Olena Zelenska se convirtió en la primera dama más joven en la historia de Ucrania. Pese a haber sido tapa de revistas de moda como Vogue y una conocida activista en favor de distintas causas sociales, esta arquitecta y guionista de comedia nunca pensó que se transformaría en una de las mujeres más influyentes de su país. Y en un objetivo militar para el presidente ruso, Vladímir Putin. Mantenerla con vida es prioridad para la Inteligencia ucraniana: junto a su esposo, Volódimir Zelenski, se ha transformado en un símbolo de valentía y resistencia para todo el mundo.
La vida de Zelenska junto a su amor de la universidad (ambos tienen hoy 44 años) siempre ha estado llena de sorpresas. De hecho, una vez reveló que se enteró por las redes sociales que Zelenski, un excomediante y ganador del reality Bailando con las estrellas, se postularía a la Presidencia, la cual ganó con una abrumadora mayoría en las urnas. Al igual que su marido, tiene pasión por el arte y el humor. Y tal vez eso le hizo atemperar ese notición, que cambió su vida para siempre. De todos modos, molesta por haberse desayunado así de los planes que la involucraban, le preguntó a su esposo por qué no se lo había dicho personalmente. La respuesta fue digna de un comediante: “Se me olvidó”.
Luego de un noviazgo de ocho años, la pareja se casó en 2003. Y en 2004 recibió a su primera hija, Aleksandra. Nueve años después nació el benjamín, Kiril.
Antes de la guerra, en su rol de primera dama, Zelenska se dedicó a mejorar la educación entre los niños, eliminar las brechas sociales y erradicar la discriminación. Su trabajo caló hondo y sus mensajes llegaban a todos por igual.
También impulsó la reforma de la alimentación en las escuelas de Ucrania y en plena pandemia utilizó la cadena de televisión nacional para dirigirse a ellos. “Estás aburrido y no puedes ver a tus amigos o ir al cine, pero sabes que la cuarentena es necesaria para resguardar la salud de tus seres queridos”, dijo enfrentando la cámara como si esta la amara. Y efectivamente, la cámara la ama: Zelenska sabe combinar su belleza e inteligencia para embelesar al espectador y ser convincente con su mensaje.
Hace dos años, ella misma vivió las secuelas de la covid-19, cuando tuvo que ser hospitalizada. Su infección se describió como de “gravedad moderada”, por lo que no necesitó de ventilación mecánica. Recibió el alta el 3 de julio de 2020 y tuvo que seguir después un tratamiento doméstico para terminar de curarse de una neumonía bilateral.
En su Instagram, donde tiene más de 2,6 millones de seguidores, desde hace mucho tiempo da consejos sobre comida sana e impulsa la igualdad de género. Además, es una enamorada de la moda, que en sus viajes internacionales aprovecha para dar a conocer a los diseñadores ucranianos vistiendo sus creaciones.
Pero tras el comienzo de la guerra, ha utilizado esta red social para enviar mensajes de aliento a sus conciudadanos. Luego de los primeros bombardeos del ejército ruso, publicó en su cuenta una imagen de la bandera azul y amarilla y escribió: “Hoy no tendré pánico ni lágrimas. Estaré tranquila y confiada. Mis hijos me miran. Estaré junto a ellos. Y al lado de mi marido. Y contigo”.
En estos posteos no derrocha elogios hacia el patriotismo y la valentía que han mostrado sus tropas. Y sobre todo hacia las mujeres que se enrolaron para defender al país: “Antes de la guerra escribí una vez que hay dos millones de mujeres más en Ucrania que hombres. Esto significa que nuestra resistencia tiene un rostro particularmente femenino. Mi admiración ante ustedes, compatriotas increíbles. Las que pelean y las que se inscribieron para luchar. Las que sanan, salvan y alimentan. Y las que siguen haciendo su trabajo habitual: en farmacias, tiendas, transporte, en los servicios públicos, para que la vida dure y gane”.
Lo primero, la familia
Zelenska nació el 6 de abril de 1978 en Krivói Rog y creció en esa ciudad, al sureste de Ucrania, donde también se crió Zelenski. Con 740.000 habitantes, es la octava urbe más poblada del país.
Se conocieron en la universidad, donde ella estudiaba Arquitectura y él Derecho. También habían hecho la escuela juntos, aunque de eso se enteraron después, en una de esas primeras charlas de novios. Ambos siguieron una carrera en el mundo de la comedia, que se consolidó cuando Zelenski (un gran actor y bailarín, por cierto) abrió la productora Studio Kvartal 95, donde su esposa trabajaba escribiendo guiones.
Antes de la invasión rusa a Ucrania apenas había fotografías de los hijos del matrimonio (hoy tienen 17 y 9 años) en las redes sociales. Y tal y como están las cosas, eso seguramente seguirá así. Zelenska ha dicho que quiere protegerlos dándoles, además de seguridad, la posibilidad de que transiten su camino delante o detrás de las cámaras, como mejor prefieran. Así lo aseguró en una entrevista con Vogue, luego que su esposo fue nombrado presidente: “Les dejaremos elegir cómo quieren vivir. La mayor, Sasha, ya ha actuado en películas, pero espero que no vaya más allá en esta área. El más joven, Kiril, todavía tiene la oportunidad de tener una infancia normal, jugar con otros niños, practicar deportes, asistir a la escuela de música sin llamar la atención innecesariamente”.

Objetivo "número dos"
Después de la invasión rusa, Zelenski afirmó que él sería el “objetivo número uno” de Putin y que su familia era el “objetivo número dos”. Así fue que todo el mundo -sobre todo el occidental- comenzó a preguntarse quién era esa joven tan influyente en su país. Y en qué búnker se encontraba la familia con sus hijos. El presidente se mostró después desde su oficina de Kiev, revelando con ese acto de heroísmo que estaba en la capital, aguardando la llegada de las tropas rusas.
Con el avance de los bombardeos, Zelenska ha lanzado mensajes de ánimo: “¡Estoy orgullosa de vivir con ustedes en el mismo país! Se dice que muchas personas son multitud. No se trata de nosotros. Porque muchos ucranianos no son multitud. ¡Esto es un ejército! ¡Te amo! ¡Amo Ucrania!”
También ha hecho posteos de denuncia, sobre lo que el mundo hoy ve horrorizado a través de la cobertura periodística que los medios -que no han sido censurados por el régimen ruso- vienen haciendo: “Da miedo observarlo. Pero nosotros, los que estamos vivos, debemos mirar las fosas comunes en Mariúpol y nunca olvidarlas. Esta ciudad está sangrando. Más de dos mil personas murieron durante 19 días de guerra. Los rusos violan todos los acuerdos y disparan en el camino que debe ser completamente seguro”.
En diciembre de 2019, Zelenska fue incluida en la nómina de los cien ucranianos más influyentes de la revista Focus, ocupando el 30º puesto. Hoy, aunque no haya tiempo para hacer este tipo de estudios sociales en Ucrania, seguramente se encuentre bastante más arriba en la lista.
Carta abierta al mundo
Lo que Rusia ha dado a llamar “operación especial” (los periodistas de la ex Unión Soviética que hablen de “guerra” pueden terminar en la cárcel) es en realidad “el asesinato en masa de civiles ucranianos”, ha dicho Olena Zelenska en una carta abierta que fue publicada en la página web de la Presidencia de su país. Elevando la mira, con su mirada estrábica, el invasor Vladimir Putin habló después de una acción militar de “autodefensa” (sic), para proteger la seguridad rusa.
En su carta, Zelenska se refiere a la guerra que asola a su país como respuesta a la abrumadora cantidad de medios de comunicación que le han pedido una entrevista, que le es imposible dar en estos momentos. “Nuestro país era pacífico; nuestras ciudades, pueblos y aldeas estaban llenos de vida”, escribió la primera dama.
El 24 de febrero todos los ucranianos despertaron con el anuncio de la invasión. “Los tanques cruzaron la frontera con Ucrania, los aviones entraron en nuestro espacio aéreo, los lanzadores de misiles rodearon nuestras ciudades”, agregó Zelenska. Y reprochó al Kremlin por “disfrazar” el asesinato de miles de civiles, entre ellos niños.
En su carta opta por ponerle rostro a los números y a los titulares. Lo mismo que ha hecho su marido ante el Congreso estadounidense, mostrando durísimos videos de la invasión: “Quizás lo más aterrador y devastador son las bajas infantiles. Alice, de ocho años, que murió en las calles de Okhtyrka mientras su abuelo intentaba protegerla. O Polina, de Kiev, que murió en el bombardeo con sus padres. Arseniy, de 14 años, fue golpeado en la cabeza por los escombros y no pudo ser salvado porque una ambulancia no pudo llegar a él a tiempo, debido a los intensos incendios”, describe la primera dama.
Y concluye con un mensaje esperanzador: “Los ucranianos, independientemente de sus puntos de vista políticos, idioma nativo, creencias y nacionalidades, se encuentran en una unidad sin precedentes”.