Miradas sobre la Navidad

| Seis famosos uruguayos tomaron las fiestas como excusa para crear y soñar. Surgieron cuentos, recuerdos, noticias y consejos para servir en la mesa.

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D.B.

Tomar la Navidad como excusa y a partir de ello crear, no a todo el mundo le resulta sencillo. Incluso hubo quienes ante la propuesta de Domingo contestaron: "Pero te voy a arruinar la nota, porque yo odio la Navidad". Y luego de ese primer contacto no volvieron a atender nuestros llamados. Otros, en cambio, se engancharon con el tema desde su subjetividad y su experiencia y así reinventaron poemas, cuentos, noticias, jugadas y hasta una lista de aquellos elementos que no pueden faltar en la mesa del 24.

Para el futbolista Sebastián Abreu 2011 fue uno de sus mejores años profesionales. Por eso, cuando esta noche levante la copa, brindará por "el pitazo del juez" en la final de la última Copa América.

La periodista Carolina García imaginó una "crónica surrealista" que le gustaría decir al aire esta noche. La chef y conductora televisiva Ximena Torres tomó como punto de partida el legado de sus abuelos catalanes y armó su mesa ideal.

El músico Ruben Rada eligió escuchar la letra de su tema Melanco, en el que rememora los años que vivió fuera de Uruguay y a su madre Carmen. El humorista Ignacio Alcuri creó especialmente un cuento protagonizado por duendes estresados a causa de tanto trabajo y la ola de inseguridad.

En tanto, el escritor Mauricio Rosencof recordó sus años en prisión y los esfuerzos que tuvo que hacer para poder despuntar el vicio y escribir algunas líneas sueltas de tanto en tanto. Las que aparecen aquí, nacieron una Navidad.

Ruben Rada

Estas fechas me recuerdan siempre los años que estuve lejos del Uruguay, y a mi madre Carmen. Hay una canción mía que se llama Melanco y resume un poco el sentimiento:

Pasa el tiempo y uno crece, los recuerdos desvanecen/ pero hay cosas que se pegan como arena y mar./ Los amigos de mi barrio, Peñarol en el estadio/ los tambores festejando cada Navidad./ Los tambores siempre tocan, sin parar/ Y el sol que ya amanece una vez más./ Mil canciones por el aire hoy visitan Buenos Aires/ y se posan en mi mente para darme paz/ el repique de mi padre/ la sonrisa de mi madre/ que la veo dibujada en todo el Uruguay.

Mauricio Rosencof

Vivíamos, en los días de aquella Navidad, en un universo donde el sol no amanecía. En lo alto del calabozo había un ventanuco tapiado, por donde un día entró, en un remolino de viento, una pluma. Una pequeña pluma. Con ella en la palma de mi mano, rogué al custodia que gestionara ante los mandos la autorización para escribir cuatro líneas a mi familia.

"No tengo más pluma que esta", le dije contemplando su ojo instalado en una mirilla confeccionada a taladro. Se me concedió una birome y una hoja en blanco, que debía devolver en diez minutos.

Los recibí como un milagro navideño. Quise entonces registrar el momento. El sol perdido, la pluma del viento. Lo hice en estos breves poemas:

Era un gran ojo de luz/ agazapado en el ocaso,/ un pletórico animal/ sereno y poderoso./ Lejano, vago,/ hermosamente triste,/ misterioso./ Los creyentes/ le llamaban "sol";/ fiebre de la esperanza,/ mito fabuloso.

Ximena Torres

En mi mesa de Navidad no puede faltar:

1- Cerdo. Antiguamente era tradición el lechón que preparaba mi abuelo. Aprovechando que la Navidad a nosotros nos toca en la estación más rica en cuanto a frutas y verduras, para qué usar frutas desecadas si están divinas frescas. Podría decir que ya es "mi tradición" preparar un carré de cerdo con un rub de especias (canela, comino, coriandro, pimienta de cayena, anís, jengibre) y este año va con ciruelas asadas.

2- Champagne. La tradición catalana que viene desde los papás de mis abuelos es de tomar "cava", que es el champagne catalán. Lo sirvo en las copas con unos barquillos delgados, suaves y dulces llamados "neulas". ¡Las neulas no pueden faltar en nuestra mesa!

3- Turrón. Mi favorito es el de Xixona.

4- Postres frescos. Me gusta preparar algo liviano y fresco. Por ejemplo, un rico mousse de frutillas o una torta fría con frutas frescas. Algo lindo es cortar sandía en trozos y enfriarla bien, melón cortado transversal y relleno con helado de limón.

5- Buena música. De chica mi abuelo me pasaba casetes de villancicos y hoy soy yo la que musicalizo. Esta Navidad voy a armar una linda playlist con algo de Elvis, Frank Sinatra y Michael Buble, que sacó un especial de Navidad. Seguramente tampoco falte algún tema de Neil Sedaka ni Look to the sky, un disco de bossa nova que está entre mis favoritos para una linda cena.

Sebastián Abreu

Cuando brinde esta medianoche, el "Loco" Abreu va a levantar la copa por haber entrado en "la historia grande" del fútbol uruguayo con el primer puesto de la última Copa América. "Me gustaría volver a vivir lo que sentí con el pitazo del árbitro brasileño en la final ante Paraguay. Fue el mejor año de mi vida a nivel futbolístico y sin dudas quedó marcado a fuego", asegura.

Ignacio Alcuri

Cada vez más duendecillos salen por las calles del Polo Norte a protestar por la creciente inseguridad, con pancartas realizadas en rojo y verde, con brillantina dorada. Le hacen saber a Papá Noel que así no se puede vivir. "Fijate que salgo de mañana, le doy un beso a mi duendecilla, y no sé si esa noche voy a volver", dice uno de ellos ante las cámaras. Y agrega que se compró un bastón de caramelo y lo tiene en la guantera del auto. Los renos no dan abasto, y solamente a uno le sigue funcionando la nariz roja. Aumentaron los copamientos en los lugares de trabajo, y eso que sólo hay un lugar de trabajo en el Polo Norte: la fábrica de juguetes. Cada vez más niños malos entran a robar regalos, porque saben que en Navidad no les toca nada. Y nadie se hace cargo de haber elaborado la famosa lista de niños buenos y malos.

Carolina García

Antes del final del informativo un hecho insólito: nos acaban de comunicar que en pleno 18 de Julio un grupo de personas se despoja de sus miedos. En un acto voluntario hombres y mujeres colocan el peso de esa mochila en un gran fogón. Y con ese desprendimiento todos ellos obtienen la fuerza de la libertad. Ya sin esa carga, una mujer se destaca entre la multitud. Con sus manos sostiene un gran cartel que dice: "Tengo todo. Nada me hace falta".

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