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Michelle Salas: mucho más que la hija de Luis Miguel 

La primogénita del artista es una exitosa influencer, modelo y diseñadora de ropa. La serie de Netflix sobre El Sol de México la volvió a enfrentar con su padre.

Michelle Salas
Michelle Salas, influencer, modelo y diseñadora.

Los escándalos venden. Es una de las premisas de una parte importante del mundo del espectáculo. Por eso, la furia expresada por Michelle Salas (32) por la forma en la que fue representada en la segunda temporada de la serie sobre Luis Miguel abonó el camino para que se hablara sobre la tercera y última parte de una biopic que viene siendo devorada por millones de espectadores en Netflix

Para el mundo es antes que nada la hija de El Sol de México. Pero la realidad es que el cantante más famoso de habla hispana, cuando estaba en el Olimpo de la fama, poco y nada hizo por su crianza. Pese a que Salas tuvo sus idas y venidas en la relación con su padre, hizo un camino propio, construyendo una exitosa imagen como influencer, modelo y diseñadora de ropa.

Todo esto llevó a que la hija de la excantante y actriz mexicana Stephanie Salas -con quien Luismi tuvo una relación que se podría catalogar como “fugaz”, como lo han sido el 99% de sus relaciones- tenga una vida marcada por los viajes, laborales y de los otros.

Michelle Salas es la hija mayor de Luis Miguel, quien tiene otros dos vástagos adolescentes: Miguel y Daniel, fruto de su relación con la actriz y cantante mexicana Aracely Arámbula, el “gran amor” de la vida del intérprete de Hasta que me olvides y Será que no me amas.

Sin embargo, como padre nunca se mantuvo muy presente en su vida, ni desde que ella era pequeña ni ahora que es una adulta.

Salas nació en junio de 1989, cuando El Sol de México tenía 19 años y estaba en toda su efervescencia hormonal y su meteórico ascenso a la fama, por lo que llegó a un acuerdo con la madre para que a su hija no le faltara nada, aunque nunca le otorgó su apellido.

Acercamientos y alejamientos

Según la serie de Netflix, Luis Miguel y Michelle Salas no tuvieron un vínculo de padre e hija hasta que ella tuvo casi 5 años y el cantante tuvo un acercamiento mientras priorizaba otros temas de su agitada vida profesional y personal. La niña incluso participó de algunas de sus actividades laborales -como la grabación de un videoclip-, pero poco le duró el romance a El Sol de México. Y como hizo con sus hermanos, en ciertas etapas, dejó de ver a su hija.

Aunque podría estar enojada por ello -y siempre tenía a su madre que le recordaba que Luismi tenía otras prioridades e intereses- Michelle decidió buscarlo en 2007, cuando su padre finalmente la reconoció y llegaron a vivir juntos en Estados Unidos. Pero el encanto duró poco. Y la cosa se puso tensa cuando se filtró que la modelo, entonces de 19 años, mantenía una relación con el representante y amigo de Luis Miguel, Alejandro Asensi, quien era 20 años mayor que ella.

Michelle Salas y Luis Miguel
Michelle Salas junto a su papá, Luismi.

De las pasarelas a las redes

Salas estudió Diseño de Modas en Nueva York y luego pisó fuerte en el mundo de las pasarelas, descartando -al menos hasta el momento- seguir los caminos de sus padres dentro del cine o la música. O los de su abuela Sylvia Pasquel y su bisabuela Silvia Pinal, ambas actrices famosas y exitosas.

Michelle Salas ha trabajado para importantes marcas como Carolina Herrera, Pantene, Dolce & Gabbana, Tommy Hilfiger, Aristocrazy, Dior, Cartier y Michael Kors. Y más allá del modelaje, es conocida por su blog llamado Stereotypemess, en el que habla sobre todas sus pasiones: la fotografía, los viajes, la música y la comida. Además, tiene una tienda de ropa online para mujeres: Milea.

“Mi padre es un gran profesional y me ha dado consejos que me han servido mucho en la vida y, sobre todo, en mi trabajo: ser siempre disciplinada, dedicada y responsable en lo que haga. Algo que también aprendí de él y de mi madre es la discreción. Muchas veces, el silencio dice más que mil palabras”, dijo la modelo a la revista Hola! México, en una entrevista que le realizaron en mayo de este año.

Obviamente, en esa misma entrevista fue consultada por la serie de Netflix que, también hay que decirlo, podría haber incluido otros episodios de su vida que quizás habrían molestado a otros, como por ejemplo el romance que tuvo con el actor que interpreta (magistralmente) a su padre: Diego Boneta.

¿Es Michelle Salas mucho más que la hija de Luis Miguel? Sí, lo es. Pero qué difícil le debe resultar separarse de su sombra, que más que sombra es una luz que sigue brillando, mucho más allá de México, a partir de una serie que lo ha rescatado casi que del olvido.

"Quemada" con la serie de Netflix

Luego que se subió a la plataforma de Netflix el último capítulo de la segunda temporada de Luis Miguel, la serie, Michelle Salas expresó su enojo sobre la invasión a su privacidad y la sexualización de su personaje (interpretado por la actriz argentina Macarena Achaga) en la historia.

“Primero que nada, me parece importante aclarar que yo no permití en ningún momento el uso de mi imagen, mi nombre y mi vida personal. Así como tampoco me consultaron si yo estaba de acuerdo con que mi vida se convirtiera en una serie de televisión y en uno de los personajes principales de la interpretación ficcional de esta”, escribió la hija de El Sol de México en sus redes sociales. En los últimos episodios de esa temporada se muestra la supuesta relación que mantuvo Sallas, cuando tenía 19 años, con el manager y amigo de su padre, Alejandro Asensi, lo cual incluyó escenas sexuales.

Con base en Nueva York

En la cuenta de Instagram de Michelle Salas (que tiene 1,8 millones de seguidores) dice que reside en Nueva York, aunque en los últimos años ha viajado de un lugar a otro por sus compromisos laborales.

Según ha dado a conocer en esa red social, tiene al menos dos departamentos en Estados Unidos, uno en Miami y otro en la Gran Manzana. El primero sería el más reciente que ha comprado y le habría costado unos US$ 3 millones, cifra que según el portal MDZ habría pagado gracias a sus trabajos y sin contar con la ayuda de su padre. (Todo así, en condicional, porque al igual que Luismi, Salas es muy reservada con ciertas cosas de su vida privada). La propiedad de Manhattan sería más pequeña, aunque ello no signifique menos lujosa y confortable, añade el portal. Al parecer, la influencer se inclina por la decoración minimalista. Esto puede observarse en su Instagram.

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