TOMER URWICZ
El vecino del octavo hizo un guiso. La del apartamento 601 se peleó con su expareja. Y al niño del tercero los Reyes le trajeron una guitarra eléctrica. "¡Basta!", dijo Patricia y se mandó a mudar a una casa en las inmediaciones del Montevideo Shopping. En su nueva residencia de techo bajo y jardín floreado todo parecía color de rosas. Pero no. A la semana le entraron ladrones por la ventana del fondo. Pensó que era una excepción. Pero no. Los gastos de luz se incrementaron considerablemente porque el sol era tapado casi siempre por los edificios linderos. Creyó que iba a vivir distendida por las grandes dimensiones del hogar. Pero no. Tuvo que contratar a una empleada doméstica para que la ayudase con las tareas. Luego, llamó a un plomero para mejorar las cañerías rotas que le ocasionaban humedad. Más tarde fue en busca de un jardinero. Lo siguió la empresa de seguridad y el electricista que instaló la fotocélula. Estaba convencida de que la mudanza había sido lo mejor. Pero no. "¡Basta!", volvió a decir. ¿Dónde vivir?
El 78,1% del total de viviendas particulares de Uruguay corresponden a casas, según los datos preliminares del último censo. Sin embargo, 70% de las compra-ventas del mercado inmobiliario se basa en los apartamentos. "La gente prefiere este tipo de edificaciones antes que una casa por razones de seguridad. Si estuviéramos en una sociedad con delitos cero, la enorme mayoría preferiría vivir en una casa. Uno puede hacer una fiesta en la noche sin molestar al vecino de abajo, no lo embroma el vecino de arriba, ni los perros, ni las reuniones de copropietarios. En la casa uno es dueño de sus tiempos, espacios y límites", dice el agente inmobiliario Julio Villamide.
A mediados del siglo XIX, cuando comenzaron las primeras edificaciones en altura en Montevideo, la seguridad no era el motivo para este tipo de construcciones. "Eran ideadas por los sectores medios de la sociedad para abaratar costos y generar ganancias de las rentas", cuenta el arquitecto Mariano Arana. Y agrega: "Se comienza la generalización de las construcciones de viviendas con altura en Ciudad Vieja, Centro y Pocitos en la década de 1920 y 1930".
En la actualidad, los precios entre casas y apartamentos son similares, indica Villamide, aunque las viviendas de techos bajos tienen la ventaja de contar con espacios abiertos. "En la costa, el precio de la tierra es muy alto y eso hace que no se justifique destinar terreno a espacios verdes o servicios de esparcimiento", afirma. Esta falta de áreas destinadas a la actividad física genera "cierta tendencia a que los niños que viven en edificios de apartamentos y que tampoco concurren a clubes deportivos, sean más sedentarios", apunta el sociólogo Antonio Pérez García. El niño siempre necesita movimiento. Y para ello requiere de un espacio adecuado y de la compañía indicada. "Aquel que vive en casa tiene una parte social más desarrollada por tener amigos del barrio o estar en contacto con la calle", dice el preparador físico Juan Antonio Tchakidjian. El profesional, quien ha trabajado en varios planteles de fútbol, admite que "en los deportistas se ve como aquellos que vienen de lugares con espacios abiertos tienen una ventaja formativa sobre aquellos que vienen de otros lados". Para la psicóloga infantil Laura Di Carlo hay otras variables en juego: "Predecir la conducta de un niño por el lugar en el cual reside es desacertado". La especialista reconoce que "una casa puede ofrecer una cercanía que le es importante al niño, como el contacto con la naturaleza y el tener mascotas, pero no es un tema que incida pura y exclusivamente en sí mismo". De hecho, una persona puede estar apartada del exterior en cualquier modalidad de vivienda. "La salida a jugar en la calle ha sido desplazada por las nuevas tecnologías y el vínculo cara a cara ha perdido fuerza", dice. Cuando los chicos se encuentran con amigos del barrio lo hacen indistintamente del tipo de residencia. "Una barra de adolescentes que se indentifica con un lugar y es mirada con recelo por los adultos, se nutre de personas de casas y apartamentos y la interacción no es exclusiva de los techos bajos", afirma Pérez García.
PORTERO. El problema no es la habitación, sino el hábitat. "En barrios como Pocitos, en donde el edificio no permite una cultura de relacionamiento cara a cara, los vecinos se ven en las reuniones de consorcio, se encuentran en el ascensor y tienen curiosidad sobre la vida del otro pero sin interacción", cuenta el sociólogo. El portero pasa a ser una figura clave en esa vida de Gran Hermano sin nominaciones. Es un nudo de información. Obtiene chusmeríos y los distribuye. Por algún motivo ingresa a varios apartamentos. Conoce quién entra y quién sale del edificio. Tanto que a veces es el único sobreviviente a una movilidad constante. "Hay complejos de viviendas que se confeccionan como máquinas para incorporar mucha gente en un mismo espacio. Es el caso de Euskalerría. En esos sitios hay espacios de circulación pero no de encuentro. En un estudio que realizamos con un grupo interdisciplinario notamos que muchos habitantes no sentían una identidad con el lugar, consideraban que estaban allí de paso. Por tanto, en este tipo de viviendas no existe un sentido de pertenencia", dice Pérez García.
Esta falta de identificación parece favorecer a los jóvenes "quienes están de paso en la residencia", señala Di Carlo. No es el caso de los adultos mayores, necesitados de una compañía. "En la tercera edad las personas suelen quedar solas en su vivienda y el concepto de edificio le da la sensación de que están con vecinos cercanos para que los atiendan en caso de emergencia. Esta sensación no es tan real. Los vínculos se van debilitando y la atención de los demás es limitada", asevera el sociólogo. A estas personas también se le dificulta la limpieza de las grandes extensiones de una casa y la subida de escaleras cuando el ascensor está fuera de servicio, o ni siquiera existe.
Otros servicios también hacen la diferencia a la hora de elegir el lugar para vivir. "Un apartamento en un piso alto siempre va a tener mejores visuales que una casa. Pero esto no influye en la luminosidad ni la ventilación", indica Villamide. En la actualidad existen normas con estándares internacionales para asegurar la mejor calidad arquitectónica. "Aún así, hay edificaciones que no cuentan con un sistema de ventilación cruzado o los ventanales adecuados", dice Arana.
Como forma de contrarrestar la falta de sitios de esparcimiento, se ha impuesto la moda de complejos deportivos dentro de los propios edificios. Como señala Villamide, aún falta asentarse esta tendencia por los costos de la tierra, aunque el profesor Tchakidjian aclara que "solo sirven para que los niños jueguen un rato y se desintoxiquen, pero inmediatamente quieren volver a la computadora".
De acuerdo a las opiniones de los expertos consultados, hoy en día la gente circula por la ciudad sin un destino fijo. Pertenece a un lugar de trabajo, se identifica con un centro de estudio, asiste a un club y su vivienda no es más que un dormitorio. Las casas tendieron a cerrase al vecino y los edificios disminuyeron la interacción cara a cara. Y todo forma parte de la balanza para decidir cuál será el techo indicado para conformar un hogar.
A tener en cuenta en el apartamento
Antes de mudarse a un apartamento hay que conocer el sistema de seguridad que existe. Vivir en un edificio inseguro (sin portero ni rejas) puede ser problemático. El segundo aspecto que recomienda el agente inmobiliario Julio Villamide, es conocer quiénes son los vecinos y sus características. Lo último es intentar regresar al apartamento caminando en la noche y ver el entorno.
Implicancias de una casa
Las casas implican gastos, tiempo y hay que conocer cuáles son las áreas que uno está dispuesto a mantener. Los grandes jardines o parrilleros son muy lindos, más cuando hay visita, pero a veces no son funcionales y tampoco hay quién se ocupe de ellos. Es importante saber cuál es la división con el terreno lindero y quiénes lo habitan. Un espacio baldío al costado de una casa puede ser mucho más inseguro que cualquier vecino, dice el agente inmobiliario Julio Villamide.
LAS CIFRAS
78,1%
Del total de las viviendas particulares de Uruguay corresponden a casas, según los datos preliminares del Censo 2011.
70%
De las transacciones inmobiliarias que se realizan anualmente refieren a apartamentos. En Pocitos ascienden a 90%.
1997
Fue el año récord en la búsqueda de casas (36,5% de las transacciones), desde que el INE estudia al sector.