Mario Casas, actor del momento que no reniega de sus inicios en comedia romántica

Mario Casas. Foto: EFE

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Es español, tiene 35 años y casi 20 en la actuación. En abril recibió su primer Goya. Ahora protagoniza una serie taquillera en streaming.

"Y a todos aquellos que alguna vez habéis estado a tres metros sobre el cielo”. Mario Casas ganó su primer Goya. No uno cualquiera, sino uno a “mejor actor”. El papel era el de un hombre “que viaja a los infiernos” en la película No matarás, del año 2020 dirigida por David Victori.

La ceremonia fue virtual y el actor oriundo de Galicia era una de las cuatro caras en pantalla que esperaba el resultado de la categoría. “Mario Casas”, leyó el conductor. El cuadrado del actor ganador se llenó de ruido, gritos, cabezas, abrazos, rulos, más gritos. Era su primer Goya, un premio que provoca cierta mirada, prestigio en quien se lo lleve, y su familia —con ellos vive y comparte todo— no pudo contener la emoción. Lo despeinaron, su cara quedó roja de euforia. Entonces se tranquilizaron, Mario tomó una cabeza de Ironman y habló. Agradeció —como suelen agradecer quienes reciben un premio— a todos. Sin temor ni vergüenza a los papeles que lo han hecho crecer a pesar de haber sido pisoteados por la crítica, dijo: “Y a todos aquellos que habéis estado a tres metros sobre el cielo”. Y guiñó un ojo.

Mario Casas
Mario Casas en el rodaje de No matarás 

En 2010 Mario Casas hizo de Hache, un motociclista rebelde y enamorado. No fue su primer papel ni el más importante más allá de la popularidad, pero fue el que lo convirtió en un adorado por generaciones que por aquel entonces eran, como él, adolescentes rebeldes y enamorados. Con esa película y la relación detrás de la pantalla que mantuvo con su coprotagonista María Valverde, Mario pasó a ser una de las “presas” de los paparazzi españoles: novias —Blanca Suárez fue la otra conocida, ahora son buenos amigos— y los cambios en su cuerpo llenaban titulares. Ahora el foco parece estar en otro lado. Más de 20 títulos en 15 años de trayectoria tienen algo que ver, pero las decisiones —sobre todo eso— lo han cambiado de camino. 

Mario Casas en A tres metros sobre el cielo. Foto: Difusión
Mario Casas en A tres metros sobre el cielo. Foto: Difusión

Los paparazzi siguen queriendo saber de él, pero al menos ahora la crítica también lo considera. Una línea en la prensa española en la que se lee “el ídolo también es actor” parece resumir esa trayectoria.

En cuanto a los fanáticos, Mario Casas extraña la vida normal, pero ha sabido acostumbrarse a ello, además es de los que reconoce que sin el público y ese amor mediatizado nada es lo mismo. “Creo que hubo un momento clave en mi vida, tal vez a los 23 o 24... Me di cuenta de que me enfrentaba a un proceso de crisis, el cual como ser humano tenía que entender como un cambio en mi vida; pero se trataba de algo positivo, porque al final me estaban brindando la oportunidad de hacer lo que me gustaba, que es hacer cine, contar historias”.

La elección de la carrera de actor

Si a Mario Casas le preguntan qué actuación suya habría mejorado responde “todas”. Dice eso a la vez que admite que es su peor espectador. Que al día siguiente de haber rodado una secuencia le da vueltas y siempre encuentra el punto donde podría mejorar. Que es un perfeccionista, sí, pero que también la inseguridad le juega en contra. Que hubo un director que se escondía de él de tantas veces que Mario le preguntaba qué más pulir al personaje. Ya no, afirma, pero hubo un tiempo en el que si tenía que ver una escena suya, pedía que le quitaran la voz.

Ahora dice estar un poco más tranquilo y que solo intenta ser más honesto con sus personajes. Se ha liberado de los vicios, ha deconstruido sus comodines como actor y, madurez o trabajo duro, se ha amigado con lo que tiene para dar. Parte de su estrategia es elegir los personajes con “las vísceras”, ha dicho en entrevistas. Si lo siente, es por ahí, lo que lo ha llevado a interpretar personajes infelices, otros un poco más amenos, otros más maniáticos y, desde 2020, tiene un villano en su lista. Directores como Antonio Banderas o Alex de la Iglesia han sido parte de su escuela, además de coachs y su familia —siempre— que lo orientan en todo.

Su familia es el equipo detrás

La carrera de Mario Casas ha estado siempre rodeada de su familia. Dos de sus hermanos -sobre todo Sheila, abogada- son sus mánagers. Su hermano pequeño, Oscar, quiso seguir sus pasos y ahora es actor. Sus padres lo apoyan desde siempre. “Leen guiones desde hace 15 años”, dice para justificar que elija a su familia por sobre agentes externos a esta.

Fue en El Practicante, su primer trabajo para Netflix, no solo su primer “malo” en un thriller psicológico, sino uno en el que se metió hasta el punto de recorrer la ciudad en silla de ruedas, por tres meses. Para entender a su personaje tenía que vivir como él. “Iba por Barcelona y me daba cuenta de que es terrible lo poco preparadas que están las ciudades para la gente en silla de ruedas, hay millones de sitios por los que no puedes pasar o en los que no puedes entrar. Y con el tiempo te afecta emocionalmente. Apenas comía. Perdí ocho kilos para el personaje pero después dejé de cenar porque estaba en un lugar oscuro. Mi coach me empujaba a ello y yo le he dado las claves para que él sepa qué botones tocar para llevarme a esos rincones oscuros”, cuenta en Icon.

Así y todo, admite Mario en una entrevista con la agencia Efe en marzo después de ganar el Goya a mejor actor, el miedo siempre está: “Es muy bonito recibir un premio así, pero al día siguiente ya estás pensando en trabajos. Para nosotros los premios son trabajar y nuestros Goyas o premios son ese trabajo. A uno le hace del todo feliz y completo que te ofrezcan cosas, que te ofrezcan proyectos. Nos pasa a todos los actores, que aunque tengas un Goya, uno siempre tiene miedo de que no te van a volver a llamar, estés en el lugar que estés, siempre tenemos ese miedo”.

Si de mayor hubiese seguido sus sueños de cuando era niño, lejos estaría hoy de la pantalla. Más bien sería bombero. Pero un día, a los 8 o 9 años, vio una película que le cambió las intenciones. Era El niño que gritó Puta, la dirigía Juan José Campanella, y quedó encantado con aquel chico que hacía de Dan Love, así que dijo que un día quería hacer lo mismo: que quería ser actor.

CV

Algunos papeles en su carrera

Dos papeles con Netflix
Mario Casas

El Practicante y El Inocente

Estas semanas Mario estuvo entre lo más vistos de Netflix, con El inocente. Antes actuó en El practicante (2020), otro título original del sitio.

El peso de la televisión
Mario Casas

SMS y Los hombres de Paco

Son dos series en las que Mario consiguió papeles recurrentes y gracias a las cuales pasó a ser una cara común en la televisión para los españoles.

Dirigida por antonio banderas
Mario Casas

El camino de los inocentes

Fue su debut en la pantalla grande, año 2006. Una película donde la actuación de las nuevas generaciones fue lo más valorado.

Uno valorado por la crítica
Mario Casas

Grupo 7 

Dice la prensa española que su actuación en esa película mezcla de acción y suspenso fue uno de los primeros trabajos que lo ayudó a salir del papel de galán.

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