LEONEL GARCÍA
Esta historia pasó mil veces. Alguien se hace conocer en todo el mundo con un éxito espectacular, que prende de manera inmediata, suena en las radios con frecuencia alienante, lo pone en la cresta de la ola... y termina por ser lo único conocido de este artista en toda su carrera. En el mundo anglosajón se los conoce como One hit wonders ("maravillas de un solo éxito") y generan devoción, compilados discográficos, rankings y polémicas (¿Qué define a un éxito?, ¿dónde tiene que darse ese éxito?, ¿la influencia artística y la trayectoria no importan?, ¿Europe hizo algo además de The final countdown?, ¿Gloria Gaynor y I will survive?, ¿A-ha?). Sin proponérselo, fiestas como la Noche de la Nostalgia, que se celebra este viernes, también son homenajes anuales a estas canciones bien prendidas a la memoria de cada uno y que afloran ni bien se siente su primer compás. Son esos bombazos que además de tragarse el resto de la trayectoria de un artista, han logrado que una melodía, un tarareo o una palabra eclipsen a los intérpretes o al propio nombre de la canción. Vamos, si le digo "Lambada", ¿en qué tema piensa? ¿Y quién lo canta, eh?
Funkytown, de Lipps Inc. (1980). "Tara-ta-tán-ta tara-ta-ta-tán". La melodía inicial de Funkytown es tan absolutamente inconfundible, que es considerada para la música disco lo que el riff de Satisfaction de los Rolling Stones es al rock, o lo que el allegro con brio del primer movimiento de la Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven es a la música clásica. Pero claro, Beethoven ha trascendido los siglos, los Stones las décadas y... bueno, Lipps Inc. es un grupo creado en Minneapolis, Estados Unidos, aprovechando el auge de la música discotequera, con solo dos integrantes permanentes -la cantante Cynthia Johnson y el mandamás Steven Greenberg- y el resto sesionistas, y que duraron hasta 1985, cuando el género ya agonizaba. Las series animadas South Park y Futurama le han rendido pleitesía. El grupo infantil español Parchís les hizo un cover casi de inmediato.
Come on Eileen, de Dexy`s Midnight Runners (1982). Típico caso: el nombre de la canción y el de la banda no dicen nada. Pero si busca este tema en YouTube se va a dar cuenta que es, para todo aquel que pasa los 30, casi tan conocido como el himno. Sépalo cuando la escuche (y seguramente la vaya a escuchar si sale a bailar este viernes): la cadena televisiva musical VH1 la calificó en 2002 como el mejor One hit wonder (OHW) de todos los tiempos.
Relax, de Frankie goes to Hollywood (1983). La homosexualidad abierta de los dos líderes de esta banda techno-pop británica, se trasladaba a sus letras y videoclips. Y eso fue demasiado para Mick Read, DJ de la BBC, que en su programa cortó abruptamente a esta canción por la mitad. En vez de truncarles la carrera, las ventas del single se multiplicaron y el éxito cruzó el Atlántico. La carrera en todo caso se la frenó Relax, su cumbre: presionados por volver a tener un hit de tal magnitud, el grupo se fue diluyendo.
Take my breath away, de Berlin (1986). Hay quienes matarían por ser, al menos, un OHW. Pero hay otros que tenían otros sueños de grandeza. Los californianos Berlin se estaban haciendo un nombre dentro de la escena del pop rock ochentoso, tanto que fueron llamados a participar en la banda de sonido de la película Top Gun. Esta balada -no olvidar: en la Nostalgia aún se bailan lentas-, eternizada en la melosísima escena de amor entre Maverick Mitchell (Tom Cruise en la era precienciológica) y la instructora Blackwood, ganó el Oscar a Mejor Canción Original; pero el grupo no soportó estar ligado a un tema que, para peor, ni siquiera había compuesto y se separó. Ya en este siglo la banda se ha reunido, editado nuevo material con un estilo más "rock-industrial" y salido de gira; pero lo más pedido en sus recitales es una-que-sepamos-todos; adivinen...
Beds are burning, de Midnight Oil (1987). Otro caso típico: una celebridad a nivel local, un OHW para el resto del planeta. Esta banda tiene el orgullo de que su disco conceptual-medioambiental Diesel and dust es considerado el mejor en la historia del pop y rock en Australia, ganándole a nombres como AC/DC, INXS o Kylie Minogue. Pero si no hubiera sido por Beds are burning, tema que abre ese álbum, jamás hubieran salido de la enorme isla. Ellos son al rock lo que al cine fue Paul Hogan, el de Cocodrilo Dundee: un OHW made in la tierra de los canguros.
I`m too sexy, de Right said Fred (1991). En 1991, mientras REM presentaba Losing my religion, Nirvana Smells like teen spirit, y U2 One, dos hermanos calvos y musculosos formaban Right Said Fred y aseguraban ser demasiados sexis para su camisa/su auto/su gato/tu fiesta/Milán/Nueva York/Japón. El éxito fue inmediato; la certeza que este grupo dance inglés sería golondrina de un solo verano, también.
All that she wants, de Ace of Base (1993). Las voces de las bellas hermanas Malin y Jenny Berggren, más una letra bien veraniega (una chica solitaria en plan levante, nada que no se hubiera hecho antes), hicieron magia. Gracias a ellas, este tema fue número uno en Europa y Estados Unidos; gracias a él, el disco debut de este grupo sueco, The sign, logró vender 23 millones de copias en todo el mundo; gracias a ellas, esta banda de eurodance no quedó sumida en el ostracismo. Cuando preparaban su segundo disco, en 1995, advirtieron a sus fans que no esperaran un suceso semejante. Vaya si cumplieron. Ahora quieren volver con nueva formación, sin las hermanas Berggren.
Macarena, de Los del Río (1993). El verano uruguayo de 1994 habría estado mucho mejor si las radios no hubieran pasado la Macarena cada diez minutos. En poco tiempo, hasta Bill Clinton se animaba con la coreografía de-brazo extendido-palma-codo-cabeza-cadera-meneo. Es que esta creación de Los del Río, dos señores ya maduritos que vieron que con el folklore sevillano no salían de su Andalucía natal, es hoy, según el portal especializado Media Traffic, la quinta canción más comercializada (tomando en cuenta ventas en formato simple) de la historia; y en castellano, la primera. Sí, lo más conocido musicalmente en todo el mundo en la lengua de Cervantes es el Dale-a-tu-cuerpo-alegría-Macarena y su novio de apellido Victorino. Ay.
En ese mismo ranking de Media Traffic, en el puesto 66, está la canción más comercializada en portugués. Se llama Chorando se foi, es de 1989, y la canta Kaoma. Para los íntimos, es la "Lambada".
ENTRE MADNESS, LOU REED Y... CHOCOLATE
Hay casos que no generan ninguna duda. Que gracias a su pegadizo I`m too sexy los Right Said Fred (foto abajo) son un One hit wonder no lo discute casi nadie. Pero, como todo lo referido a lo musical, el tema de los OHW puede llegar a desatar pasiones. Así, no faltará el fan que diga que Europe es más que The final coutdown (y que argumente con la balada Carrie), que Irene Cara no es solo What a feeling de Flashdance (y recuerde a la canción de otra película: Fame), o el melómano que asegure que decir que Gloria Gaynor es solo I will survive es ignorar su gran trayectoria en la música soul y disco.
Por el contrario, no faltará el abogado de los OHW que disparará que, si de éxitos se habla, músicos de innegable importancia en la historia del rock como Jimi Hendrix, Janis Joplin o Lou Reed tuvieron una sola entrada en el Top 40 de la Billboard, que es, por ejemplo, la referencia de "éxito" que se toma en Estados Unidos.
Hay una cuestión de perspectiva. Madness es una banda de peso en Gran Bretaña, al punto que abrió el set musical en la Clausura de los Juegos Olímpicos de Londres, hace una semana; pero solo Our house (1984), no por casualidad el que tocaron en esa ceremonia, sonó fuerte en el resto del mundo.
Por el contrario, el grupo de cumbia-plena Chocolate (uno de los conjuntos más exitosos del auge tropical de Uruguay durante el cambio de siglo) es considerado gracias a Mayonesa un caso de OHW en los portales musicales de España, donde sonó muchísimo durante el verano boreal 2000.
Y todo esto por no entrar en cuestiones más filosóficas del estilo "¿qué es el éxito?", y ya derrapar definitivamente en una discusión sin término.
Todo esto hace que determinar qué es un One hit wonder tenga mucho de subjetivo. De todas maneras, hay un consenso generalizado en señalar a esos artistas de tan impactante como breve fulgor. Movidas de efímera duración como la música disco, el techno, el new romantic, la new wave -los tan kitsch años 80-, o el "pop latino", fueron campo fértil para la aparición de estos fenómenos.
TODO LO QUE ELLA QUERÍA
Como Abba, los Ace of Base eran suecos y poppies. Como Abba, eran dos varones y dos chicas. A diferencia de Abba, una máquina de hits, estos coparon todo 1993 con All that she wants, y paramos de contar. Como consuelo, su disco de ese año vendió 23 millones de copias en el mundo.
LAS CAMAS QUE ARDEN
En su país, Australia, Midnight Oil puede pelearle el cetro nacional del rock a AC/DC. Pero el resto del mundo los conoce solo por su tema Beds are burning, de 1987. En paralelo a la música, el cantante Peter Garrett (el pelado en la foto) ha sido legislador, ministro y gran activista por la ecología.
A HOLLYWOOD POR RELAX
Pasó lo que suele pasar: el rechazo de un DJ de la BBC harto conservador multiplicó las ventas de Relax, del grupo techno-pop Frankie Goes to Hollywood (tema ícono de la movida gay) en 1983. Tres años después, la banda desaparecía: la presión los superó; eso también suele pasar.
LA CASA OLÍMPICA
Hace siete días, este grupo abría la parte musical de la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Londres. En su Gran Bretaña, con su mezcla de pop, rock y ska, Madness tiene su trayectoria, pero fuera de las islas solo pegó Our house (1984). Por supuesto, esa fue la que cantaron.