"Mangrullo" en José Ignacio fue nominada a Obra del Año por una de las plataformas más influyentes del mundo

Elevada sobre pilotes y construida íntegramente en madera, la pieza desarrollada por los arquitectos uruguayos Diego Salinas y Chiara Rissola, propone una intervención mínima en el paisaje y apunta a otra forma de habitar el territorio.

Mangrullo
"Magrullo" la obra de los arquitectos Diego Salinas y Chiara Rissola.
Foto: gentileza

En un punto alto del paisaje de médanos de José Ignacio, una estructura liviana se eleva, sin competir con su entorno. Mangrullo, obra de los arquitectos uruguayos Diego Salinas y Chiara Rissola, condensa una idea simple y potente: mirar, habitar y refugiarse con lo mínimo. Esa síntesis entre gesto, escala y territorio le valió ser nominada a Obra del Año de ArchDaily, una de las plataformas de arquitectura más influyentes del mundo.

El proyecto forma parte de Ochoalcubo, un desarrollo que reúne arquitectura contemporánea en diálogo con el paisaje costero. En ese marco, Mangrullo elige una estrategia clara: construir menos. La pieza se resuelve como un volumen cúbico de madera, elevado sobre pilotes, que reduce la huella al mínimo y permite que el agua drene y la vegetación continúe su curso.

Mangrullo
La nominación a Obra del Año de ArchDaily la ubica en una escena internacional altamente competitiva.
Foto: gentileza

“Nos interesaba rescatar la condición primaria de un punto alto en el paisaje y traducirla en una pieza contemporánea. La operación fue reducir el gesto a lo esencial: una estructura liviana de madera, elevada del suelo con un único volumen cúbico que funciona simultáneamente como mirador y refugio”, explican los autores a Domingo.

La organización espacial es austera: dos niveles conectados por una escalera interior, una plataforma de estar y, arriba, el punto de observación. El paisaje, en definitiva, es el verdadero protagonista.

La elevación cumple múltiples funciones. Por un lado, captura vistas largas sobre los médanos; y por otro protege frente a eventos extremos. Pero también introduce una dimensión sensorial ya que la leve separación del suelo intensifica la percepción de estar suspendido en el entorno.

“Los niños lo habitan como objeto lúdico; los adultos encuentran allí un refugio contemplativo”, comentan los arquitectos.

Mangrullo
La referencia al mangrullo funciona como punto de partida conceptual.
Foto: gentileza

La materialidad refuerza esa lógica. La madera -tratada para resistir salinidad, humedad y agentes biológicos- estructura toda la obra. Está envuelta de lonas blancas translúcidas que filtran la luz durante el día y la convierte en una linterna suave por la noche. El sistema constructivo es seco, modular y desmontable. Es decir, puede ser desarmardo y reubicado.

En un contexto donde el desarrollo inmobiliario avanza sobre la costa, Mangrullo propone otra forma de intervenir. Una que no defina el paisaje, sino que lo respete y amplifique.

Validación internacional

La nominación a Obra del Año de ArchDaily ubica a Mangrullo en una escena internacional altamente competitiva. Para llegar a esa instancia, los proyectos deben ser primero publicados en la plataforma, tras una selección editorial entre miles de obras enviadas desde todo el mundo. Luego, el propio equipo de ArchDaily realiza una curaduría y define las nominaciones. Por eso, en este caso, la postulación no fue impulsada por los autores, sino por el interés editorial generado por la publicación. “La síntesis entre idea, escala y paisaje derivó en la nominación y amplió significativamente su difusión internacional”, cuentan Diego Salinas y Chiara Rissola.

Más allá del reconocimiento puntual, la lectura que hacen sus autores es más amplia. “La recepción internacional confirma que la arquitectura arraigada a un territorio puede resonar globalmente, precisamente, por esa condición”, sostienen.

Mangrullo
La elevación cumple funciones como capturar vistas largas sobre los médanos y proteger frente a eventos extremos.
Foto: gentileza

Esa línea se inscribe en una tradición reciente de la arquitectura local que privilegia la relación con el paisaje y la economía de recursos, afirman los arquitectos. “Mangrullo aporta a la arquitectura uruguaya contemporánea una mirada de contención: construir poco, intervenir con precisión, priorizar el paisaje y trabajar con materiales nobles como la madera en toda su expresión estructural. Es una arquitectura que no busca imponerse, sino intensificar la experiencia del territorio”.

En ese sentido, la nominación funciona también como validación de una forma de hacer. Una arquitectura que no busca exceso, sino experiencia. Que entiende el territorio como programa. Y que, en su aparente simplicidad, abre preguntas sobre cómo y cuánto construir.

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