Mañana es 1 de enero

Ahora sí, mañana el Uruguay comienza a funcionar como país. Se terminó la pachanga.

El carnaval salió definitivamente de primera escena, el fútbol empieza con su rutina mediocre a regalarnos su monotonía habitual (esto de la globalización nos mata: ver al Barcelona en el cable es embromado porque lo comparás con tu cuadrito bichicome de los domingos) y la política vuelve a ocupar el espacio central en las preocupaciones de los uruguayos, tanto en las charlas de café como en las tiendas familiares. (Los domingos vuelven a volar los ravioles en el almuerzo familiar, en mi casa estamos comprando cascos.)

Ya lo verán, los rostros de mañana serán de depresión colectiva, se siente la guillotina instalada por todos lados, se vive como si un cataclismo fuera a acontecer, algo así como: "Y bueh… hay que laburar, no queda otra". Aunque enseguida aparece la típica interrogante de algún compañero de trabajo que dice como bobeando: "¿Cuándo es que agarramos un feriado largo?"

"Shomo ashí" dijera el prócer posmoderno, propietario de Fusquita popular, con director de cine propio y esposa candidata a trono municipal. (¡Hasta se maquilla ahora!)

A los uruguayos les jode que les digan la verdad, pero no les gusta trabajar demasiado. (Es cierto Pepe, ta, ta). En realidad, ante tan aguda constatación cabe afirmar que eso le acontece a la inmensa mayoría del planeta, por lo que el descubrimiento mujiquesco no resulta demasiado portentoso. Desde que se terminó la esclavitud, a la gente le gusta más estar en una playa rascándose al sol o leyendo una boludez, en vez de poner sellos diez horas por día, o decirle "buen día señor" al perro que pasa delante de la puerta de un banco si es que se trabaja de ujier. Y básicamente, esto es así porque la gente trabaja mucho (ahora hablo de acá), hay multi-empleo a lo loco en estas tierras justas y solidarias, y se labora en cosas que le importan un bledo a la mayoría. ¿Alguien de verdad anhela ser portero, guarda de ómnibus o guardia de seguridad? ¿Algún niño sueña con eso? No jodamos, no seamos cínicos, si los pibes ya ni quieren ser bomberos, solo quieren ser Suárez (o "narcos", los más grandecitos) y tener guita a como dé lugar. En fin…

Además, el que no está incómodo con el jefe, lo está con el salario, y la que no está molesta con el salario, está aburrida de ser promotora de galletitas en los supermercados, poniendo carita de simpatía a niños maleducados y a viejitos garroneros que se papan cuatro al hilo y se afanan dos metiéndoselas en los bolsillos. ¡No me descansen! ¡Son poquitos los que trabajan en lo que les gusta!

Agrego que el uruguayo es proverbialmente quejoso, no le viene bien casi nada. Es que este país no cree ni en los consensos, ni en las unanimidades, lo que, por cierto, me encanta y eso nos hace tan especiales y difíciles. Recuerdo, eso sí, que 500.000 uruguayos ganan menos de 15.000 pesos, creo que no deben estar creyendo que esto es Noruega. ¿Felices? Humm…

Acá, entonces, se miente, se dice que se es feliz por pura dignidad, pero gente copada, lo que se dice copada con los empleos, solo los dueños de los shopping, algunos importadores, Tabárez que sigue ligando y algún que otro embajador al santo botón que tiene este país en lugares recónditos.

Mis hijos —debe ser mi culpa— ya me están hablando de las vacaciones de julio. ¡No lo puedo creer! O sea, son la quintaesencia del uruguayo profundo; los individuos ya quieren ver donde está el punto de llegada para ponerse a retozar cual lobos en la isla otro ratito más. Debo ser un mal ejemplo. No lo entiendo. Y yo me quejo de esto pero se ve que tengo el gen maldito metido adentro. Mis dos hijos son iguales para peor. Temo por ellos. Me inquieta que además me vengan con planteos sindicales en julio y reclamos corporativos con el presupuesto nacional. Viene mal este asunto. Creo que voy a hacer yoga o ponerme una canción del Reja para salir de ambiente. Todo mal.

Es que empezar el año nos cuesta a todos. Pongamos cara de que no pasa nada, soportemos la toma, y pensemos que el 1° de mayo es viernes, por lo que ya estamos a menos de cuatro semanas de ese objetivo. Tan solo veinticinco días exactos. Tampoco es tanto, no seamos tan trágicos.

Cabeza de turco | washington abdala

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