Ignacio Quartino
Más coloridas, informales y sobre todo renovadas son las prendas que lucen los uruguayos en los inicios del siglo XXI. Al menos eso es lo que opinan los principales diseñadores y especialistas de la moda local, de acuerdo a un relevamiento realizado por DS. A pesar de las buenas nuevas, los expertos no se ponen de acuerdo a la hora de afirmar o negar que el uruguayo sea un pueblo elegante.
Factores socioeconómicos y culturales, e incluso cuestiones tan elementales como el buen o mal gusto, provocan la diversidad de opiniones. Por otra parte, varios confían en las nuevas camadas de diseñadores que, de a poco, van dejando su huella en un mercado que se renueva tanto como el de los teléfonos celulares
LA VANGUARDIA. Peter Hamers es holandés y lleva dedicado 15 de los 47 años que tiene de vida a enseñar diseño de moda a cientos de uruguayas. Desde entonces, Hamers aprecia un cambio positivo en el modo de vestir en el país. "La gente se viste mejor y cada vez tiene menos temor al ridículo", confía el docente.
Según Hamers, estos cambios se deben a la buena disposición de los jóvenes que encaran una actitud más vanguardista, lo que deriva en un concepto de informalidad que predispone a vestirse a una manera propia de cada uno.
Una forma de contrastar el cambio que Hamers percibió en esta década y media es parar a una madre frente a su hija. "Antes, las chicas lucían prendas muy similares a la de sus madres, mientras que hoy lucen modelos que se promocionan a través de MTV, de la televisión por cable, internet y pueden comprarlos en el local de ropa más cercano".
LA INFORMALIDAD. La ropa informal, como motor impulsor de cambios positivos en la vestimenta, se sustenta en diferentes ámbitos de la sociedad. Según el diseñador Nelson Mancebo, las mujeres uruguayas no usan con tanta frecuencia los tailleurs para trabajar, sino que se adaptan a las características de sus actividades. Pueden lucir un pantalón negro, una camisa blanca y ser elegantes igual, dice.
Oscar Alvarez sostiene que la mujer clásica es la que mejor se viste. Pero no por eso tiene que interpretarse el término clásico como símbolo de vejez y de gente con perfil antiguo. "Vestir bien es usar colores armoniosos, con buen gusto, lo que no significa ser aburrido. Las mujeres clásicas son las que tienen ese perfil", indica el modisto uruguayo. En su opinión, "la mujer de 60 años quiere aparentar 50 y las de 50 quieren tener 30. Hay una tendencia a lucir más informales, para tratar de lograr un aparejamiento con la gente joven".
Los expertos coinciden que el uso de ropa informal es una tendencia que se viene dando en todo el mundo. Peter Hamers se anima a decir incluso que la mujer uruguaya cuenta con un mercado suficientemente variado como para abastecerse de prendas que marquen tendencia en el mundo. Los hombres también. Aunque lo de ellos entre cinco y diez años más tarde.
COMPARACIONES. Pablo Suárez, modisto de alta costura, considera que los uruguayos se visten muy bien con relación a los países de Sudamérica. "¡Gracias a dios no tenemos la vulgaridad de los argentinos!", sostiene.
Según el diseñador, en Uruguay la gente puede jactarse de captar correctamente el equilibrio que existe en el gusto de sus países vecinos, entre los excesivos escotes de la ropa argentina y el colorido desmesurado de los brasileños.
"Es mentira que somos grises. El uruguayo es una persona que se adapta a las tendencias inmediatamente. Uruguay es un mercado espectacular, lástima que es tan chico", se lamenta.
Oscar Alvarez, en cambio, contempla con cierta nostalgia el uso de los tapados. "Basta con mirar al otro lado del charco (Argentina) para darse cuenta que los tapados no dejaron de usarse, mientras que acá hay muy poca gente que los utiliza. En Uruguay, la ropa formal quedó reducida para utilizarse en eventos muy específicos", afirma el modisto.
CUESTION DE $$$$. "Vestimenta formal", se lee en la tarjeta de invitación de boda. Ahora, ¿es necesario aclarar en una tarjeta con letras clásicas que hay que lucir ropa formal para concurrir al casamiento? Oscar Alvarez considera que los uruguayos sólo suelen vestirse de gala para estos acontecimientos.
Para el diseñador, la economía de un país habla de las posibilidades que tiene la gente para lucir formal. Así es que se remonta al Uruguay de mediados de siglo, el de las vacas gordas, en el que recuerda a las mujeres luciendo vestidos largos y lujosos sombreros, mientras que el hombre usaba traje y corbata hasta para concurrir al Estadio.
Con el declive de la economía, Alvarez considera que las prendas de lujo empezaron a quedar lejos de las pretensiones del uruguayo medio, que fue suprimiendo este tipo de gastos.
El factor económico los llevó a vestir de determinada manera. "Desde que pasamos a ser un país pobre, la gente se viste con lo que puede", agrega Alvarez. Y eso lleva a extremos según el diseñador: "generalmente se compra una campera para que le dure 20 años".
ADIOS A LOS GRISES. Pese a los avatares de la economía, Peter Hamers cree que el uruguayo-tipo puede vestirse muy bien a un bajo precio.
Según el docente, hay una camada de jóvenes diseñadores que se empeñan en ofrecer productos a un bajo precio, pero de buena calidad. Una condición para conseguir este tipo de prendas es que opten por visitar locales de venta de ropa no convencionales, donde muchas veces pueden encontrarse cosas variadas "y de muy buen gusto", aclara el diseñador.
"En otras partes del mundo una persona debe tener alrededor de 200 dólares para salir de compras, acá en Uruguay puede hacerse una buena compra por 50", estima el docente.
Independientemente de elecciones y gustos los expertos de la moda tienen una coincidencia: los uruguayos dejaron de ser torresgarcianos. Desde hace un tiempo a esta parte muchos se animaron a dejar los tonos negros, marrones, azules y grises, para darle cabida a los colores más vivos. Esa tendencia se refleja en todos los públicos y todas las edades.
"Las madrinas de casamiento que usaban vestidos color pastel, ahora lucen tonos más fuertes", sostiene Oscar Alvarez, que considera que se exagera con la variedad de colores. "El jogging es una prenda muy cómoda, pero últimamente se usa en colores que suelen ser para aquellos países donde hay nieve, muy fosforescentes", ejemplifica.
Cuando Pablo Suárez hace alusión a los colores, elogia la velocidad con la que los uruguayos se adaptan a las tendencias mundiales: "cuando vino el rosa no había nadie que no lo tuviera en su placard, mientras que los hombres se animan a las propuestas más arriesgadas".