CARINA NOVARESE
Con la introducción en el mercado de los parches transdérmicos, las uruguayas suman una opción más a la hora de elegir un método anticonceptivo. El parche Evra fue lanzado en octubre en Uruguay, aunque en el mundo se comercializa desde el año 2000. Con igual nivel de efectividad que la pastilla anticonceptiva –ambos métodos superan el 99%–, su principal ventaja reside no tanto en un aspecto médico sino más bien en el estilo de vida de la mujer. Tal como explicó el ginecólogo José Pons, profesor de la Cátedra A del Pereira Rossell, "es una opción diferente y para algunas mujeres es preferible tener un parche en vez de estar tomando una pastilla todos los días. Pero no es que un método sea mejor que el otro".
El sistema está basado en tres parches que se colocan directamente sobre la piel durante tres semanas consecutivas. La cuarta semana del ciclo, al igual que sucede con las pastillas anticonceptivas, es de descanso y en ella se produce el sangrado.
Además de la comodidad, explicó el catedrático, el sistema evita que las hormonas pasen por el estómago y a través del hígado, un factor importante para aquellas mujeres que padecen de problemas digestivos. Muchas veces, algunos efectos indeseados de la píldora que se manifiestan en las mujeres tienen más que ver con la forma en que se ingieren las hormonas y no con las hormonas mismas. "En ese sentido la absorción a través de la piel podría evitar efectos secundarios", dijo Pons.
Según una encuesta realizada por el Centro Latinoamericano de Salud y Mujer (Celsam), en Uruguay el 58% de las mujeres utilizan algún tipo de método anticonceptivo; en el primer lugar se ubican las píldoras y en el segundo los preservativos.
OLVIDO. El mecanismo que utilizan los parches es casi idéntico al de las pastillas de última generación; ambos métodos se basan en la liberación de dos hormonas en cantidades casi idénticas, cuyo cometido es eliminar la ovulación. Por eso la opción, concluye Pons, se relaciona en la mayoría de las mujeres con la comodidad. Es que el olvido de una o más pastillas no es infrecuente. "Tenemos una evidencia indirecta de ésto. Cuando uno interroga a las mujeres en general sobre el olvido de tomar alguna pastilla, parece ser poco común. Sin embargo, desde que en el Pereira Rossell comenzó el asesoramiento a mujeres que intentan abortar, descubrimos que una gran cantidad de las que concurren manifiestan que les fracasó su método anticonceptivo. La mayoría de estos fracasos se refieren a los preservativos, pero un alto porcentaje también dice que fracasaron las píldoras. En ese caso no hay fracaso, seguramente fue olvido", dijo Pons.
A un costo de 450 pesos por mes, el parche supera ampliamente el precio de la extensa variedad de pastillas anticonceptivas que se venden en Uruguay, que van desde menos de 100 hasta 300 pesos. El precio en Uruguay, sin embargo, es menor al que se paga en varios países latinoamericanos; en Argentina el parche cuesta 21 dólares y en Estados Unidos y Chile 25. De cualquier manera, explicó Marcos Giusti, asesor médico de Johnson&Johnson/Janssen-Cilag, "la idea nunca fue sustituir a las pastillas por los parches, sino dar una opción más".
El parche se lanzó en Uruguay en octubre pasado, aunque en mercados como el de Estados Unidos es utilizado desde 2001 y en otros latinoamericanos, como el caso mexicano o brasileño, existe desde hace dos años. La tardanza en el caso uruguayo se explica sobre todo por los procesos de registro que deben seguirse para que un medicamento pueda ser vendido en el mercado.
Entre varios estudios internacionales, una investigación realizada entre 1997 y 1998 en 45 clínicas de Estados Unidos y Canadá comparó la eficacia y el uso del parche y de los anticonceptivos orales, probándolos en 1.417 mujeres adultas en edad de procrear. Así se concluyó en que el nivel de anticoncepción es casi idéntico.
En Uruguay, según Giusti, los médicos recibieron con interés el producto, porque casi todos tenían conocimiento del sistema y habían leído literatura científica al respecto. Hasta el momento se vendían unos 120 parches por mes, aunque a partir del lanzamiento de la publicidad masiva es posible que se registre un aumento del consumo, analizó el asesor.
"Mis pacientes han manifestado mucho interés y curiosidad y varias han preguntado sobre el parche", explicó Pons.
COMO SE USA
El parche tiene una superficie de 4,5 centímetros y está compuesto por tres capas: la interior, que se retira en el momento de colocarlo, una segunda que es la que contiene las hormonas y la exterior, hecha de polyester y que sirve de protección. Este sistema anticonceptivo se basa en la norelgestromina y el estradiol; el parche libera diariamente 120 microgramos de norelgestromina y 20 de estradiol.
El primero de los tres parches que deben aplicarse durante el ciclo de un mes, se coloca en alguno de los cinco días del período menstrual. En caso de que sea la primera aplicación, la usuaria debe optar por algún otro tipo de método anticonceptivo durante la primera semana, mientras que el parche comienza a surtir efecto. Luego debe aplicarse un parche nuevo en la segunda semana del ciclo y otro en la tercera. El ciclo se reanuda luego de la cuarta semana, ésta sin aplicación.
El fabricante asegura que ni el calor, la humedad o el ejercicio afectan la adherencia del parche, pero en caso de que uno se cayera, es necesario aplicar otro en menos de 48 horas; mientras tanto, no es necesario utilizar otro método anticonceptivo.
El peso de la mujer puede ser un condicionante a la hora de usar este método anticonceptivo. Si se superan los 90 kilos es necesario consultar al médico y evaluar si el parche será efectivo.
MECANISMOS PARA ELLOS
Además del preservativo o la radical vasectomía, la carga de los métodos anticonceptivos recae siempre en la mujer. En los últimos años, sin embargo, varias compañías comenzaron a investigar la posibilidad de desarrollar un anticonceptivo masculino. Tal como explicó William J. Bremmer, director del Centro de Investigación sobre Anticoncepción Masculina de la Universidad de Washington, "la anticoncepción para hombres ha sido una área de la investigación que se dejó de lado, al punto que no hubo nuevos métodos desde que se creó el condón, cientos de años atrás".
En Estados Unidos un tercio de la anticoncepción que se utiliza es masculina, con cifras casi iguales divididas entre quienes usan preservativos y quienes recurren a la vasectomía. Ahora los investigadores piensan en desarrollar métodos hormonales para ellos.