La voz del dolor en África

| El cantante senegalés Youssou N`Dour se ha vuelto el hombre más influyente del continente negro, donde sus compatriotas lo idolatran y escuchan como a nadie.

William Ferreira ds caricatura 20070715 450x340
William Ferreira

EL PAÍS DE MADRID | TOMÁS BÁRBULO

Cuando el hombre más influyente de África occidental surge cantando del suelo del escenario, los miles de espectadores que abarrotan el estadio de fútbol de Ziguinchor le reciben con una explosión de júbilo. No importa que Youssou N`Dour les haya hecho esperar nueve horas simplemente porque ha decidido echarse una siesta demasiado larga y después ha preferido conversar con los periodistas de El País de Madrid. En Europa, tal vez le habrían recibido a botellazos, pero estamos en África: aquí el descomunal retraso es una muestra más de la majestad del personaje.

Hacía cinco años que You no pisaba Ziguinchor, capital de la Casamance, una región situada al Sur de Senegal en donde guerrilleros independentistas mantienen en jaque permanente al gobierno de Dakar. Sin embargo, el cantante la ha elegido para arrancar su gira mundial.

Allí accede por primera vez a recibir a un medio de comunicación internacional para hablar de política y de inmigración. Sentado en el salón de su suite, parece investido de una serena gravedad. Con voz profunda, hilvana un discurso políticamente correcto al que hay que prestar atención al menos por un motivo: África le escucha.

-Hace unas semanas se entrevistó con George W. Bush, en la reunión del G-8. En las fotografías, usted parecía muy serio a su lado.

-Es sabido que no estoy de acuerdo con la postura de Bush acerca de Irak. Pero creo en defender la causa de los más pobres, que somos los africanos. Y para abogar por ellos estoy dispuesto a pagar el precio de reunirme con Bush.

-En el G-8 apenas se habló del drama de la emigración clandestina que vive ahora mismo Senegal. Cientos de sus compatriotas se han ahogado cuando intentaban llegar a Canarias en cayuco. ¿Qué se puede hacer para evitar esa tragedia?

-Ese asunto tiene tres causas fundamentales. En primer lugar, es un problema de pobreza y equilibrio. Las personas que se embarcan están prácticamente muertas. Es como si ya no existieran. Y piensan: si ya no existo, ¿por qué no arriesgarme? La segunda responsabilidad atañe a los gobiernos africanos, que no logran arreglar el problema del desempleo. Lo han intentando por todos los medios, pero no lo consiguen. Y es porque antes deben abordar la formación profesional. Y en tercer lugar, Europa debe mejorar la acogida de los clandestinos. Si Europa piensa que puede dormir tranquila sin solucionar el problema de África, se equivoca.

-¿A qué se refiere cuando habla de mala acogida? ¡Si los guardias civiles se juegan la vida para rescatar a los inmigrantes!

-Por las imágenes que yo he visto en televisión, Europa no ofrece condiciones de acogida dignas.

-Usted dijo que en Europa existen prejuicios sobre los africanos, pero que también estos últimos adquieren en Europa prejuicios sobre sí mismos. ¿Hablaba de distintas formas de racismo?

-No sólo de racismo. Occidente tiene una imagen fija de África y no quiere cambiarla. Es la imagen de la pobreza, la selva, la guerra, el sida y la hambruna. Eso existe, pero también hay otras cosas. Hay otra cara de África. Por ejemplo, es cierto que aquí la gente no tiene dinero, pero si usted sale a la calle podrá comprobar que está contenta. Y esa imagen de solidaridad y de alegría es la que yo quiero mostrar. No sólo que los africanos no viven en los árboles.

-Los observadores internacionales aseguran que si se presentara a las elecciones arrasaría. ¿Ha pensado en optar a la presidencia?

-No creo que el hecho de que yo entrara en política fuera útil a los senegaleses. Por el contrario, me dispongo a lanzar un movimiento ciudadano en Senegal y en el resto de África para debatir las cuestiones más importantes que nos afectan. Porque sí soy consciente de que mi voz tiene influencia para promover las buenas causas.

Un diario, una radio y una discográfica en su haber

N`Dour viaja en un Focker de las Fuerzas Armadas puesto a su disposición por el gobierno senegalés.

Cuando el cantante llega al aeropuerto, horas antes de dar un concierto en un estadio de fútbol de Ziguinchor (en Casamance, Senegal), el jefe de la base militar de Dakar -capital del país- le acompaña reverentemente hasta el pie de la escalerilla del avión, en el que también viaja el medio centenar de personas que forman su troupe.

Nada más subir al aparato, N`Dour se separa del resto del grupo para instalarse en un incómodo asiento en la cabina de la tripulación. El asunto se explica cuando el piloto enciende los motores y todas las chapas del viejo aparato comienzan a vibrar de forma amenazadora.

Mientras el avión hace temblar a los pasajeros como si sufrieran una crisis de malaria, Youssou lee tranquilamente el periódico: su periódico.

El cantante también posee su propia emisora de radio, su propia compañía discográfica, su propio estudio de grabación… Si la voz de N`Dour es de "plata líquida", según la definición de Peter Gabriel; su negocio es de oro macizo.

Entre los 100 más influyentes del globo

El niño Youssou N`Dour, hijo de un humilde mecánico de Dakar, que a los 12 años grababa sus canciones en casettes y luego intentaba venderlos en los aparcamientos, se ha convertido en algo más que una estrella en África.

Hoy, a los 47 años, es mister N`Dour, un hombre a quien los líderes de los países más ricos del mundo invitan a las cumbres del G-8.

Los estadounidenses, tan aficionados a confeccionar listas, acaban de consagrarle en la revista Time como uno de los 100 personajes más influyentes del mundo.

Y lo cierto es que es una de las pocas figuras públicas amadas incondicionalmente en África, un continente en el que sobran déspotas corruptos y sanguinarios.

Su fama en Senegal, país donde nació, llega a tal punto que apenas puede salir a la calle por temor a que el fervor de sus compatriotas y admiradores le provoque la muerte por aplastamiento.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar