La piel también tiene noticias

| La preocupación por la prevención del cáncer cutáneo y el éxito de nuevas técnicas estéticas, fueron los principales temas en el último congreso de Dermatología.

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PABLO PERA PIROTTO*

Cada vez es más frecuente que la palabra piel esté asociada al término cáncer. La razón es tan clara como compleja: la expresión cutánea de esta patología es la enfermedad oncológica más frecuente en la población mundial y los debates sobre su prevención y tratamiento tema corriente en encuentros y congresos médicos. Sin embargo, la dermatología también es fuente inagotable de buenas noticias, ya que en su área estética los avances científicos se suceden con rapidez, brindando soluciones cada vez más eficientes. Precisamente por eso, estos fueron los dos principales tópicos que se trataron en el último Congreso del Colegio Iberolatinoamericano de Dermatología (Cilad), celebrado en Sevilla hace algunas semanas.

Este evento científico, que se organiza cada dos años, es uno de los más relevantes de la dermatología ya que congrega a especialistas de distintos países para compartir sus conocimientos y experiencias. También están presentes los principales laboratorios de la industria farmacológica y cosmética, y los fabricantes de aparatología médica.

Dentro del variado número de temáticas relacionadas a la piel que se abordaron, se distinguen dos grandes áreas. Por un lado, todo aquello que tiene que ver con las enfermedades y trastornos que se desarrollan o afectan la superficie cutánea; y por el otro, todo lo relacionado con los métodos para mantener una piel saludable y corregir las alteraciones de su apariencia estética. En muchas patologías, ambas cosas van de la mano, como en la rosácea, el acné o en las manchas benignas del melasma.

Por tratarse de la enfermedad oncológica que más afecta a la población mundial, el tema del cáncer cutáneo tuvo una especial importancia en el último Cilad.

Básicamente se distinguen tres tipos de tumores malignos: el carcinoma basocelular, el carcinoma espinocelular y el melanoma. El primero, si bien es al que más pacientes afecta, es el menos agresivo, alterando casi siempre únicamente la piel sin extenderse al resto del organismo. El carcinoma espinocelular es el segundo en la estadística, y si bien tiene mayor agresividad, cuando es detectado y operado a tiempo logra erradicarse por completo. En cuanto al melanoma, es el menos frecuente pero sin dudas el más peligroso por su agresividad y su capacidad de dar metástasis en otros órganos del cuerpo. Especialmente sobre este último apuntan la mayoría de las investigaciones así como los adelantos en cuanto al diagnóstico y tratamiento.

A pesar de las campañas que se vienen desarrollado a nivel mundial enfocadas a la prevención, en las últimas tres décadas se ha triplicado la incidencia de melanoma en la población y las estimaciones que se realizan para los próximos 30 años determinan que se va a mantener un aumento constante. Afortunadamente, la mortalidad de este tipo de cáncer no sigue un crecimiento tan vertiginoso, lo que demuestra que la falla está en la prevención, mientras que los métodos para diagnosticarlo en forma temprana y su tratamiento han mejorado.

La principal prevención radica en evitar las quemaduras solares, sobre todo en los primeros años de la vida, cuando se acumula mucho más el daño que ellas producen. En el congreso se habló no solo de la importancia de protegerse de las radiaciones del Sol, sino también de las radiaciones ultravioletas artificiales producidas por las camas solares. Tanto es así, que cada vez son más los países en los que están prohibidas para menores de 18 años.

Es fundamental realizar una buena fotoprotección utilizando productos con aval dermatológico. A propósito de ese tema, se ha determinado que se va a abandonar el término "pantallas solares" en el entendido de que no existe ninguna crema que bloquee completamente y no deje atravesar en absoluto los rayos ultravioletas. Tampoco en un futuro cercano se podrá poner como número de factor de protección solar cifras tales como 60, 70, 80 o 90, ya que luego del 30 es muy poca la diferencia que existe en cuanto a la protección.

BIOESTIMULACIÓN. En cuanto a la dermatología estética o cosmética, los avances se suceden rápidamente, algo que se constata en la diversidad de productos con los que se cuenta en el mercado. Pero lo más relevante desde el punto de vista médico son las terapéuticas que utilizan el Plasma Rico en Plaquetas (PRP), así como la aplicación de células madre. Cada vez son más las indicaciones de estos tratamientos, que superan el ámbito estético y son aplicadas con éxito en otras áreas de la medicina.

El objetivo del PRP es estimular el desarrollo de los tejidos, promoviendo su reparación y regeneración de forma más veloz y eficaz. Para ello, basta con extraer de forma convencional una pequeña cantidad de sangre y someterla a un proceso de centrifugación que logra separar una fracción de plasma que tiene una alta concentración de plaquetas. Dentro de ellas hay una gran cantidad de factores de crecimiento, que al ser liberados en la zona en la que se coloca el preparado desencadenan un proceso llamado bioestimulación, ya que se utiliza un mecanismo biológico natural y propio del individuo para producir la regeneración celular. Por esa razón, no existe rechazo del organismo ni se produce reacción adversa alguna. En la piel, el PRP aumenta la producción de colágeno y elastina, y la renovación de las capas superficiales.

El concentrado de plasma rico en plaquetas también se puede combinar con células madre del tejido graso, que se obtienen mediante la aspiración de zonas en donde existe adiposidad localizada. Esto se puede utilizar para rellenar o remodelar áreas que están deprimidas, ya sea con fines estéticos como también reparadores.

El rostro, el cuello y el área del escote son las zonas más frecuentemente tratadas, constatándose buenos resultados en el cuero cabelludo en los casos de pérdida de pelo, tanto en hombres como mujeres, y últimamente también se aplica para mejorar la celulitis y la flaccidez. *Médico especialista en dermatología.

EL BOTOX ADEMÁS CON USO MÉDICO

La aplicación de toxina botulínica es uno de los tratamientos estéticos más realizados en el mundo. Su colocación a nivel de ciertos músculos de la cara, logra atenuar con éxito las llamadas arrugas de expresión. Se utiliza con más frecuencia en el entrecejo, la frente y las tristemente célebres "patas de gallo". Pero, no solo se usa para correcciones estéticas; logra muy buenos resultados en el tratamiento de la hiperhidrosis, un trastorno en donde los niveles de sudoración son muy altos, sobre todo en las axilas, lo que altera marcadamente la vida social de quienes la padecen.

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