M.H.
El sábado será algo especial: en Parque Rodó habrá casi 400 chicos de 1 a 16 años, todos ellos compartiendo algo muy particular, que celebrarán esa jornada. Nacieron bajo la técnica de fecundación "in vitro", que justamente en estos días festeja su 20° aniversario en Uruguay. Los pioneros de este importante hito de la historia de la medicina en el país son los médicos que conforman el equipo multidisciplinario del Centro de Esterilidad Montevideo, liderado por el Dr. Gerardo Bossano.
"Siempre supe que nací por fecundación `in vitro`. No me acuerdo exactamente cuándo fue que me lo dijeron, pero desde que tengo memoria lo sé. Siempre me contaron bien de qué se trataba todo. Tuve la suerte de que mi mamá es médica, entonces me lo pudo explicar detalladamente", recuerda la primera niña nacida por esa técnica, Carolina Varela, quien hoy tiene 16 años; nació el 20 de marzo de 1990.
Con total naturalidad, madre e hija narran una historia que hasta el día de hoy arranca lágrimas en Elena Durán, la mamá. "Había agotado prácticamente todas las técnicas posibles, y hasta había intentado hacerme "in vitro" en Suiza, pero no me aceptaron por la edad. Ya me había anotado para adoptar un niño, hasta que Gerardo Bossano me dijo que no me preocupara, que él lo intentaría. Tuve 13 años de esterilidad, desde que me casé nunca hice nada para no quedar embarazada, y sin embargo no llegaba. Pero igual, cuando comencé a intentar la fecundación "in vitro" ya estaba tranquila, porque sabía que hijos iba a tener por adopción. Pero no me quería quedar con aquello de no haber intentado hasta lo último de lo último tener mis propios hijos. En el tercer intento de fecundación quedé embarazada", cuenta la médica Elena Durán.
La llegada al mundo de Carolina fue una fiesta para toda la familia Varela Durán y para el equipo del Centro de Esterilidad Montevideo, que obtuvo su primer caso exitoso luego de cuatro años de riguroso trabajo profesional. El médico Gerardo Bossano hasta debió postergar su matrimonio, para estar atento al nacimiento de la primera niña "in vitro". "Fue emocionante -dice Elena con un nudo en la garganta- y para Carolina es exactamente lo mismo que haber nacido en forma natural", agrega, y su hija asiente mientras cuenta: "en el colegio siempre se lo dije a todos, y cuando tuve que hacer un trabajo para una prueba internacional, lo realicé sobre fecundación `in vitro`. Mi álbum de fotos de bebé comienza con dos células y el embrión".
Como es muy buena estudiante, dice la madre con orgullo, las amigas las embroman respecto a que en esa fecundación hubo alguna manipulación para que le salieran todos los genes inteligentes.
MÚLTIPLES. Sorpresa total fue la de otra madre, Stella Reyes, cuando le dijeron que producto de la fecundación "in vitro", tendría un embarazo múltiple. Al principio pensó que serían mellizos, pero luego supo que el número ascendía a cuatro. Finalmente nacieron tres niños, dos varones y una niña: Emiliano, Mauricio y Maite Galván, quienes hoy tienen 14 años. Fueron los primeros trillizos nacidos por esta técnica en Uruguay, y en su momento, el 28 de agosto de 1992, ocuparon las primeras planas de los diarios. El álbum de fotos, en este caso, comienza con varios embriones fecundados, y luego tres pequeñísimos bebés que se han transformado con 14 años en un excelente basquebolista de Bohemios (Emiliano), un gran lateral derecho de fútbol (Mauricio) y una competidora profesional de natación (Maite).
"Al principio no me hice demasiadas expectativas porque la técnica recién se estaba implantando en el país -cuenta Stella-. Me llevó como un año la preparación con el equipo multidisciplinario, hasta que me decidí. También había un tema económico, pero finalmente lo logré. Más allá de que los médicos no me daban muchas esperanzas, cuando comencé yo sabía que iba a quedar embarazada. Era la última vez que hacía un tratamiento, no tenía más dinero para más, y me puse muy positiva. Quizás por eso quedé", confiesa Stella.
Los trillizos siempre supieron que habían nacido por fecundación "in vitro", aunque recién a los 10 años lograron comprenderlo bien. "La verdad es que no nos cambió nada saberlo", dice el más futbolero de todos, Mauricio, mientras Emiliano, el basquebolista, agrega, "simplemente en el liceo tuvimos más curiosidad en saber cómo era el tema".
La historia de Stella y los trillizos fue de sorpresa en sorpresa. Porque primero le habían dicho a la mamá que serían todos varones. "No sé po qué antes de entrar al parto le dije a mi madre que también había pensado un nombre para una niña, Maite. Cuando salí, Gerardo (Bossano) me dijo: `tuvimos tres niños, y uno de ellos es una niña`".
Maite no para de sonreír en toda la entrevista. Cuenta que en el liceo, en el espacio adolescente, se explicaron todas las formas de fecundación, entre ellas la técnica "in vitro", y fue allí que confesó ante sus compañeros que ella había nacido con ese procedimiento. "Todos pensaban que los chicos `in vitro` tenían problemas. Entonces cuando yo dije eso, se empezaron a reír y se dieron cuenta de que no", narra la joven. "Bueno, más o menos", bromean sus hermanos.
TÉCNICA. Quien desde un principio está detrás de todos estos milagros es el ginecólogo Gerardo Bossano, que en 1986 reunió a un grupo de profesionales interesados en el tema y creó el primer grupo de fertilización `in vitro` en el Uruguay. Es el director del Centro de Esterilidad Montevideo, además de dirigir junto a varios colegas los programas de fertilización asistida.
Cuando se le recuerda el caso de Carolina Varela, la primera niña nacida por fecundación "in vitro", Bossano señala: "fue muy importante, no solo para mí, sino para todo el equipo. Conseguir un embarazo era como la primera etapa cumplida de un proyecto que en otros países ya llevaba seis o siete años, y que nosotros comenzamos acá con una importante resistencia por parte de instituciones religiosas e incluso de los medios. Era una técnica nueva y compleja, que en un principio, dada la tecnología del momento, era aún más complicada, y muchas veces no se conseguían resultados de fertilización. Carolina fue especial, porque el primero siempre es el que más impacta y emociona, a mí, como a todo el equipo de profesionales que se juntaron a aplicar una técnica que en el país no se hacía".
PROCESO. La doctora Lidia Cantú es la directora del laboratorio de reproducción asistida del Centro de Esterilidad Montevideo. Allí se realizan los procedimientos de recuperación de óvulos, preparación de muestras de semen y la fertilización "in vitro" propiamente dicha, incluyendo técnicas de micromanipulación como ICSI, Hatching asistido, entre otras. "Trabajo en el área de `in vitro` propiamente: desde el momento en que se recuperan los óvulos, lograr la mayor cantidad posible para cuando comienza la etapa de laboratorio poder manipular y conseguir una buena calidad embrionaria. La tercera etapa es la transferencia, que luego de un tiempo de espera da positivo o no".
A la doctora Cantú no le gusta hablar de que en el laboratorio se realiza la concepción. "En realidad lo que hacemos es poner óvulos y espermatozoides juntos en una placa de cultivo para que se fertilicen espontáneamente. Eso es por ejemplo en casos en que hay fisuras en las trompas, y no se encuentran los óvulos con los espermatozoides. Pero también hay algunos casos de esterilidad en que los espermatozoides no alcanzan para penetrar el óvulo, no son aptos por sus características, ahí realizamos otro procedimiento que se llama ICSI, que es la microinyección o micromanipulación de gametas. Es un procedimiento de alta precisión, en el cual el embriólogo tomará el óvulo con una micropipeta mediante aspiración bajo control microscópico. Con otra micropipeta aun más fina se cargará un espermatozoide, y posteriormente se inyectará a través de la membana celular en el citoplasma de la célula, reproduciendo el proceso de penetración espermática. El hecho realmente revolucionario del ICSI es que permite lograr la fertilización con muy pocos espermatozoides".
Más allá de que todo el trabajo se realiza en el laboratorio, al equipo médico le gusta igualmente entrevistarse con los pacientes de manera de explicarles detalladamente el procedimiento, y además saber por qué llegan hasta allí. "Me parece que es una muy buena instancia porque la gente tiene mucha mística alrededor de esto, y miedos de lo que se hará o no. Les gusta saber, y así también toman confianza en la técnica. La información a las parejas es un beneficio porque enfrentarse a un tratamiento de reproducción asistida ya es algo que cuesta. En primer lugar se debe reconocer que uno tiene un problema de esterilidad, y es difícil asumirlo. Y después, es necesario lograr contestarle todas sus preguntas y dudas, no con términos científicos demasiado complicados sino con los justos para que estén más seguros. Por lo general, las parejas llegan a esto ya muy cascoteadas, penan durante el procedimiento y bueno, cuando es positivo sienten que valió la pena. El objetivo es muy importante y por eso uno se involucra mucho con los pacientes, hasta en lo emocional", agrega la médica.
Tratamiento caro porque implica altísimos costos
Gerardo Bossano reconoce que la fecundación "in vitro" es un tratamiento caro porque implica altísimos costos de profesionales, equipamiento y por su procedimiento. "Lo que es más barato son los médicos, todo lo demás es muy caro", señala.
-¿Es un procedimiento para la gente de dinero?
-No, es un procedimiento caro pero hemos logrado llegar a todas las clases sociales por diferentes programas que realizamos. Hemos tenido pacientes hospitalarias y lo hemos hecho gratis, porque la manda un colega que no ha tenido éxito. Y bueno, le solicitamos los implementos a través del hospital, y lo hacemos. Pero además contamos con un Plan Cigüeña que realmente hace que la técnica sea pagada mensualmente, y así todos tengan acceso a la misma. Le hemos dado la oportunidad de reproducción asistida a gente que nunca había pensado en hacerlo por su costo.
-¿Existen casos imposibles?
-Sí. Mujeres sin útero no tienen posibilidad, o aquellos que no pueden utilizar su propio semen. Allí deben recurrir a semen donante. Pero hay también imposibles en lo que es reproducción; pacientes que lo han intentado, no solo con nosotros sino también en otros países, y no han quedado.
-¿Se sabe por qué?
-Se ha estudiado, pero la verdad que no se sabe. Existen una cantidad de fallas vinculadas a la implantación e interrelación del embrión y el endometrio que genera la alimentación, que no sabemos por qué cuando se pasan buenos embriones no han quedado. Nos abruma más eso que el que queda con tres.
El dato
El Centro de Esterilidad Montevideo, liderado por el Dr. Gerardo Bossano, cumple su 20° aniversario. La institución atiende 220 casos al año y ha hecho posible el nacimiento de 394 niños a través de la técnica de fecundación "in vitro".
35% de éxito evolutivo
Según el director general del Centro de Esterilidad Montevideo, los porcentajes de embarazos que manejan es de "35% de éxito evolutivo, dependiendo de la edad". "Quizás hay centros que obtienen mejores resultados pero limitan mucho la edad. Nosotros tenemos pacientes de hasta 42 y 43 años", señala el ginecólogo Gerardo Bossano.
La técnica de reproducción asistida tiene también su aspecto milagroso, agrega la doctora Lidia Cantú. "En medicina en todos los aspectos se debe tener mucha ética. Pero nunca le tuve miedo a la técnica, en cuando a las oposiciones que tuvo al principio. Pero además soy una convencida de que esto también tiene mucho de natural y de milagroso: muchas veces transferimos quizás 10 óvulos y fertilizan solo 4. Para quien cree en Dios, allí está su lugar, ¿por qué unos sí y otros no? Yo no sé por qué, está en las manos de Dios. A veces fertilizamos tres y se implanta uno solo, o quizás ninguno. Yo pienso que con esta técnica, como en muchas áreas de la medicina, estamos ayudando a que el paciente tenga un hijo. Pero siempre trabajando con sentido ético. Sabemos que trabajamos con una pareja, en un principio con sus gametas y embriones, que si todo sale bien nace un niño".
ESTERILIDAD. Un 30% de los pacientes que consultan para realizarse fecundación "in vitro" es por factores masculinos. Otro 30% corresponde a problemas femeninos, y el restante es mixto. "Más de la mitad de los pacientes que se hacen fecundación `in vitro` utilizan la técnica de ICSI, la más compleja", indica Cantú.
Actualmente, el Centro que dirige Gerardo Bossano trabaja en alrededor de 220 casos al año. "Ahora, por ejemplo, tenemos 30 embarazos en curso", señala el médico, quien agrega que el país se debe un marco legal al respecto de la fecundación `in vitro`, como ya lo tienen muchísimas naciones del mundo.
Y sí, solo el Centro de Esterilidad Montevideo, en sus 20 años de trabajo a 2006, lleva realizados más de 1.800 ciclos con técnicas de reproducción asistida. Pero además de lograr la primera fertilización "in vitro" en Uruguay, en 1989, en 1994 el CEM logró el primer embarazo de fertilización "in vitro" por embriones congelados en el país. Se trató del tercer intento de transferencia y los embriones estuvieron congelados por varios meses.