La cultura como refugio

| Abre Urbano Espacio Cultural, centro destinado a darle contención intelectual a personas en situación de calle; apuntan a reconstruir la lastimada autoestima.

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CATERINA NOTARGIOVANNI

Voy a todos lados, como tengo pase libre en los ómnibus... para sacarme el aburrimiento y matar el tiempo". "Me siento en el banco del BPS, todo el día, no tengo otra cosa que hacer". "Y ahora, salgo a buscar trabajo... si no me quedo sentado por ahí, o me voy al comedor del INDA que es a mediodía, y después en la tarde cuando salgo de ahí voy a la Biblioteca Nacional o si no a la del INJU, o al Centro Cultural Español...". "Doy vueltas, me voy a la plaza a tomar mate... o si no me voy a la iglesia..."

Los testimonios corresponden a hombres y mujeres que pasan la noche en refugios, y fueron recogidos por la socióloga Fiorella Ciapessoni para su investigación "Avances en la tipología de individuos `Sin techo`" (Informe Final CSCI-Facultad de Ciencias Sociales, Udelar). El estudio, de carácter cualitativo, buscó profundizar en cuatro aspectos: los motivos de ingreso a un refugio, las estrategias de supervivencia (¿qué hacen durante el día?), los planes de salida y el uso que le dan al refugio (ver recuadro).

Los testimonios arriba mencionados hablan del segundo aspecto: ¿Qué hacen con sus vidas después de las 8 de la mañana, hora en la que los refugios cierran sus puertas? Por lo visto, esperar a que el tiempo corra. Pero esta situación puede cambiar a partir de mañana, cuando abra sus puertas Urbano Centro Cultural, un lugar concebido para población en situación de calle que no tiene antecedentes en Uruguay ni en América Latina. Allí no encontrarán camas, frazadas, alimentos ni medicinas. Allí accederán únicamente a la cultura. Ni más, ni menos.

Piloto. Reconstruir la autoestima a través de la expresión artística es una de las tareas que tienen por delante los profesionales de Luna Nueva, ONG encargada de gestionar el espacio surgido de un convenio entre la División de Atención a Colectivos Vulnerables (Mides) y la Dirección de Cultura (MEC), a través del Área Ciudadanía Cultural; y en el que también colaboran la IMM, el Ministerio del Interior, de Vivienda, el BPS y privados.

El diseño de la casona de 200 metros cuadrados estuvo a cargo de la licenciada en Comunicación Analía Torres y el trabajador social Gustavo Robaina, ambos del MEC. "Tuvimos en cuenta que sea un espacio seductor para esta población. No queríamos generar una estética que se vinculara con el INAU o con los refugios, queríamos un centro cultural cálido y atractivo para cualquier persona", explica Torres. En ese sentido, el objetivo se cumplió con creces. Urbano es un lugar moderno, colorido, con olor a nuevo, equipado con computadoras y televisores de última generación, proyector de cine, biblioteca y sala multiuso. El centro es apoyado por proyecto Viví Cultura, quien a través del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) financió la compra del equipamiento.

Los ejes programáticos en los que trabajará el equipo de Luna Nueva son Memoria, Identidad y Ciudadanía; y el formato: taller. El propósito es abordar esas temáticas utilizando diferentes lenguajes expresivos; como la plástica, el canto, la literatura, la danza, el teatro y la pintura. "La idea es que de estos talleres puedan surgir productos culturales. Creemos y estamos convencidos de que estas personas tienen un potencial, como todas, para crear, revisar y resignificar su vida y su historia", señala el coordinador del centro, Alfredo Correa, psicólogo y educador social. Además se brindará apoyo técnico en alfabetización digital.

Los gestores de Urbano están contactando a personas en refugios y realizando entrevistas personales con el objetivo de sondear el interés, dejando bien claro que el centro no es un lugar para el "achique".

"No es solamente un techo. La cultura abriga pero en un encuadre de trabajo. Eso no quiere decir que ellos no puedan venir a estar toda una tarde jugando a las cartas o mirando una película", acota Correa.

A propósito del "achique" durante el día, ilustrado al comienzo de esta nota, la investigación de Ciapessoni enumera las respuestas recogidas bajo el título "Estrategias de supervivencia": "hacer uso de los servicios asistenciales (INDA, centro diurnos) encargados de fijar una rutina diaria, el uso únicamente del refugio y negarse a depender de los servicios antes mencionados (sobre todo los hombres), acompañarse en los recorridos (comercios, iglesias), recibir ayuda de vecinos, buscar trabajo, comercializar lo que esté al alcance, hurgar y/o mendigar, transcurrir el día en lugares que ayuden a sobrellevar el aburrimiento (bibliotecas), y el cansancio que produce caminar sin tener a dónde ir".

Teniendo en cuenta esto último, Urbano Espacio Cultural tiene serias posibilidades de convertirse en un nuevo concepto de refugio.

Tipología y comportamiento de los "sin techo"

Luego del análisis de las entrevistas realizadas para "Avances de la tipología de los individuos `Sin techo`", la socióloga Fiorella Ciapessoni concluye que los móviles que conducen a esta situación están vinculados con: "Inestabilidad laboral y precarización del empleo, violencia y abusos (en el caso de las mujeres), fragilidad en los vínculos, problemas de adicciones, trayectorias habitacionales precarias".

En lo que refiere al significado del refugio en la experiencia del usuario/a y por ende, a su uso, las respuestas apuntaron a: "una solución habitacional viable debido a la falta de ingreso sostenido y suficiente, el paso intermedio (empuje) para `salir adelante` y evitar así recaídas (relacionadas al consumo de sustancias), un recurso (de carácter temporal) propicio mientras se resuelven otros problemas (familiares, laborales), un hogar, la única alternativa para no dormir a la intemperie".

Por último, la perspectiva de salida de los entrevistados estuvo vinculada con: "un trabajo estable, mejor remunerado, recomposición de los vínculos, poder ahorrar algo de dinero". Por el contrario, en aquellos para los cuales la perspectiva de salida no es un proyecto en el largo plazo las causas esgrimidas fueron: "No tener vínculos sólidos que operen como sostén `fuera del refugio`, la resignación a la `situación de calle`, el miedo de volver a fracasar (producto de la desvalorización personal) estando fuera de este colectivo".

La visualización de los distintos perfiles de usuarios de refugios, sostiene Ciapessoni, "conducirá a formular distintas líneas de intervención necesarias para la salida (o contención) de los distintos grupos con distintas necesidades (de vivienda, vinculares, laborales)".

Algunos tienen inquietudes intelectuales

"Esperamos y queremos que marche muy bien", comenta el maestro Yamandú Ferráz, director de la División de Integración Social del Ministerio de Desarrollo Social (Mides). Bajo su órbita se encuentran los 16 refugios capitalinos y otros seis en el Interior, que en total suman cerca de 1.000 camas.

"Sabemos que entre estas personas hay algunos que tienen un amplio bagaje cultural y esto viene a llenar un aspecto de la atención que hasta ahora no habíamos podido brindar. Una punta importante del tema es la posibilidad de brindar un lugar donde dormir y satisfacer las necesidades humanas básicas, y otra es esto: tratar de satisfacer las necesidades culturales", agrega.

La apertura de Urbano Centro Cultural llega en el momento de más demanda del año, cuando el frío colma la capacidad locativa de los refugios. "Estamos llegando al límite de cupos", comenta Ferráz. La demanda es tal, que debieron abrir dos nuevos locales, que a su vez cerrarán con la llegada la primavera. Pero una de las principales preocupaciones es lograr que estas personas salgan definitivamente de la calle, para lo cual, dice Ferráz, es necesario investigar las "múltiples razones" que hacen que terminen allí. "Ahí hay que apuntar, ése es el trabajo profundo que hay que hacer, porque existen diferentes situaciones. Incluso va a encontrar algunas personas que hasta tienen casa pero están en la calle. Es muy complejo", ilustra.

"Hay un tema de estigma muy fuerte, tanto desde lo político como lo académico", señala la socióloga Fiorella Ciapessoni, cuyo tema de investigación es éste justamente. "Porque lo que prevalece es la idea de que estas personas que duermen en la calle o en los refugios no tienen remedio", agrega. Pero eso no siempre se corrobora en la realidad. En el recuadro de abajo se enumeran las conclusiones obtenidas por la socióloga en su estudio "Avances en la tipología de los individuos `Sin techo`" con respecto a, por ejemplo, los motivos de ingreso a un refugio.

"Lo que todos parecen compartir es una trayectoria precaria en varios aspectos, ya sea en términos vinculares, habitacionales y laborales", ilustra. En su opinión, es necesario profundizar en las particularidades del fenómeno para diseñar los programas sociales.

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