Kansas City: ¿es el mejor secreto guardado de Estados Unidos?

En la frontera entre Missouri y Kansas existe una ciudad famosa por su legendaria barbacoa, su pasión por el jazz y hoy también por su vínculo con una estrella pop.

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Kansas City

El Medio Oeste no suele ser la opción obvia cuando pensamos en planear un viaje a Estados Unidos, pero Kansas City, en Missouri, prueba que pasar por alto a esa región podría ser un grave error. Moderna, vibrante y cargada de historia, esta ciudad -que comparte frontera con el estado de Kansas- sorprende desde antes de aterrizar. Un cielo de tonalidades naranjas y azules enmarca un imponente núcleo urbano rodeado de amplios campos de cultivo que se revelan ante nosotros como un cuadro sin fin (o incluso como una canción de Taylor Swift).

Kansas City (KC si se quiere abreviar) está ubicada casi en el centro geográfico del país y fue durante gran parte del siglo XX un punto de transporte y comercio fundamental, lo que le ha valido ser conocida como “el corazón de América”. Un apelativo que le queda redondo, pues la ciudad representa bien esa fusión entre el dinamismo urbano y la quietud de los cultivos agrícolas, sello del Medio Oeste del país.

Una forma de comprobar que estamos en Kansas City es a través de sus fuentes públicas. Son más de 200 y las hay de todos los tamaños. La llamada Ciudad de las Fuentes solo pelea su título con Roma. La fuente de Mill Creek Park, al este del distrito Country Club Plaza, es una de las más fotografiadas. Muestra a cuatro jinetes heroicos que representan a cuatro de los ríos más caudalosos del mundo.

La belleza de la ciudad también se aprecia en una arquitectura que mezcla estilos como prueba del desarrollo de este lugar. El Kansas City Power and Light Building es un ícono del Art Déco con su torre iluminada y líneas geométricas elegantes. El mármol y los ornamentos del Union Station nos trasladan a lo neoclásico. Mientras que construcciones como el Kauffman Center for the Performing Arts, cargado de curvas metálicas, y la Biblioteca Pública Central, famosa por su fachada que parece una fila de libros, revelan el lado contemporáneo de la ciudad.

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Kansas City

Sabor a BBQ.

Quien ha llegado a Kansas City sabe que elegir qué comer no será un problema. La ciudad es famosa por su barbacoa de categoría mundial y hasta tiene un museo para probarlo. Antes que atracciones o plazas, los lugareños nos recomiendan sus restaurantes favoritos o la salsa BBQ que debemos comprar en el supermercado como un recuerdo de la ciudad.

Probamos este plato estrella en el emblemático Arthur Bryant’s Barbeque, abierto desde 1930 y al que se le atribuye la creación de los ‘burnt ends’, los extremos de la falda de res cocida lentamente, que siempre se sirven con una salsa más espesa, dulce y ahumada de la que se encuentra en otros estados del país.

El otro orgullo de KC es su herencia musical. Kansas City fue uno de los epicentros del jazz entre 1920 y 1940, un legado que mantiene hasta hoy con clubes y festivales dedicados a este género. El barrio 18th & Vine y clubes como el Blue Room y el Green Lady Lounge son puntos imperdibles.

Pero la ciudad no se agota ahí. Un paseo por el distrito Country Club Plaza -inspirado en la arquitectura española- ofrece una experiencia distinta, con plazas elegantes, patios con azulejos y fuentes ornamentales que refuerzan esa identidad tan particular de Kansas City. A pocos minutos, el Nelson-Atkins Museum of Art sorprende tanto por su colección -que abarca desde arte asiático hasta europeo- como por sus icónicos “shuttlecocks”, enormes esculturas de volantes de bádminton esparcidas en sus jardines, que se han vuelto un símbolo inesperado de la ciudad.

Otra parada imprescindible es el National WWI Museum and Memorial, considerado uno de los museos más completos del mundo dedicados a la Primera Guerra Mundial. Su imponente torre ofrece una de las mejores vistas panorámicas de la ciudad, pero es en sus salas donde se despliega una narrativa inmersiva que conecta objetos, testimonios y reconstrucciones con una historia global que también marcó a Estados Unidos. La visita no solo suma contexto histórico, sino que revela una faceta más reflexiva de Kansas City.

Para quienes buscan una experiencia más relajada, caminar por el River Market -uno de los barrios más antiguos- permite conectar con la historia comercial de la ciudad mientras se recorren mercados, cafés y tiendas locales. Y si el clima acompaña, un paseo al atardecer por el Berkley Riverfront, a orillas del río Missouri, regala una postal distinta: una ciudad que, lejos del ruido de las grandes capitales, se deja descubrir con calma, entre música, buena comida y espacios abiertos.

Y para quienes prefieren explorar el pulso creativo actual, el Crossroads Arts District es el lugar indicado. Antiguos depósitos industriales se han transformado en galerías, estudios y bares, especialmente animados durante el First Friday, un evento mensual en el que el arte contemporáneo toma las calles. Allí, entre murales, música en vivo y espacios independientes, aparece otra cara de la ciudad: joven, experimental y en constante reinvención.

Kansas City no busca deslumbrar de inmediato, y quizá ahí radica su encanto. Es una ciudad que se deja descubrir de a poco, entre el humo dulce de una parrilla, el eco de un saxofón que se escapa por la puerta de un bar y el murmullo tranquilo de sus calles arboladas.

EL FACTOR TAYLOR SWIFT

La ciudad se ha convertido desde 2023 en un imán para los fanáticos de la cantante Taylor Swift. Su noviazgo con Travis Kelce, jugador del equipo de fútbol americano Kansas City Chiefs, ha despertado una ‘Tayvis Mania’, visible en los brazaletes, gorros y camisetas que se venden en tiendas y cafés. Los residentes han recibido con entusiasmo el impulso económico producido por su vínculo con la estrella del pop, y a veces la urbe se paraliza cuando corre el rumor de que la artista podría estar por llegar al GEHA Field del Arrowhead Stadium para ver jugar a Kelce. Tomar el tour para conocer el estadio puede ser una experiencia divertida y altamente instagrameable. El furor creció incluso más desde setiembre, cuando el deportista abrió el restaurante de lujo 1587 Prime en una zona exclusiva de la ciudad.

El Comercio / GDA

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