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Jorge Balmelli: el comunicador que marca tendencia en streaming, radio y TV

Está en Fácil desviarse y La mesa de los galanes (Del Sol). Y como youtuber en Al Weso. También en Polémica en el bar (Canal 10)

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Jorge Balmelli
Jorge Balmelli.
Leonardo Maine/Archivo El Pais

Jorge Ballmelli dejó de ser una promesa del periodismo para consolidarse como un profesional con estilo propio. Desde hace tiempo viene ganando notoriedad en los programas de Del Sol FM Fácil desviarse y La mesa de los galanes. Y como youtuber con Al Weso, un espacio de entrevistas por el que ya han pasado conocidos políticos y comunicadores. Como si fuera poco, es también panelista de Polémica en el bar (Canal 10).

Jorge Balmelli (35) es hijo del cooperativismo, literalmente. Por eso valora que cuando arrancó como productor de Fácil desviarse, sus conductores, Diego Zas y Juanchi Hounie, le dijeran que todos los miembros del equipo ganarían lo mismo, que no habría “estrellas” en el programa.

Sus padres son cooperativistas de ayuda mutua y se hicieron su propia casa. Y el asunto de tener “el techo solucionado” le permitió decidir sin apremios qué estudiar luego de terminar el liceo. En aquella época no tenía en mente ser periodista, aunque le gustaba escribir. “Si no hubiéramos tenido ese changüí de tener una casa capaz que no hubiera agarrado para este lado. Era una clásica familia trabajadora que pudo hacer el sacrificio de decirme que fuera a estudiar algo en la Facultad, que no tenía que trabajar pero sí cumplir con el compromiso de recibirme”, comenta a Domingo.

Hizo la carrera de comunicación en la Udelar en tiempos en los que se impartían clases en “unos búnkeres de plástico”. Eran épocas diferentes: en ese momento la carrera se llamaba Liccom (Licenciatura en Ciencias de la Comunicación) y hoy existe una Facultad de Información y Comunicación (FIC) que funciona en un moderno edificio.

“La onda era tres años de cosas teóricas, un curso de economía, un curso de sociología, un curso de psicología social. Y en cuarto año se decidía qué era lo que querías hacer, que podía ser periodismo, comunicación organizacional, etcétera. Yo en segundo ya me quería ir. Me dije: ¿Qué estoy haciendo acá? Estoy haciendo lengua, economía… no vine a esto. Pero una amiga me dijo que terminara, ya llevaba dos años y la carrera tenía cuatro. Fue el mejor consejo que me dieron en mi vida; la terminé e hice la especialización en periodismo”, recuerda Ballmelli.

Aunque lo que le más le gustaba era escribir, en esa época hizo sus pininos frente a un micrófono. “Recién arrancaba la Uni Radio, que ahora es muy pro. Me metí ahí y me di cuenta de que me gustaba también hacer radio, que me gustaba hacer notas. Era lindo porque era como que te daban las llaves de un medio y -aunque existía una supervisión- te decían: ‘Andá y hacé lo que te guste’. Y bueno, dije: ‘Vamos a hacer un programa de música, quiero llamar a artistas. Y así le hacías una nota a las 11 de la noche a Pedro Dalton, cuando estaba medio dormido. Eso te va fogueando”, comenta.

Ingreso a El Espectador

Cuando terminó la Facultad, sin experiencia laboral ni contactos, hizo un currículum y salió a repartirlo por varios medios. “Uno de ellos fue Últimas Noticias, creo que algo así como una semana antes de que cerrara”, recuerda y se ríe. Y agrega: “Fui a El Espectador a dejar mi currículum totalmente naïf, para ver si alguien me tomaba para algo y me crucé en la puerta con Nico Batalla, a quien conocía de la Facultad por haber estudiado juntos alguna materia. Él me dijo que lo pusiera como referencia y poco después me llamaron para hacer una pasantía en El Espectador.com”.

Fue en la web de la 810 AM que se dio cuenta de que su trabajo no lo colmaba. “Lo que hacía en mi cotidianidad era subir los contenidos de la radio a ese portal. Y reflejar notas de otros medios. Así que dos años después empecé a pensar en que si ese era mi horizonte, tenía que irme”, recuerda.

Se hizo un llamado para el Ministerio de Turismo, se anotó y quedó seleccionado. Pero por aquel entonces Nicolás Batalla dejó de producir el programa Suena tremendo, de El Espectador, en el que estaban Juanchi Hounie y el “Sapo” Zas. Le propusieron a Balmelli que lo sustituyera, así que tuvo que optar entre la “aventura” de seguir en los medios y la “seguridad” de ser funcionario público. Siempre fue una persona con inquietudes, así que la decisión era obvia.

“Me quedé y me formé en Suena tremendo. Juanchi y Sapo me enseñaron la pata periodística, pero también la de comunicador. Y lentamente comencé a salir al aire”, rememora.

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Jorge Balmelli.

Consolidarse en Del Sol FM

En 2018 el equipo de Suena tremendo se mudó a Del Sol (99.5 FM), donde comenzaron a hacer Fácil desviarse, una propuesta de “periodismo serio” y “humor sano”, según se aclara en la cuenta de Twitter del programa.

—¿Es necesario introducir humor en los programas periodísticos de hoy? ¿Se precisa para descomprimir?

—No, no es necesario. Podés hacer un programa periodístico duro y que no tenga una gota de humor, que sea solamente información, agenda, entrevistas. Pero para mí es necesario como ser humano y como comunicador. Yo no concibo seguir una campaña sin agarrar y abordar todas las cosas bizarras que ves en las redes sociales, los cruces que tienen a veces Delgado y Cosse que son ridículos, o los spots que largan los candidatos en una búsqueda desesperada para que alguien les dé un poco de bola en TikTok. Si vos no le pusieras humor a eso sería aburridísimo tu trabajo.

—¿Por qué en Uruguay sigue siendo tabú tratar la vida personal de los políticos?

—Si vos mirás por ejemplo una nota a Oscar Andrade en la que hay cuatro medios, capaz que los cuatro le hacen preguntas muy similares. Y capaz que nadie le pregunta si podemos llegar a un horizonte socialista en el cual no exista la propiedad privada. Le van a preguntar qué opina de que buena parte del Frente Amplio no apoye el plebiscito de la seguridad social. Creo que por un lado uno quiere tener una primicia. Por otro lado, a veces las redes sociales juegan y vos querés tener una declaración rimbombante del tema del momento.

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Jorge Balmelli.

Al Weso con el streaming

Los programas periodísticos de streaming tienen muchos pros y contras con respecto a los medios tradicionales. Entre los primeros, se encuentra la posibilidad de hacer entrevistas sin límite de espacio y con un mínimo presupuesto de producción o escenografía. En el segundo, que no todos los youtubers o influencers son necesariamente comunicadores. Y en tiempos en los que pululan las fake news, el público reclama cada vez más certezas a la hora de recibir la información.

“En Al Weso son conversaciones largas, a veces de una hora y media. Y tenés que ser un muy mal entrevistador si en todo ese tiempo no lográs que el otro baje un poco la guardia y te cuente alguna cosa que no ha contado. Nosotros a veces, en Al Weso, hacemos preguntas que van a lo privado. Pienso en Mica Melgar que habló de cómo vive siendo una diputada bisexual”, repasa Ballmelli.

—Hace cuatro años tú también te declaraste públicamente bisexual. ¿Te parece que revelar eso le aporta a un comunicador? ¿Fue para defender una causa?

—Si vos hacés una nota donde alguien que es lesbiana, gay, bisexual o trans habla de su identidad, inmediatamente vas a tener una catarata de mensajes diciendo: ‘¿A quién le importa?’ Pero si te tomaste el tiempo para ir a comentar, algo te importa. En la vida cotidiana, las personas heterosexuales te cuentan sobre su sexualidad todo el tiempo. Llevan un anillo para marcarte que tienen una pareja, que están casados. La gente tiene un portarretratos en su escritorio donde está su familia, su mujer, sus hijos. Te cuentan que fueron con su señora a tal lado, etcétera. Y nadie los va a parar para decirles ‘no me cuentes’. Con Florencia Astori (hija del ex ministro Danilo Astori) hablamos de eso porque ella se casó con otra mujer y tiene una nota en la revista Caras al respecto. No todo lo vinculado con lo LGBT tiene que ser la lucha por la opresión que tenés. Está bueno que en una nota de espectáculos se hable sobre la conductora trans de TV Ciudad (Morena Ferreira). Vos haces una nota sobre ese tipo de cosas y rápidamente se llena de comentarios de odio. Hay un precio que se paga por ese tipo de cosas, recuerdo por ejemplo cuando le hicimos en Al Weso una nota al relator de fútbol Martín Rodríguez, que es gay. Hay determinados ámbitos donde te lo penalizan mucho más que en otros. El fútbol es uno de ellos.

En el trato personal, Balmelli es sencillo, hablador y se lo nota informado. No busca ponerse el sayo de un personaje. Estas cualidades le permiten encarar sin rodeos a sus entrevistados en Al Weso. Y opinar con ecuanimidad en Fácil Desviarse, La mesa de los galanes y Polémica en el bar.

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