EL PAÍS DE MADRID
En su funeral, las palabras de Dylan iluminaron su muerte con frases que parecían escritas para él: "Ojalá construyas una escalera hacia las estrellas y puedas subirte a cada escalón, ojalá puedas ser eternamente joven". La canción era Forever young, un himno de los 60 que los amigos de John hijo escogieron cantar durante la misa que precedió a su entierro. Ése es el título que William Noonan escogió para publicar un libro cuyo subtítulo explica su relación con el hijo del presidente más glamoroso de Estados Unidos: Mi amistad con John F. Kennedy, Jr.
Para la prensa era John-John, un apodo que le dio el fotógrafo de la Casa Blanca durante la sesión que inmortalizó al entonces niño de 2 años bajo la mesa del presidente en 1963, pocos meses antes de que éste fuera asesinado. Pero para Noonan, John-John era simplemente John, su amigo, un hombre cuya existencia estuvo marcada por la muerte de su padre y cuya vida quedó truncada con sólo 38 años. Su avioneta, en la que viajaba también su esposa, Carolyne Bessettes, y la hermana de ésta, Lauren, se estrellaba en la oscuridad junto a las costas de la isla Martha`s Vineyard.
Son muchos los libros que se han escrito sobre él, que se suman a los que generó el asesinato de su padre y su legado político; la muerte de su tío Bob Kennedy; la estela de glamour y misterio de su madre, Jackie Kennedy, y el trágico destino que ha marcado a todos los que han llevado ese apellido. La dinastía más famosa es sólo comparable a las grandes familias reales europeas y fue durante décadas la obsesión de los estadounidenses. Pero esa fascinación se fue diluyendo, y los modelos a emular que antes incluían el nombre de los Kennedy, fueron sustituidos por personajes más vulgares, al menos en apariencia, como Paris Hilton o Justin Timberlake.
No obstante, el interés por ellos no se perdió, y el libro de Noonan es una prueba, como lo es el próximo estreno del film Bobby, en la que el director Emilio Estévez indaga en el asesinato del hermano del presidente y candidato a la Casa Blanca antes de fallecer, víctima de un disparo, en 1968.
Respecto a la vida de John-John -quien llegó a ser proclamado por la revista People "el hombre vivo más sexy del mundo"-, la literatura ha sido sorprendente. El libro Los hijos de Camelot, de Laurence Leamer, vendió bien ahondando en detalles escabrosos. Las memorias What remains: a memoir of fate, friendship and love, de Carole Radziwill, se convirtieron en superventas. Y hubo quien quiso capitalizar su muerte publicando El otro hombre, escrito por el modelo Michael Bergin, protagonista de una campaña de calzoncillos Klein, que clamó haber tenido un affaire con Bessettes, y podría haberla salvado de la muerte.
Según Noonan, todos esos libros están llenos de mitos imaginarios. Eso le ha llevado a escribir Forever young. Pero, pese a lo voyeurístico de su contenido, su libro es más una reclamación de "mejor amigo" de John que una biografía seria y documentada. En The New York Post se recogió el descontento que generó en la familia Kennedy, porque Forever young habla de las relaciones que el hijo del presidente mantuvo con Daryl Hannah y con Madonna.
"Es una dínamo sexual", le dijo John a Noonan tras hacerle escuchar un mensaje lujurioso que Madonna le dejó. John estaba saliendo con Christina Haag, de la que fue novio durante 4 años, pero sus infidelidades eran continuas. "Sus posibilidades eran infinitas. Se acostaba con todas las macizas que encontraba y se estaba acercando peligrosamente a que su novia le descubriera".
El autor, quien también trabajó como trader de John, conoció al pequeño de los Kennedy en 1974. "La amistad incluía teatro y diversión. John no podía estar sentado correctamente. Fumaba porros. Amaba el blues. Podía comer más que ninguna otra persona, tenía una actitud caballeresca hacia el peligro y debilidad por las mujeres bonitas".
La lucha de John contra lo que significaba ser hijo de su padre, es una constante en su vida, como lo es la influencia de su madre, a quien el autor describe como el paradigma de la perfección. Pero, deja caer algún cotilleo: "John me dijo que después de la muerte de JFK, Jackie se dedicó a beber, pero lo acabó dejando porque se dio cuenta del problema".
El autor asegura que Jackie Kennedy siempre trató de que John creciera como un niño normal, sin demasiadas atenciones, aunque ella ejerció mucha influencia y tuvo una relación muy cercana con su hijo. Pero no fue exactamente casualidad que John fundara George en 1995, un año después de la muerte de su madre. Ron Galella, el paparazzo que se hizo famoso por perseguir obsesivamente a Jackie, asegura: "Ella quería convertirle en un político, pero John no era un tipo demasiado inteligente y tampoco le interesaba. Lo suyo era la actuación. Su madre debería haberle dejado estudiar teatro. Ahora estaría vivo, probablemente casado con Daryl Hannah. Pero Jackie abortó esa relación".
Tras contraer matrimonio en 1996 se sucedieron los rumores sobre los problemas de adicción a las drogas de su mujer, Carolyne, que nunca soportó el peso del apellido Kennedy. Noonan asegura que ella le alejó de él y de sus otros amigos, aunque no le culpa por ello. "Su vida empezó a cambiar. Sé que él no era feliz con el lote que le había tocado".