Hollywood Boulevard: así es realmente la avenida que el cine convirtió en un mito mundial

Recorrer la avenida más famosa de Los Ángeles es caminar entre escenarios que marcaron la historia del cine, teatros centenarios y edificios emblemáticos.

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Hollywood Boulevard

Hay lugares que existen dos veces: una en la imaginación y otra cuando finalmente se pisan. Hollywood Boulevard pertenece a esa categoría. Durante décadas, el cine construyó la ilusión de una avenida donde las estrellas parecían caminar a diario entre estrenos y limusinas. La realidad es bastante más compleja. Hay turistas con mapas en la mano, artistas callejeros disfrazados de superhéroes, locales de recuerdos, edificios históricos, personas sin hogar y miles de nombres incrustados en las veredas. Esa mezcla, lejos de restarle interés, explica por qué sigue siendo uno de los rincones más visitados de Los Ángeles.

Hollywood Boulevard tiene unos 7 kilómetros de extensión y atraviesa varios barrios de la ciudad, desde Sunset Boulevard, en el este, hasta Sunset Plaza Drive, al oeste. Sin embargo, la mayor concentración de visitantes se reúne en poco más de un kilómetro, alrededor de Hollywood & Highland, donde se concentran las principales atracciones relacionadas con la industria del entretenimiento. Es allí donde conviven edificios históricos, salas de cine, museos y una incesante actividad callejera que se prolonga prácticamente desde la mañana hasta entrada la noche.

El tramo más famoso se concentra entre La Brea Avenue y Gower Street, donde el Paseo de la Fama despliega cerca de 3.000 estrellas dedicadas a figuras del cine, la televisión, la música, la radio, el teatro y el entretenimiento. La idea nació en la década de 1950 como una iniciativa de la Cámara de Comercio de Hollywood para reforzar la identidad del barrio y atraer visitantes.

La primera estrella instalada fue la del director Stanley Kramer, en 1960. Desde entonces se agregan nuevas incorporaciones casi todos los años, aunque el reconocimiento no es automático: las candidaturas son evaluadas por un comité y, una vez aprobadas, requieren el pago de una tarifa que financia tanto la fabricación como el mantenimiento de la estrella. Cada ceremonia de inauguración suele convocar a cientos de fanáticos y es un atractivo turístico en sí mismo.

Conviene recorrerlo sin prisa. Más que buscar una estrella concreta -aunque muchos llegan con una lista preparada-, el atractivo está en descubrir cómo la historia de Hollywood aparece una y otra vez entre fachadas centenarias y salas que todavía siguen proyectando películas.

Uno de los grandes símbolos es el TCL Chinese Theatre, inaugurado en 1927. Su explanada reúne las huellas de manos y pies de cientos de actores y directores, una tradición impulsada por su fundador, Sid Grauman, mucho antes de que existiera el Paseo de la Fama. Comparar el tamaño de las manos de Humphrey Bogart, Marilyn Monroe o Tom Hanks sigue siendo uno de los rituales obligados para quienes llegan por primera vez.

A pocos pasos se levanta el Dolby Theatre, sede de la ceremonia de los Oscar desde 2002. Aunque la Academia anunció que los premios se trasladarán al centro de Los Ángeles a partir de 2029, el edificio continuará siendo uno de los principales escenarios de estrenos, conciertos y grandes eventos.

Frente al Dolby se encuentra Ovation Hollywood, un complejo comercial que ofrece uno de los mejores balcones urbanos para fotografiar el célebre cartel de Hollywood. Basta subir hasta las terrazas de los niveles superiores para obtener una vista despejada de las letras blancas recortadas sobre las colinas.

Hollywood Boulevard
Hollywood Boulevard

El recorrido continúa con otros templos del séptimo arte. El Capitan Theatre, restaurado por Disney, mantiene la tradición de las grandes funciones de estreno y de las proyecciones acompañadas por música de órgano en vivo. Más adelante aparece el Egyptian Theatre, inaugurado en 1922 y restaurado recientemente por Netflix, que volvió a convertirse en una de las salas más prestigiosas para cinéfilos.

Hollywood Boulevard también guarda rincones menos evidentes. La histórica librería Larry Edmunds Bookshop continúa siendo una referencia para coleccionistas de libros y guiones de cine. Muy cerca funciona Musso & Frank Grill, el restaurante más antiguo de Hollywood, abierto desde 1919 y frecuentado durante décadas por escritores, actores y directores.

Otro clásico es el hotel Roosevelt, inaugurado en 1927 frente al Chinese Theatre. Allí se celebró la primera ceremonia de los premios de la Academia, en 1929, cuando apenas unas 270 personas asistieron a una cena. Con el paso del tiempo el hotel alimentó su propia leyenda gracias a huéspedes como Marilyn Monroe, Clark Gable o Montgomery Clift, además de las numerosas historias de fantasmas que forman parte del folclore local.

Quien espere encontrar una postal perfecta probablemente salga decepcionado. El barrio muestra con crudeza algunos de los problemas urbanos de Los Ángeles: tránsito intenso, comercio orientado al turismo, edificios envejecidos y una visible población en situación de calle. Sin embargo, esa convivencia entre la industria del entretenimiento y la vida cotidiana forma parte de la identidad del lugar. Hollywood Boulevard no es un decorado: es un barrio vivo que carga sobre sus veredas buena parte del imaginario del cine mundial.

Quizá por eso siga atrayendo a millones de visitantes cada año. No porque conserve intacta la fantasía que vendió el cine, sino porque permite comprobar que, incluso detrás del brillo de las estrellas, siempre hay una historia mucho más interesante.

(Con información de El País de España)

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