ARTE

Hogue, las cien caras del dibujante 

Un libro de reciente edición del dibujante y publicista uruguayo Horacio Guerriero, Hogue, indaga en personajes icónicos, tanto nacionales como internacionales.

Hogue, dibujante, caricaturista y artista plástico
Hogue, dibujante, caricaturista y artista plástico. Foto: Leonardo Mainé

Cuando el futbolista argentino Diego Armando Maradona falleció el pasado 25 de noviembre, las redes sociales se llenaron de imágenes de él. La mayoría correspondía a fotografías, pero los dibujantes y caricaturistas también aportaron sus miradas sobre un personaje tan importante para la cultura rioplatense y varios de esos retratos enriquecieron la conversación sobre el deportista.

Pero, ¿cómo se retrata a un personaje cuyos rasgos, tanto físicos como de carácter, resultan tan familiares para tantas personas? Mejor preguntarle a Hogue, que acaba de publicar un libro titulado Cien. Fifty&Fifty (es una edición bilingüe, con prólogo de la periodista Silvana Tanzi) con justamente 100 personajes, varios de los cuales fueron o son (casi) tan famosos como Maradona.

El nuevo trabajo de Hogue está a medio camino entre los “libros-objeto”, esos que a veces uno evita hojear mucho para que no se deterioren, y los comunes, que uno consulta una y otra vez para deleitarse con el arte desplegado en sus páginas.

Hace como 25 años que Hogue viene “haciendo” un libro de retratos. Por suerte ese libro que él venía haciendo en su cabeza no salió, comenta. “De haber salido, no hubiese quedado como este”.

Mario Benedetti, por Hogue
Mario Benedetti, por Hogue

—¿Cómo arranca el proceso en el cual uno se propone retratar personajes tan conocidos?

—Con un capricho. La selección es caprichosa y abarca más de un capricho: un dibujo que me gusta, un personaje que me gusta o no me gusta. En algún caso, una frase del personaje que condiciona (cada retrato viene acompañado por una frase).

De hecho, en el libro hay dibujos e ilustraciones realizadas este año pero también hay ilustraciones que datan de 1988 como una de Humphrey Bogart, que está reproducida en el estado que se encuentra actualmente: llena de arrugas, con trozos de cinta adhesiva que sostienen precariamente un papel amarillento con todas las cicatrices que el paso de los años le ha dado.

Se trata de un trabajo que, como el propio Hogue define, es versátil y variado. Pero hay una delgada línea que separa lo versátil y variado de una ensalada sin ton ni son. Sin embargo, a Hogue no le generó ningún conflicto poner a Winston Churchill o Andy Warhol al lado de Idea Vilariño, Marie Curie o Carlos Gardel, un personaje que ha sido retratado tantas veces con un gacho que verlo sin él sorprende un poco.

“No quiero sonar pedante, y no creo serlo. Algunas cosas pueden parecer que están descolgadas pero se trata de personajes relevantes y no tuve prejuicios a la hora de incluirlos en el libro”.

—Vuelvo a preguntar: ¿Cómo se retrata a un personaje?

—Bueno, depende del personaje. ¿Cómo se retrata a Winston Churchill? Yo trabajé durante muchos años en la simbiosis entre el ser humano y el animal, vaya uno a saber por qué. A Churchill le decían “El bulldog”. Entonces, lo que hice en este caso en particular fue partir de la cara de un perro de esa raza, en vez de empezar por el rostro de él. Así llegué a Churchill. Por eso digo que depende del personaje. A mis alumnos de dibujo les digo, por ejemplo, que traten de definir qué forma tiene la cara de un personaje. ¿Es un rectángulo? ¿Un octaedro? Eso ayuda para la construcción. Pero cuando yo laburo, si el tipo tiene una nariz enorme, eso es lo primero que dibujo, porque esa nariz va a condicionar el resto de la cara. A veces hay una estructura, otras veces es puramente aleatorio.

Jorge Luis Borges, por Hogue
Jorge Luis Borges, por Hogue

Puede pasar y, de hecho, pasa, que al propio ejecutante se le escapen detalles o aspectos que ayudan a entender al personaje retratado.

Puede ocurrir que se produce un sentido más abarcador del personaje cuando hay una interpretación que otros hacen de ese retrato.

“También hay que ver en qué contexto se hace el retrato. ¿De qué estamos hablando? ¿Es una caricatura política? Porque ahí hay que darle humor y crítica a la cosa. ¿Es una caricatura institucional? ¿Quiero adjetivar al personaje? Para el retrato de Truman Capote que está en el libro hice varios bocetos con un Capote ya anciano, pero ninguno de esos bocetos me daba la arrogancia, la belleza y el estilo que me dio una foto del escritor cuando era más joven”, cuenta a Revista Domingo.

Para Hogue, en ese proceso —en donde la creatividad siempre tiene un papel crucial y rector— hay parte de la respuesta a cómo se retrata a un personaje icónico. Y para concluir: la documentación. Saber mucho sobre la persona que va a quedar plasmada en el papel o pantalla (en el libro hay varios retratos digitales). Así, entonces, se retrata a un personaje. Al menos así lo hizo Hogue en este libro.

Picasso, el toro malagueño, por Hogue
Picasso, el toro malagueño
“La figura del toro ha sido muy importante en otra parte de mi trayectoria, que no es la de la caricatura sino una más introspectiva. Al principio, tenía un dibujo de él como una pequeña paloma, con un laurel en el pico. Me pareció medio redundante y a último momento surgió este dibujo, que representa la energía y lo visceral de Picasso, que era lo que quería retratar de él”, explica el autor.
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