CATERINA NOTARGIOVANNI
Cuando Christian Lamb habla de Madonna lo hace con la certeza de la familiaridad. No sólo porque se crió entre giras (su padre, Chris Lamb es el productor-manager de la cantante desde 1987), sino porque fue el diseñador visual y video director de sus últimas dos giras mundiales: Confessions Tour y Sticky & Sweet (ésta última tuvo su escala en Buenos Aires en diciembre). "Es una jefa muy justa porque confía en el proceso creativo", cuenta en un inglés cerrado.
Pero su legajo excede a la reina del pop. Lamb trabajó para Shakira, Lenny Kravitz, Tori Amos y las bandas Cold Play, Incubus y Counting Crows. Y, por si le faltaban referencias a su curriculum, fue uno de los cerebros creadores de los efectos especiales de Titanic, la película de James Cameron.
Aprovechando que estaba en Sudamérica (la última escala de la gira fue San Pablo), Lamb decidió venir a Punta del Este. "Tengo amigos en Buenos Aires y Santiago que me hablaban de lo fantástico que era el lugar, de su belleza combinada con sofisticación", dice. Se instaló en José Ignacio, viajó a Cabo Polonio ("El sitio se siente como un campamento de verano para trotamundos"), fue a "fiestas geniales y restaurantes fenomenales" y dice encantarle el estilo de vida de estos lares. Tanto que su próxima meta es mudarse para trabajar desde aquí: "Pienso empezar a hacer comerciales, videoclips y concentrarme en trabajar para productoras de San Pablo y Buenos Aires".
Lamb es cortés, austero para sonreír y se define como un artista visual y un adicto a la comida y a la música. Su lugar habitual de vacaciones es el sudeste asiático.
Quienes vieron Sticky & Sweet deberían saber que Lamb fue el encargado de todo lo concerniente a los videos. Desde las animaciones, la tecnología y proyecciones de las pantallas gigantes, hasta la filmación de lo que será el próximo DVD. Además decidía cómo y cuándo funcionaba el sistema de playback.
-¿Cómo es trabajar para Madonna?
-Siempre ha sido alguien que me ha inspirado como persona y como artista. Incluso de niño, cuando no era fan de su música. Siempre le tuve tremendo respeto. Admiro su ética de trabajo y su pasión. Siendo niño, incluso, podía ver eso en Madonna. Después, cuando tuve la posibilidad de trabajar con ella, lo confirmé. Entonces entiendes quién es y que está donde está, justamente por eso.
-¿Es una jefa justa?
-Muy justa. Y es justa porque confía en el proceso creativo. Si se le ofrece una idea ella la devuelve y así se genera una contribución mutua. Eso la hace justa. Siempre tenemos feedback. Quiero decir, así es su personalidad: ella siempre va a tener algo que decir, siempre va a tratar de torcer algo en un sentido diferente y es genial porque al final es ella, su cara, su show. Tiene que ser hecho a la medida de sus ojos.
-¿Trabaja bajo sus directivas o usted propone las ideas?
-A veces se trabaja sobre una o muchas ideas que le aporta alguien y ella elige. Otras es muy específica y dice: `quiero esto o quiero que aquello evoluciones en tal sentido`. Ella está tan sobrecargada, lidiando con los músicos, los bailarines, los iluminadores, el vestuario… hay tantos distintos aspectos en los que está trabajando personalmente, que está bueno poder mostrarle cosas y sorprenderla, porque ella no puede hacer todo. Es como que empujamos en direcciones distintas, a veces a ella le gusta y vamos con eso; y otras la cambia. Es un proceso diferente para cada canción y un trabajo de enorme colaboración en el que tratamos de unir los criterios de distintos cerebros. Fijate que traemos editores de Suiza, tipos que hacen animaciones desde New York, Los Ángeles, Londres… entonces, hacer el show es un proceso global.
-¿Cuáles son los principales retos o problemas que suceden en un espectáculo así?
-Los problemas más comunes son técnicos, que algo no funcione. Un gran problema que puede suceder es con los tiempos de una canción (N. R: refiere a cuando quedan desfasados los labios de la cantante con la letra que está sonando)... pero esos generalmente aparecen en los comienzos de las giras. Una vez en el tour, los problemas son de mantenimiento. Por eso tenemos que asegurarnos que la pantalla funcione bien cada noche, que los colores y el brillo sean consistentes... porque lo que más odia Madonna son las sorpresas. A ella le gusta la consistencia, que todo sea perfecto. Por eso es preciso hacer un doble o triple chequeo en cada cosa.
-¿Por qué deciden filmar el DVD en Buenos Aires?
-Primero porque era oportuno: estábamos al final de la gira y realmente necesitábamos rodar algo. Además, era un buen momento porque a esa altura todo estaba más pulido. La danza, la música, todo tuvo el tiempo de práctica suficiente ante el público. Sabíamos que funcionaba y que no. La otra gran parte se debió a una cuestión de agenda: en Buenos Aires íbamos a hacer varios shows y teníamos un día libre para preparar las cámaras y el resto del equipo. Por otro lado, está el hecho de que en Sudamérica los fans son unos fenómenos. Son muy diferentes al del resto del mundo. Antes de estar en Sudamérica, hubiese dicho que el mejor público eran París y Roma. Los españoles un poco también. Es esa energía latina que dejan salir durante los shows... la audiencia lleva las emociones a otro nivel. Lo mismo sucede en Latinoamérica, la gente es tan pasional. Y la audiencia es crítica cuando se filma un DVD porque el feedback condiciona al artista. Ella siente y recibe esa energía que vuelve al show.
-¿Por qué estos shows no llegan a países como Uruguay?
-Es una cuestión financiera. Si tienes una ciudad donde la gente pueda gastar entre 20 y 50 dólares de ticket y donde se puedan vender 80.000 tickets, cierras el trato. El asunto es que esta no es una gira barata de montar. Si las finanzas no fueran parte del proceso, claro que hay un montón de otros lugares donde quisiéramos tocar.
-¿Cuál es el costo del show?
-(Sonríe) No lo sé.
Se vienen espectáculos en tres dimensiones
-¿Cree que la tecnología audiovisual ha cambiado el modo de concebir los espectáculos musicales en vivo?
-Absolutamente. De niño estuve mucho alrededor de este negocio (por mi padre), pero nunca me intrigó. Nunca pensé que podría llegar a ser parte porque yo no hacía luces ni sonido, ni era músico. Y eso era la esencia de los shows, de eso se trataba. Era muy simple y muy básico. Pero con el transcurso del tiempo, los video pasaron a ser parte del show, entonces vinieron estas mega producciones que incluyen proyecciones. Por entonces trabajaba en películas, pero de repente empezó a intrigarme. Me dije oka, voy a ver si encajo en el negocio del show, voy a ver si cambio mi rumbo. Finalmente mi primer show fue con Incubus (2001). Fue un proceso increíble, me encantó.
-¿Qué tipos de espectáculos podremos ver de acá a 10 años?
-En mi opinión, la tecnología permite explorar en tu imaginación. Es obvio que todo proviene de un artista porque puedes tener toda la tecnología del mundo pero si no sabes aplicarla es inútil. Yo tengo la posibilidad de seguir estas tecnologías, de ir a las compañías donde se trabaja con ellas y de ver lo que realmente es posible. Entonces puedo tener una idea. Mirando hacia el futuro, veo un montón de posibilidades con la tecnología láser, veo hologramas y veo potencial para shows en tres dimensiones. Muchas de estas cosas van a pasar en mucho menos de diez años, en tres años, cinco como máximo.
Uno de los efectos de su autoría que más le enorgullecen es el que se observa en la canción I Love New York (Confessions Tour, 2006). Allí, las siluetas de los característicos edificios de la ciudad van apareciendo línea por línea, como si alguien los estuviera dibujando. Una pantalla curva ubicada a espaldas de Madonna aporta la sensación extra de movimiento. "Quería que se viera como un modelo Etch-A-Sketch, que se sintiera así", cuenta Lamb. (Se refiere a esos pizarrones que permitían borrar lo escrito moviendo dos perillas. Pizzara mágica, se llamaba acá).
Esa fue la primera vez que se vio algo así en un show. Vale la pena buscarlo en la web.
En las giras vive "desdibujado"
En Titanic trabajó en el área digital haciendo efectos especiales. "Hicimos cosas que nunca habíamos hecho; porque antes, cuando la gente veía los efectos de películas como Viaje a las estrellas, no sabía cómo se veía o volaría una nave espacial. Allí tenías licencia para crear, pero Titanic es una película histórica hecha con imágenes generadas por computadora y teníamos que hacerla real, debía verse creíble", dice.
No llegó a ver un espectáculo musical uruguayo: "A menos que un hippy haciendo un acústico con guitarra cuente", ironiza.
Lo mejor de trabajar para Madonna: "Sabe dirigir, es muy buena expresándose visualmente y es constantemente inspiradora". Lo peor: "Tiene una ligera inclinación a cambiar de opinión. Siempre me mantiene alerta".
Lo mejor de Shakira: "Su energía y curiosidad, su exuberancia y su facilidad para lo poco ortodoxo. Siempre tiene un modo específico de hacer las cosas". Lo peor: "Puede ser muy exigente pero siempre es por la pasión que le pone al show".
La vida en gira es: "Estar desdibujado. Sé que estoy en distintas ciudades y países pero nunca puedo recordar cómo llegué ahí. Cada mañana es una batalla para determinar cómo demonios llegué ahí. Aparte de eso, es una aventura, en el más estricto sentido de la palabra".
El plan laboral de este año es hacer un video para Tori Amos, de quien dice: "Es la criatura más pura y creativa que jamás conocí, puedo estar horas escuchándola. Es una maestra contando historias". También trabaja para la compañía Apple.
Sus gustos musicales incluyen a Radiohead, Led Zeppelin, Bob Dylan, The Cure, AC, Arcade Fire,The Rapture, Hope Sandoval, AA Bondy, entre otros. "Escucho básicamente de todo, la música es mi adicción".